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El lobby azerí provocó un encontronazo con nuestra comunidad

Opinión

ataque-azeríDías atrás la comunidad armenia de la Argentina se vio sorprendida por la nota enviada por la senadora María Ester Labado a la Embajada de Azerbaidján en la Argentina. En ella, la representante de la provincia de Santa Cruz expresaba sus condolencias por el “asesinato de civiles por parte de las fuerzas armadas armenias” y calificaba el “ataque” como una agresión al espíritu de “nuestros pueblos”.

Debemos aclarar que la citada senadora es la actual titular del Grupo Parlamentario de Amistad (GPA) con Azerbaidján de la Cámara de Senadores, cuerpo que además está integrado por otros ocho senadores de diferentes provincias.

Llamativamente la senadora Labado toma posición en un conflicto del cual seguramente desconoce su esencia y mucho menos está al tanto de lo acontecido desde el comienzo de los enfrentamientos. Podemos convenir que todos los parlamentos del mundo tienen comisiones de este tipo creadas para formalizar lazos de amistad y cooperación entre pares. Y en ese contexto, tal vez la senadora se haya visto sorprendida por el pedido de la legación diplomática azerí a manifestarse ante el supuesto ataque armenio (lo reconoce en la contestación a la protesta de la comunidad) y en consecuencia haya formulado la declaración que lesiona profundamente a los argentino-armenios.

Sin embargo, lo que no tiene justificación alguna es el argumento que ella misma utiliza en su respuesta, que califica como a “título personal”, pero se permite publicarla en el sitio del Senado de la Nación,  donde asegura haberse conmovido al ver las imágenes de “bebés acribillados”, y reitera que sus palabras se basaron en la carta enviada por Azerbaidján.

Como representante de los ciudadanos argentinos en la Cámara Alta, la senadora debió haber al menos, solicitado información a nuestra comunidad y luego intentar formarse una opinión. Todos sabemos que escuchar una sola campana puede ser delicado y marcar tendencias imposibles de revertir con posterioridad.

Si lo hubiera hecho, podríamos haberle entregado un dossier con la larga lista de crímenes cometidos contra la población civil armenia, poniendo como ejemplo reciente la crueldad manifiesta de las tropas azeríes que en la escalada de 2016 no sólo mataron a mansalva a muchos civiles (ver foto), sino que además volvieron a las prácticas brutales sufridas por nuestro pueblo en manos del sanguinario genocida turco, cercenando la cabeza de varios jóvenes soldados armenios que murieron defendiendo su suelo patrio.

En el tramo final de su nueva carta, la senadora Labado ensaya una disculpa diciendo que “su única intención fue empatizar con la gente que perdió la vida en esa tragedia”. En otro tramo asegura su propósito de retractarse “si se interpretó que la nación armenia era responsable de esos ataques”.

No me puedo permitir dudar de las buenas intenciones de la legisladora, pero es necesario advertir que Azerbaidján, fiel a su costumbre, utilizó la misiva original para su propaganda teñida de cruel negacionismo y difícilmente de a conocer esta otra nota donde la senadora Labado parece haber variado su enfoque.

De todas maneras, debo recordar que semanas atrás me refería a la pasividad de la actividad diplomática de Armenia en nuestra región. Ésta es una muestra de esa indolencia que pudo haberse evitado si al menos los integrantes del Grupo Parlamentario de Amistad con Azerbaidján hubieran sido puestos al corriente de lo que verdaderamente ocurre en nuestras fronteras con ese país.

La comunidad armenia, agrupada en torno a la mesa de IARA (Instituciones Armenias de la República Argentina) ya se manifestó. Nuestra dirigencia seguirá atenta al desarrollo de este desafortunado intento de reescribir la historia del Conflicto de Artsaj y jamás tolerará otro atropello semejante a los derechos de nuestro pueblo.

Jorge Rubén Kazandjian

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