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Agrupación Scout Ararat: Un sábado de crecimiento

scout-1El sábado 28 de Mayo, la rama más pequeña de la Agrupación Scout Ararat de Homenetmen, creció inmensamente. No fue de forma repentina, no se debió esta vez a un aumento de la cantidad de integrantes ni a la celebración -que también ocurrió- de varios cumpleaños. En esta ocasión, la razón fue otra, aquella que encarna el lema de nuestra institución que cada scout lleva presente su corazón: “elévate y eleva”.

El crecimiento, que tuvo lugar en esa fecha tan significativa para nosotros como lo es la conmemoración de la primera República de Armenia de 1918, se debió a una formalización del compromiso, del espíritu scout, de la responsabilidad, del esfuerzo, del valor y del sentimiento patrio, que se nucleó en la Manada para dar sus frutos a corto y largo plazo en el resto de la Agrupación. Esto se reflejó a través de tres ceremonias.

scout-2A pesar de la incesante lluvia que acompañó incondicionalmente la tarde, los kailigner y ardzvigner se reunieron bajo techo junto a sus emocionadas y orgullosas familias para dar sus iniciales pasos en el scoutismo. En la primera ceremonia, conocida como “investidura”, las kuir Anush Katchatryan y Lucia Aksarlian, y los ieghpair Ara Karcayan, Ara Boghossian, Ari Topakbassian, Alec Zaroukian, Suren Vatulian y Pedro Kevorkian recibieron sus parches identificatorios para adornar sus camisas beige con los símbolos distintivos que contribuyen a la formación de la identidad de la rama, de Ararat, de la institución y del ser scout en Armenia y Argentina. Para los dirigentes siempre es una gran alegría otorgar esta pequeña pero importantísima formalidad que denota el crecimiento de la familia scout, y que sin dudas es un incentivo para que los chicos continúen eligiendo esta forma de vida.

La segunda ceremonia fue la de “promesas”, en la que las kuir Lucila Takessian, Sofía Chahpazian, Emma Sismanian, Morena Ponce Ohanessian y los ieghpair Ara Karcayan y Martín Naccachian dieron sus juramentos para recibir sus pañuelos celestes adornados con la bandera tricolor, el símbolo prioritario de Ararat que cada scout lleva con alegría como una parte más de su propio cuerpo, pero que además implica una responsabilidad que sus dirigentes, seguros de que la cumplirán, decidieron otorgarles.  Que tantos lobatos y ardillas hayan sido los protagonistas de estos dos acontecimientos es un orgullo para la dirigencia y para todos sus ieghpair y kuir más grandes que esperan seguir teniendo la oportunidad de verlos crecer con los valores del scoutismo.

scout-3Para toda la Agrupación, la actividad culminó con la última de las ceremonias, que también nucleó a dos integrantes de la Manada, quienes no eran ni un kailig ni una ardzvig sino sus dirigentes Akela, Emilia Djubelian y Baloo, Ari Seferian. La kuir Emilia, después de casi 8 años como dirigente de Ramas Menores, habiendo recibido los nombres místicos de Kotick, Raksha y finalmente Akela, le cedió el cargo de Jefe de Rama a Ari Seferian, para pasar a desempeñar un nuevo rol como Jefa de la rama Clan, integrada por chicos de 18 años que se preparan para la dirigencia. Es importante destacar la actitud de la kuir, quien en vez de decidir dar un paso al costado de la Agrupación, aceptó este nuevo desafío con valentía. Sin dudas logrará desempeñar con muchos éxitos esta tarea, trasmitiendo su creatividad y las ganas inagotables de seguir trabajando por Ararat a las próximas camadas de dirigentes. Por otro lado, Ari Seferian, quien entró como colaborador de Ramas Menores en el 2012 recibiendo el nombre de Hathi, ya había asumido con gran responsabilidad el cargo de Sub jefe desde el 2014.

Desde entonces, había sido renombrado como Baloo para ahora pasar a ser Akela, jefe de la Manada. El ieghpair Ari es una persona sumamente bondadosa, alegre, predispuesta, solidaria, humilde, trabajadora y comprometida. Todos estos valores son inculcados a los ardzvigner y kailigner a través de cada una de los juegos que prepara, que mezclan la intelectualidad con la imaginación y el aprendizaje. Entre los ecos de felicitaciones que resonaban luego de la ceremonia, una frase en particular que se repitió, sorprendentemente más de una vez,  fue la siguiente:  “Yo fui tu Akela y ahora vas a ser el Akela de mis hijos”, como la forma más explícita de denotar la continuidad cíclica de la institución. Elévate, y eleva. Una cadena de convicciones que a pesar del paso del tiempo sigue intacta, e incluso se refuerza. Esta reformulación en el equipo de dirigentes refleja un crecimiento personal en cada uno de ellos que a su vez repercutirá en las ramas y en la Agrupación en sí, haciendo honor también al lema de la Manada que tanto los lobatos y ardillas que tuvieron sus ceremonias como la Kuir Emilia y el Ieghpair Ari aplican cada día de sus vidas: “Mishd Lavakuin” (Siempre mejor).   

Misdh Badrasd

Kuir Romina Bedrossian

Jefatura de Manada

Prensa y difusión

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