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Dr. Carlos Kambourian: “El Garrahan es un derecho para todos los chicos”

Entrevista de Lala Toutunian*

Garrah-2Fue a la secundaria del colegio armenio de Vicente López, cursó Medicina en la UBA e hizo la residencia en el Hospital Penna aunque la terminó en Polvorines donde hizo carrera.

Hace un año que está a cargo de la dirección del Garrahan, el hospital público para niños más importante de Latinoamérica que cuenta con prestigio internacional gracias a la calidad de sus profesionales. También colabora directamente con la salud en Armenia de la mano del Dr. Stamboulian y de Eduardo Eurnekian. Aquí su historia.

 “Estuve seis meses en el Penna y vi que estaba todo muy estructurado así que decidí seguir la residencia en Polvorines, más alejado, mi intención era generar algo. Mi viejo tenía una fábrica textil ahí y estaba el hospital Carrillo, chiquito, no había nada y desde la nada me quedé ahí quince años. Todo el proceso de desarrollo me sirvió para abrir la cabeza, llegamos a hacer quince hospitales por la zona de Malvinas y me partió la cabeza. Así supe que debía dedicarme a la gestión, de ahí me llamaron de Pilar para ser Secretario de Salud en 2015, un año y medio y luego me llamó el Presidente para venir al Garrahan. Llevo justo un año”, comienza contando el Doctor Kambourian en su despacho del Hospital Garrahan donde recibe al Diario ARMENIA.

“Estuve en Ereván, fui de vacaciones con mi familia aunque ya había estado cinco años antes. Tengo una buena relación con el Doctor Stamboulian y me invitó a participar del evento por la vacuna HPV (vacuna que previene el virus del papiloma humano que puede producir cáncer de cuello uterino). No les permiten introducir la vacuna ya que se da a los 9 años y eso implica hablar de sexo y en Armenia todavía no hay una apertura al respecto. Hay estadísticas médicas pero las oficiales no son muy fidedignas ya que es una sociedad que difícilmente pueda admitir que tiene una hija adolescente embarazada… Tuve la oportunidad de compartirles nuestra experiencia local y la mundial con respecto a la vacuna HPV y logré al menos que los pro y los anti debatieran juntos. Parece que a partir del ruido generado se empezó a hablar de eso pero el problema es que los pediatras no la recomiendan. No son las familias, son los médicos, en general mujeres profesionales de sesentas años que por una cuestión cultural, no hablan de eso. Han sido criadas bajo esa normativa: señoras que tuvieron su casamiento arreglado con determinado hombre y se fueron a vivir a la casa de los padres de él. Sí se ve en la calle una apertura pero es porque los hombres lo han permitido. Las mujeres están florecidas, maquilladas y arregladas mientras el hombre sigue en mocasines con campera de cuero y esa actitud soviética”,

Garrah-1¿Lo atribuye a la permisividad del hombre o a una iniciativa de la mujer?

Un poco las dos cosas. Pero primero fue el hombre que dio el permiso y ahora a ellas no las para nadie, ellos quedaron sentados en la esquina.

Es buenísimo. Ahora las adolescentes, que se embarazan pero no se sabe, no se muestra.

¿Cuáles son las condiciones en términos de salud pública en Armenia?

Falta equipamiento, hay estructura soviética y no está mal pero no hay base tecnológica. Los diagnósticos siguen siendo a mano y a ojo, no hay especializaciones destacadas: están todos los profesionales de cada área pero si se necesita un neurólogo importante, por ejemplo, van a Moscú. Sí ahora hay mucha colaboración externa, sobre todo de Argentina y luego de parte de Estados Unidos. Tanto Stamboulian como Eurnekian hacen mucho para colaborar en la inversión.

Y este, vamos a llamarlo atraso en términos de salud, ¿cómo afecta socialmente en un corto plazo, algo inmediato?

A todo. Absolutamente. La salud no es enteramente pública. Si se consulta, van a decir que la salud es pública pero no es así, hay cierta cobertura pero mínima. Culturalmente ocurre que por más que vayan al médico público, ellos les pagan porque creen que así se les va a atender mejor. Porque el médico cobra 400 dólares al mes, que, bueno, se vive con 300, pero no alcanza. Está naturalizado, no es un delito pero eso lleva a un vicio. Si no se le paga al médico, se lo ve una vez y luego se olvida del paciente. Si se le paga hay un seguimiento. No hay una política de salud muy fuerte. El Ministro de Salud ahora es vocero presidencial, es una luz, es muy bueno, los problemas ya están a nivel presidencial y ya se empiezan a tratar desde adentro: ahora, por ejemplo, se tratará la prohibición de fumar en lugares públicos. Pasa que viven del tabaco entonces se dificulta. Se fuma mucho, todos fuman, todos tosen. Hasta en los restaurantes. Pero ahora hay un empujón al respecto.

¿Cuáles son las características más notables del Hospital Garrahan?

Garrah-3Es una ciudad, tenemos el presupuesto de uno o dos municipios juntos. Acá trabajan cinco mil empleados, tiene treinta años de existencia, es el hospital más importante de Latinoamérica y uno de los más destacados del mundo, tiene un prestigio muy marcado. Absolutamente todas las profesiones trabajan acá: ingenieros, abogados, científicos, docentes, todo. Es un desafío fenomenal sobre todo porque yo no me formé acá, vine como invitado, fue un golpe duro para mí. Caí como un paracaidista y con tanta gente con muchos años de formación acá cuesta un poco mostrarle lo que uno sabe hacer sobre todo considerando que vine de la Provincia y todo es muy territorial.

Este hospital es un derecho para todos los chicos y tengo la intención de llevar este hospital a cada uno de esos rincones. No es difícil de hacer, ya hemos desarrollado avances como la telemedicina a casi trescientos puntos del país para que tengan las herramientas y vean cómo se trabaja en todas partes. Mi función es hacerles llegar que somos una herramienta que pueden utilizar. Mi intención es llevar la telemedicina a Armenia ya que se hace asistencia inmediata tanto con paciente como en una cirugía en conjunto apoyado por grandes endoscopistas o la especialización que se requiera en vivo, docencia, etc. Eso acerca la salud.

¿La mayor dificultad?

Las sensibilidades primero, sin lugar a dudas. A nivel medicinal, la nutrición infantil y las epidemias en período estacional, cada vez son más duros, más complejos y nos pone a los pediatras en alerta. En invierno, los sistemas sanitarios se ven mal llamados colapsados. En realidad es gente que necesita ir al hospital y cada es más la gente pero el hospital tiene el mismo tamaño. Este año esperamos una epidemia muy dura ya que copiamos el invierno europeo y fue horrible allá: murieron muchos chicos.

¿Están cubiertas todas las áreas de medicina en el Garrahan?

Todas, salvo el trasplante de cara e intestino, que es un camino que estamos iniciando para poder cubrirlo, todo con la excelencia propia del hospital. Yo me maravillo de las cosas que se hacen acá, no se puede creer. Traen a un chico desarmado y en diez minutos está vuelto a armar. Uno cree que hay un laboratorio de ciencia que sale humo… pero en enero vino un cardiocirujano con un corazón en 3D y ahí se podía ver cada parte y cómo manipularlo. Hoy ya hay ocho chicos operados con ese corazón impreso en la mano para ver cómo se entra, cómo se cose o practicar en ese corazón previamente la ejecución… Esto acorta los tiempos de cirugía. Yo tengo un hijo de seis años que fue operado del corazón a los quince días de vida y de haber contado con esta técnica, hubiera sentido, al menos, un stress menor.

Siendo la nutrición el primer gran problema, sin dudas tiene relación un chico mal alimentado con la posibilidad de ser estadísticamente parte de la epidemia.

Es terrible. Nos hemos preparado todo el año para este invierno. Esos son los problemas más grandes de un pediatra. La obesidad infantil es una de las más grandes problemáticas. Es mundial, no es local, y estamos creando tratamientos efectivos para combatirla.

¿Cómo resulta la gestión en el Garrahan?

Con un año en el puesto creo que hemos avanzado sobre todo en términos administrativos, lo que nos permite acelerar procesos médicos. Había gastos inciertos que hoy garantizamos llegue al beneficio de los chicos. Ahora tenemos cuarenta y cinco camas nuevas para que los chicos no estén más en los pasillos. El invierno pasado cuando llegué teníamos cada día cincuenta o sesenta chicos en los pasillos esperando en camilla y yo sufría. Es una situación que no se puede tolerar más. No sé si estas camas nuevas evitarán que haya chicos en los pasillos pero seguiremos trabajando para eso.

Su opinión sobre los movimientos antivacunas.

La mayoría de trasplantes de hígado en los chicos era por hepatitis A, con la introducción de la vacuna contra la hepatitis A ya no se hicieron más trasplantes. Con la vacuna del HPV previene el 97% de cáncer de cuello de útero. Por suerte en Argentina el movimiento antivacunas no es tan grande como en el resto del mundo pero la mejor respuesta a eso son las estadísticas.

¿Cómo se separa ese sentimiento de sufrimiento como destaca? Evitar el subjetivismo…

No se separa. Eso es lo que lleva a tomar decisiones. Se separa en cuestiones financieras y económicas. O se separa cuando hay que decirle a una madre que su hijo murió porque uno se destrozaría cada vez, por ejemplo. A los golpes, se aprende. La primera vez no se puede recuperar uno en cuatro meses, la segunda vez un poco menos y así. No se aprende sino viviéndolo, nadie puede enseñar ni transmitirlo. Si yo no hubiera visto a una madre durmiendo sentada a un costado del pasillo al lado de la camilla de su hijo por seis noches seguidas, no sé si me hubiera ocurrido generar vaciar un archivo entero y disponer las nuevas camas. Generamos nuevas propuestas a partir de las necesidades, suceden cosas todo el tiempo, contamos con una unidad ejecutora, una asociación entre el Garrahan y el Conicet para hacer una investigación profunda y de ahí salen drogas y tratamientos completamente innovadores que llevan a cambiar lo que haya que cambiar en el hospital y sobre todo en la salud de los chicos.

*Especial para Diario ARMENIA

 

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