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5 de julio 1921: Por decisión de Stalin, Azerbaidján se apoderó de Artsaj

Nazaret Berberian

Stalin entreguistaEl 5 de julio de 1921 por orden del tristemente célebre dictador Josef Stalin la Rusia comunista tomó una funesta decisión que lesionó al pueblo armenio. Ese mismo día, a temprana hora, cumpliendo con el mandato impuesto por Stalin al Comité Central del Partido Comunista, el Buró del Cáucaso ejecutó la orden y separando a Artsaj de Armenia la anexó a Azerbaidján.

Mencionando referencias históricas y enciclopédicas, el 4 de julio de ese año, la oficina del Cáucaso del Partido Comunista de Rusia ubicada en Tbilisi, capital de Georgia; convoca a una sesión plenaria en cuyo transcurso se confirma la pertenencia de Karabagh a la Armenia soviética.

Sin embargo, por dictado de Moscú y con la directa intervención de Stalin, horas después, se revisa esa decisión y en su reemplazo se resuelve la anexión de Artsaj al territorio azerí como región autónoma en total divergencia con los procedimientos soviéticos de ese momento.

Es más, se hizo todo lo posible para que la Región Autónoma de Karabagh no tuviera fronteras con Armenia. Durante todo el período soviético, los armenios del Karabagh montañoso no aceptaron esa imposición y durante décadas lucharon por lograr que Artsaj fuera nuevamente parte indisoluble de Armenia.

Apenas después de la anexión forzada, dio comienzo la lucha de liberación. En los años 20, se creó la entidad denominada “Karabagh a Armenia” con el objetivo de liderar la acción reivindicatoria.

A comienzos de noviembre de 1927 militantes de esa organización inundaron la región con miles de volantes y afiches con la consigna “Karabagh a Armenia”.

En 1962 unos trescientos trabajadores de una importante industria metalúrgica enviaron una nota a Consejo Supremo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, a su Consejo de Ministros y al Comité Central del Partido Comunista. En la misiva se hacía referencia a la situación de los armenios y se solicitaba volver a unir Karabagh a la República Socialista Soviética de Armenia. En ese mismo año una carta similar fue enviada al Comité Central del Partido Comunista por un grupo de intelectuales armenios.

Ese tipo de pedidos eran naturales y se despachaban a todas las estructuras gubernamentales de la Unión Soviética. Sólo al Comité Central comunista de Karabagh los reclamos escritos contenían más de 45.000 firmas. De hecho, a partir de la ilegal anexión, los habitantes de Artsaj jamás perdieron su deseo de independizarse y regresar al cobijo de la Madre Patria armenia.

Hasta entonces, mucho antes del lanzamiento del Movimiento Karabagh en 1988, mucha tinta se había utilizado contra esa arbitraria, ilegal e injusta decisión estalinista, reclamando la revisión histórica que llevara a corregir la situación.

El pensamiento político armenio, con sus dos orientaciones, centró sus discusiones y disputas en torno a la evaluación jurídica de la decisión de Stalin. Una de las vertientes fundamentó la ilícita e improcedente decisión asegurando que no existía ninguna base legal para justificar ese despropósito. Simplemente, había sido un acto para satisfacer intereses antiarmenios.

La segunda se fundaba en cuestiones legales relacionadas con la cuestión karabaghí y las propuestas armenias para resolver el diferendo. En respuesta a la insistente postura azerbaijana que pretendía defender la “integridad territorial” de su país reclamando el reintegro de Artsaj, la parte armenia se basa en la prueba de que legalmente Karabagh jamás formó parte de la República de Azerbaidján y, por consiguiente es absurda e inconsistente cualquier pretensión azerí sobre su integridad territorial.

Por lo tanto, si en 1921 Karabagh fue declarada parte de Azerbaidján, ese acto es primeramente ilegal, luego la anexión fue dispuesta para la Azerbaidján soviética, y no para actual la república independiente.

También, la anexión se realizó bajo las normas constitucionales soviéticas, las que luego de 1991 perdieron su fundamento jurídico, cuando la propia Azerbaidján rechazó reconocer el régimen vigente y salió de la Unión Soviética antes de su disolución oficial.

En otras palabras, incluso dejando de lado la decisión soviética del 5 de julio de 1921, remarcando su carácter ilegal, el pueblo armenio tiene pruebas firmes para afirmar que el Karabagh montañoso jamás ha sido parte de Azerbaidján.

La historia dice que luego de la caída de la Rusia zarista, dio comienzo en el Cáucaso la regularización de distintos países. En el período 1918-20, Nagorno Karabagh se transformó en la manzana de la discordia, de, por un lado, la República Armenia, por otro, la recién creada república azerí formada con la colaboración y el amparo de las tropas turcas.

Entonces, comenzó la batalla armenio-tártara en cuyo desarrollo Artsaj se defendió heroicamente a sí mismo y a su tierra ancestral. La República de Azerbaidján, ofrecida a los tártaros de Transcaucasia por el Ittihad, apenas luego de su formación, comenzó con los reclamos territoriales en relación a los círculos armenios de la región.

Las tropas regulares turcas y las unidades militares azeríes, aprovechándose del desorden político regional generado como resultado de la Primera Guerra Mundial y la caída del imperio zarista, probaron luego de finalizar la contienda, consumar finalmente el genocidio iniciado en 1915 contra los armenios. Entre 1918 y 1920, en su intención de crear un estado panturco, esas mismas fuerzas armadas destruyeron centenares de pueblos armenios y organizaron sangrientas matanzas contra los armenios de Bakú y Ganja, la segunda ciudad azerí.

Pero en la propia Nagorno Karabagh las fuerzas turco-azeríes huyeron derrotadas ante la firme resistencia armenia, a pesar de que la entonces capital de Artsaj, Shushí; había sido saqueada y devastada el 23 de marzo de 1920, además de ser masacrada su población.

En ese momento, la comunidad internacional se vio obligada a intervenir ante la naturaleza trágica del conflicto. El 1° de diciembre de 1920, el Comité de la Sociedad de las Naciones, fundada en el informe del 3° Subcomité, rechazó no sólo las pretensiones territoriales de Azerbaidján sino que debido a las matanzas perpetradas contra los armenios resolvió por unanimidad rechazar su solicitud de ingreso a la recién creada entidad mundial.

Por entonces, la Sociedad de las Naciones decidió, hasta la solución definitiva del diferendo, reconocer el territorio de Nagorno Karabagh como región en disputa, resolución a la que se adhirieron todos los sectores involucrados, entre ellos la propia Azerbaidján. Así, en los años 1918-1920, en el período de creación de la República de Azerbaidján, su soberanía no se extendía sobre Artsaj ni tampoco Najicheván.

Luego, al establecimiento del orden soviético le siguió un nuevo mapa político con sus consiguientes fronteras. A fines de 1920, después de la instauración de la Armenia soviética, las tropas del Ejército Rojo ocuparon momentáneamente la región de Artsaj hasta la solución pacífica de los conflictos de Karabagh y Najicheván.

Al mismo tiempo, inmediatamente después del establecimiento del régimen soviético en Armenia,   Bakú reconoció mediante un comunicado oficial que los territorios en disputa de Zankezur, Artsaj y Najicheván eran partes inseparables de Armenia. Empero, en el momento de la renuncia de sus pretensiones sobre los territorios mencionados, las tierras armenias en realidad no formaban parte de la Azerbaidján soviética.

En relación a las regiones en “disputa” y luego del desistimiento azerí a sus exigencias sobre ellas, y sobre la base del acuerdo existente entre las autoridades de Azerbaidján y Armenia, el 21 de junio de 1921 la República Socialista de Armenia declaró que Artsaj era parte indivisible de su territorio.

Fuentes históricas concluyen que el decreto correspondiente emitido por el gobierno vio la luz tanto en los medios de prensa de Armenia como en los de Azerbaidján. El periódico “El Trabajador” de Bakú, órgano del Comité Central del Partido Comunista de Azerbaidján, lo publicó el 22 de junio de ese año. Por lo tanto, existió una anexión de facto de Nagorno Karabagh a Armenia, que, de acuerdo a las normas jurídicas internacionales, fue el último acto legal del régimen comunista respecto a esa tierra armenia.

El acto de unión fue bendecido por la comunidad internacional, también lo fue por Rusia, por lo que fue incluido en el orden del día de la reunión de la Sociedad de las Naciones (18/12/1920), y enviado por medio del informe elaborado por el secretario principal de esa organización a todos los países miembros. El Comisariato de Asuntos Externos de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia incluyó el tema en su reporte correspondiente al período 1920/21 dado a conocer en la XI Reunión de Consejos.

Sin embargo, pronto el liderazgo bolchevique de Rusia en su intención de auspiciar la expansión de la revolución comunista en el mundo y para patrocinar el papel de Turquía como “portador de la antorcha revolucionaria en occidente”, revió su postura ante las regiones en disputa y Azerbaidján, en especial en lo atinente a Karabagh. La dirigencia azerí, ante el cambio de actitud soviético, recomenzó sus diligencias acerca de sus pretensiones sobre Nagorno Karabagh.

El plenario del Comité Central del Partido Comunista de Rusia, haciendo caso omiso a la resolución de la Sociedad de las Naciones y rechazando la posibilidad de una consulta popular como medio de zanjar las discusiones por sus fronteras entre Armenia y Azerbaidján, el 5 de julio de 1921, bajo presiones de Stalin y en oposición a la unión de Artsaj a Armenia, tomó la resolución de anexar Nagorno Karabagh a Azerbaidján, con la condición de entregarle amplia autonomía a su población.

Es así como se llevó a cabo la injusta, arbitraria e ilegítima anexión de Artsaj en ese fatídico día 5 de julio de 1921.

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