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Armenia y su aporte a la historia de la medicina

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La medicina, practicada primero como arte, comenzó en Armenia en el siglo XI a.C., fue enriqueciendo sus conocimientos a medida que se incrementaba el intercambio cultural con Grecia y Roma (*).Mekhitar_Heratsi_and_Catholicos_Nerses_Shnorhali

En esos remotos tiempos habían ramas de especialidades médicas según la actividad de quien la aplicara: astrólogo, alquimista, barbero, curandero, hechicero, mago. Por referencias indirectas sabemos que en las aldeas, las madres pesaban a sus bebes periódicamente para observar su progreso. Además, existían normas consuetudinarias que después fueron tomadas por los códigos, según las cuales se combatía el matrimonio entre consanguíneos y las mutilaciones a que se sometían los deudos al morir un familiar como expresión de dolor compartido.

En el siglo III a.C., Aghvid, dama de la nobleza armenia  y esposa del príncipe Surén, gobernador del distrito de Salahun, limítrofe con las posesiones griegas de Asia, tenía un hijo único, víctima de lepra; la enfermedad obligaba al infortunado a aislarse a orillas de un estanque. Aghvid descubrió que cerca de allí, en un bosque existente en medio de un pedregal de esa zona, se había reunido una cantidad de leprosos que buscaban refugio de la persecución de turbas. Inmediatamente se puso en campaña para hacer construir, cerca del palacio, junto un manantial, un edificio destinado a esos pobres deambulantes y organizó la ayuda que les era necesaria. Fue el primer leprosario que se fundaba en Armenia.

Esto ocurrió entre los años 260 y 270.                                                                                                                                            

Según historiadores armenios y extranjeros, sabemos que en la Pequeña Armenia -concretamente Sebastia (Sivas) y Cesarea- existieron hospitales en los que atendían médicos armenios. Pompeyo halló, entre los tesoros de Dikrán el Grande, la obra “Secretos de los medicamentos”, cuya autoría se atribuye a un médico griego perteneciente a la corte del rey armenio.

La creación del alfabeto contribuyó a reducir el índice de mortalidad y a extender los principios de higiene sanitaria, ya que, por fragmentos que se han conservado, se conoce que en el siglo V, los traductores armenios de la Biblia vertieron a nuestro idioma las clásicas obras de Hipócrates, Galeno, Arquígenes y Oribaso. Además, la influencia del helenismo introdujo a través de historiadores y filósofos, nuevos principios  rectores que se proyectaron en las investigaciones biológicas y médicas. Durante dos siglos, los traductores armenios trajeron a nuestra lengua los conocimientos que alcanzaron los más destacados pensadores de Grecia. El obispo leznig, de Goghp, discípulo de Surp Mesrob y Surp Sahag, dejo constancias acerca de los avances en el campo de la especialidad.

El oficio de curar a los enfermos y de hallar medios adecuados atrajo la atención de los clérigos, es decir, de la clase social dedicada al estudio. Junto a ellos se formó una cantidad de personas de ambos sexos que profesaron la asistencia al enfermo, de boticarios que preparaban filtros, polvos y ungüentos, de herboristas que recogían, clasificaban y denominaban los vegetales de propiedades curativas. En los más antiguos diccionarios armenios figuran nombres de plantas medicinales y de las enfermedades a las que debían ser aplicadas, en especial de narcóticos que se utilizaban para anestesiar.

A mediados del siglo V -año 452- se entabló la batalla de Vartanantz contra los persas, a orillas del Teghmut, afluente del Araxes. Los varones en edad y aptitud para el combate se aprestaron a la lucha; formaban parte del ejército de Vartán, equipos médicos que asistían a los heridos y, junto a ellos, una legión de enfermeras  que no eran otra cosa que esposas, hijas y hermanas de los soldados y oficiales.

Entre los años 517 y 519, Sahagia, princesa regente del reino de Siunik, hizo construir un leprosario en Karavaz, a orillas del Araxes. En 596, Morik, emperador de Bizancio, de origen armenio, fundó un leprosario en Hereon, sobre la costa asiática de Constantinopla, ampliado en 970 por el emperador Tehmiskis, también de origen armenio.

En el 702, tras la invasión de Armenia por los árabes, un regimiento armenio se guarneció en Vartanaguerd, cerca de Agori y asestó un rudo golpe a las fuerzas musulmanas. Los enemigos que lograron escapar murieron ahogados en aguas del Araxes, con excepción de 300 soldados heridos que imploraron protección a la princesa Shushanik, esposa del príncipe Nersés Gamsaragan. La noble armenia adjudicó un lugar para que fueran atendidos, asistió a los enfermos, los curó y les procuró ropas.

En 716, Stepán de Sunik tradujo la obra “La naturaleza humana”, obra de Nemecio, sabio del siglo IV; también, este mismo obispo, había cursado  en Bizancio, tradujo hacia el año 735 el ”Tratado de Anatomía” de Gregorio de Nicea. Stepán murió trágicamente, lo cual produjo grande pesar en Sahagtujt, su joven hermana, dedicada a la música, quien se retiró a una gruta del valle de Garni, en el distrito de Siunik. Poco a poco comenzaron a visitarla personas afectadas por enfermedades nerviosas y depresivas. Enclaustrada, Sahagtujt interpretaba la lira y esa aplicación de musicoterapia producía un efecto sedante que atenuaba el mal de los enfermos. Después de fallecida, su tumba se convirtió en santuario, al que convergían peregrinos afectados por enfermedades nerviosas.

areopagitaEn el siglo IX, bajo la dinastía de los reyes bagrátidas, el medico armenio Hovhannés, quien en 879 tradujo el georgiano la autobiografía de Dionisio Areopagita (foto). En el siglo X -entre los años 952 y 977- la reina Josrovanush, esposa del rey armenio Ashod III – el Caritativo- fundó hospitales en Aní, la antigua capital  de Armenia. Los monarcas visitaban a los enfermos y les suministraban los remedios personalmente, lo cual era motivo de aliento espiritual para los internados y de ejemplo para el personal de los establecimientos.

Entre los siglos IX y XIV fueron fundadas escuelas de medicina en diversas ciudades de Armenia. Gracias a la experimentación, acumulación de casos y registro de datos, así como la disección de cadáveres, la medicina armenia alcanzó un elevado grado de progreso. A fines del siglo X, Shahantujt, otra reina de Armenia hizo construir un convento hospital en Vaghadni, distrito de Sunik, para atender a los mordidos por serpiente y otras especies venenosas. Según testimonio de los médicos armenios Amirdivlat de Amasia y de Assar de Sebastia (siglo XVI), anexos al mismo habían plantaciones de vegetales que poseían propiedades antiofídicas como el galium, frena, bardana, etc. 

 A comienzos del siglo XI, Shushig, celebre dama de la nobleza armenia, hizo construir en el convento de Sanahin, en el distrito de Lori -Tiflis-, salas destinadas a la atención de enfermos pobres, a quienes asistía personalmente. En ese mismo convento, su nieto, el sabio Krikor Magistros, dictaba lecciones de anatomía y fisiología, de las cuales se conservan los textos.

Entre los año 1029 y 1064, el rey Gaguik, de Kars, incluyó en su corte a facultativos árabes y persas e hizo traducir del árabe el “Tratado” (“Liber medinalais Almanzoris”) de Rhasis, el más antiguo trabajo armenio sobre medicina (foto). La traducción es conocida también como “Libro de los reyes Kakig y Haitun”. Este trabajo comprende una Farmacopea, un capítulo de Anatomía  y el capítulo sobre las fiebres, tomado de la obra de Mekhitar de Her, un agregado posterior, ya que Mekhitar vivió después.

En el 1184, este médico -Mekhitar de Her- escribió el “Tratado de consuelo de las fiebres”.

Մխիթար_ՀերացուMekhitar nacio en Her (foto), Persia, posiblemente a mediados del siglo XII. Vivió en Cilicia y se destacó por sus conocimientos en medicina. Fue honrado por el patriarca Nersés IV, el Apasible, quien le dedicó dos poesias: en la primera titulada “Bellezas del Cielo“ lo llama Gran Maestro. Y la segunda es un acróstico que forma la frase “Reciba el medico Mekhitar esto de Nersés”.

Mekhitar asistió a Nersés como médico de cabecera en su última enfermedad, que presentaba una fiebre maligna, hasta que expiró. El cariño que había enlazado los espíritus de ambos indujo al médico a escribir su “Tratado de consuelo de las fiebres”, alentado por Krikor Dghá (el niño), sobrino y sucesor de Nersés.

Comienza la obra destacando la importancia de las fiebres, que no se localizan en determinada zona del cuerpo, sino que lo afecta en su totalidad. La clasifica en tres categorías, correspondientes a los elementos fundamentales del organismo: los tres neumas, los cuatro humores y los elementos solidos o hécticos. Las primeras son “efímeras” por su corta duración; los neumas son espíritus localizados en el hígado, el corazón y el cerebro. Los cuatro humores o materias patógenas provocan fiebres malignas o mohosas: mucosa, sangre, bilis amarilla y bilis negra. Si se introducen en la corriente sanguínea, la fiebre es continua; en caso contrario, la fiebre es permanente y provoca ataques.

Las fiebres héticas se fijan en los huesos, músculos y articulaciones. Si el mal afecta a los elementos humorales, la fiebre es mortal y actúa con las propiedades del fuego. La fiebre se origina por causas externas: cambios bruscos de temperatura o inmersión en aguas con propiedades astringentes; e internas: tristeza, temor, duelo, pena, vergüenza, envidia, rencor, o por ingerir alimentos muy calientes.

El médico debe comenzar interrogando al paciente para determinar el origen, comienzo, localización y duración del mal. Después aplicarle sangría y purgas, según la contextura del enfermo, clima del lugar y, debe por último, administrarle un tratamiento adecuado a esas conclusiones.

A Mekhitar de Her se le atribuye, además, un libro de medicina y otro de anatomía, que contenía un capitulo  acerca del ojo, transcripto y salvado por Assar de Sebastia, en el cual el autor analiza detenidamente las capas y da precisas denominaciones a sus membranas.

En esta época se produjo en Armenia un notable desarrollo de esta especialidad y se formó una galería de médicos como Aarón, su hijo Stepán, Djoslin, Hagop, Sarkís, Thegin, Shmanov, Varanes. En 1241, la reina Zabel, hija del rey Levón II y esposa de Hemut I de Cicilia, hizo construir en Sis un hospital con salas de baños termales, que era un establecimiento  modelo  en su género. Este nosocomio funcionó durante un siglo y medio; Zabel falleció en 1252; su hija Fimi, princesa  de Sidon, continúo esta obra.

En el siglo XIII fueron figuras destacadas los médicos Krikoris y Stepán de Edesa; siendo este último autor de “Zaghik”, obra de medicina. El libro se conservó hasta 1915. Como consecuencia del Genocidio perpetuado por Turquía fue destruido y la humanidad perdió un valioso e irrepetible  aporte a la historia de la civilización y la cultura.

Es en este periodo que se produce un verdadero salto a la investigación de las diversas ramas de esta ciencia: anatomía, fisiología, enfermedades contagiosas, de la psiquis, de las membranas, puericultura, ginecología, cirugía e higiene, colocándola en idéntico nivel de los demás pueblos en la materia. Tanto en la cuestiones teóricas como en la aplicación práctica, los autores armenios introdujeron novedades y propusieron tesis que después fueron confirmadas por experimentación. En la historia de la medicina armenia, ocupa un lugar de notoriedad Amirdovlat de Amacia (foto), médico que surge en un periodo en el que la investigación médica se hallaba en un cono de sombra.

Amirdovlat_Amasiaci_Armenian_Encyclopedia fue un erudito del siglo XV y es probablemente la más importante figura de la historia de la antigua medicina armenia. Los prólogos de sus obras contienen datos autobiográficos que realzan su valor como persona. Reconoce el valor divino de lo humano y se dirige tanto a los médicos como a los estudiantes de medicina, señalándoles que la profundización del conocimiento de esa ciencia conduce a la sabiduría. Según Amirdovlat, para ejercer la profesión médica se exige prudencia, fortaleza y abnegación. De sus obras, la más importante es “Util para la medicina” (1466-1469), que es un diccionario de remedios con sus sinónimos de cinco idiomas.

En el siglo XVII aparecieron obras de los médicos armenios Assar y Puniat de Sebastia, y Kalust de Amasia, pero, en general, había una situación de chatura en cuanto a investigación. Es por eso que, a partir del siglo XVIII, los jóvenes armenios con vocación médica viajan al exterior, especialmente a las universidades italianas: Bolonia, Roma, Pisa, Padua y Nápoles.

En 1833 llega a Armenia el medico Loris Melikian, diplomado en la universidad de Moscú, lo cual significó un impulso en la modernización  de los conocimientos médicos. Naturalmente, al fundarse la Facultad de Medicina, comienza la formación de profesionales que desde la segunda década de este siglo asisten a las necesidades de salud del pueblo armenio de la metrópoli.

(*) Datos obtenidos de la Enciclopedia Armenia publicada por la Academia de Ciencias; del artículo “Les armeniens dans l’histoire de la Medicine jusqu’au XIIIe. Siècle”, de Vahram Torkomian, publicado por el “Bulletin de la Societe Francaise d’Histoire de la Medicine”, Nº21, 1921; y de dos artículos del Dr. Missakian, de El Cairo, publicados en Bs.As. en 1950 por Productos Químicos Ciba S.A.

 

Pascual Ohanian

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