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El contenido reivindicatorio del Centenario del Genocidio Armenio

La lucha por las reivindicaciones ineludibles del Centenario del Genocidio, vuelve a avanzar entre las nieblas del negaRecuerdo-y-reclamocionismo genocida y las limitaciones de la conciencia argentino-armenia, a un siglo del crimen de lesa humanidad.

En las décadas transcurridas, el conocimiento de los hechos históricos y la práctica de la acción cívica primero en las epopeyas de la resistencia mientras continuaba el exterminio, luego en la conformación de la Diáspora y a partir del Cincuentenario se extendió a la Madre Patria y a toda la armenidad.

Ha llegado el momento de la hora de exigir que se concrete la demanda justiciera que disponen las convenciones internacionales relativas a los derechos humanos y a la prevención del genocidio.

El conocimiento preciso de los antecedentes históricos es la base de los reclamos que tanto preocupan a la alianza panturquista de Turquía y de Azerbaidján. Mencionemos como ejemplo, que 80 años atrás Ankara debió recurrir a todas las presiones imaginables para que –desvergonzadamente- Washington deba realizar el trabajo de impedir a la Metro Goldwyn Mayer filmar la versión cinematográfica de la inmortal obra de Franz Werfel llamada “Los cuarenta días del Musa Dagh”. Todavía sigue siendo más dominante el deseo del estado genocida que las obligaciones legales, cívicas y morales de la primera potencia mundial.

Por lo tanto insistimos con las principales demandas inspiradas en la consigna del Reconocimiento, la Reparación y la Restitución. En una reciente audiencia que tuvo lugar en el Parlamento de Armenia, realizada con el lema “El mundo sin genocidios”, Giro Manoyan (Director de Asuntos Políticos del Buró de la FRA) desglosó los pasos principales que requieren esos tres reclamos.

El reconocimiento del Genocidio Armenio se debe extender a los países aliados de los panturquistas que -en primer lugar- deben pedir perdón. En el reconocimiento deben estar descriptos los aspectos históricos, jurídicos, estadísticos, etc. Es muy importante el aspecto docente para la reeducación, incluyéndose la enseñanza de la verdad negada en el currículo de los colegios turcos, la inclusión de pabellones específicos en los museos, financiar producciones audiovisuales y otros programas que se deben extender por todo el mundo.

Además de la restauración y reconstrucción de los grandes centros culturales y arquitectónicos, de la devolución de las propiedades comunitarias y privadas, se debe instaurar y proteger los derechos de todas las identidades, concepciones filosóficas, para seguir trabajando durante décadas para erradicar el racismo y la intolerancia; y sea dominante el ideario democrático y republicano.

En lo territorrial se deben recuperar los nombres armenios previos al genocidio, junto a la toponimia actual, extender la convivencia a los campos del arte y de la cultura.

Pero todo esto, tan lógico como inevitable, nos exige también a todos nosotros, predicar con el ejemplo actuando sin actitudes objetables en todas nuestras instituciones y en todas las organizaciones. Este largo viaje comienza dando los primeros pasos.

Los turcos, buscando la verdad que los hará libres. Los armenios, esforzándonos en lograr extender nuestros esfuerzos, siguiendo adelante por el triunfo por la Causa Armenia.

                                                                                                            Carlos Luis Hassassian

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