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El oficialismo asegura que las elecciones de Ereván son “un gran paso adelante”

Ereván tiene nuevo Alcalde

Daron Markarian 1Ereván (RFE/RL).- En medio de numerosas acusaciones de fraude, el partido gobernante de Armenia se refirió a las elecciones para la alcaldía de Ereván, disputadas el domingo 14 de mayo, como un paso hacia adelante en comparación con el sufragio anterior llevado a cabo cuatro años atrás.

El Partido Republicano de Armenia (HHK), del que es un importante referente el alcalde Darón Markarian (foto), obtuvo más del 71% de los votos, de acuerdo a los resultados preliminares publicados por la Comisión Electoral Central. Atrás quedaron sus dos rivales de la oposición, Nigol Pashinian, del bloque Elk, y Zaruhí Postandjian, perteneciente al nuevo partido Yerkir Dziraní, con el 21 y 8% de los sufragios respectivamente.

En relación a la victoria el portavoz del oficialismo, Eduard Sharmazanov, comentó: “El Partido Republicano registró un importante triunfo debido al trabajo de Darón Markarian y su profesionalismo. Por el contrario nuestros opositores políticos carecían de un programa adecuado y competitivo para la gestión municipal”.

Por su parte desde la alianza Elk, el perseguidor más inmediato, declararon que a pesar de no haber logrado el objetivo del triunfo, el bloque pudo afianzar el éxito obtenido en las elecciones generales y plasmarlo para lograr representantes en el municipio.

“Creo que ahora entramos en un proceso en el que la influencia del Elk en la vida política armenia ha sido ratificada y seguirá creciendo. En otras palabras, en los próximos años la principal tendencia será nuestra creciente influencia, con la esperanza de que esto nos ayude a ganar las elecciones generales”, comentó su líder Pashinian.

Las elecciones se desarrollaron en un contexto colmado de acusaciones de fraude y compra de votos a gran escala contra el Partido Republicano por parte de la oposición. De hecho la líder de Yerkir Dziraní trató de obtener pruebas en una de las oficinas electorales del Partido Republicano en el distrito de Markarian, donde aparentemente se distribuía dinero en efectivo entre los residentes locales a cambio de votos a favor del alcalde en ejercicio. Sin embargo fue finalmente echada de las oficinas por parte de la policía.

Por su lado, desde Yelk también denunciaron irregularidades en el sufragio, alegando que “decenas de miles de ciudadanos estaban involucrados en el proceso de distribución y toma de sobornos”.

Un día antes de las elecciones, la Comisión Electoral Central se negó a avalar el pedido de un fallo judicial que descalificara al Partido Republicano de la carrera electoral, basados en la evidencia aportada por Elk que demostraba que la compra de votos se dio generalizadamente. El organismo accedió únicamente a pedir a los fiscales que investiguen las acusaciones hechas por la alianza.

Desde el oficialismo, Sharmazanov afirmó que las denuncias de la oposición no hacían ningún daño a su agrupación política y negó terminantemente que el partido gobernante haya repartido dinero entre los votantes antes de las votaciones.

Sin embargo, representantes de los grupos de observación ciudadana que supervisaron las elecciones insistieron el lunes en que la votación del 14 de mayo no se basó en la libre voluntad de los votantes.

Artur Sakunts, un destacado activista armenio de derechos humanos, afirmó que las elecciones se llevaron adelante en “términos de normas no democráticas”. Insistió en que, basándose en los resultados de los monitoreos, las elecciones no fueron libres ni en las mesas de votación ni fuera ellas. “Otra vez la institución electoral en Armenia ha quedado desacreditada. Las autoridades han enviado de nuevo el mensaje a la gente de que no es posible lograr ningún cambio a través del voto”, agregó.

En la rueda de prensa del 15 de mayo, Sakunts y Daniel Ioannisian, de la Unión de Ciudadanos Informados, presentaron precisiones sobre diversas violaciones observadas durante las elecciones, incluyendo presión sobre los votantes, uso de los recursos del estado, votación abierta, orientación de los votantes, presencia como “falsos” observadores de partidarios del oficialismo en los colegios electorales, obstáculos para el trabajo de los observadores e incluso violencia y amenazas contra ellos. Como si fuera poco también declararon que observaron infracciones en el proceso de recuento de votos.

Sin embargo, el jefe de la Comisión Electoral Central, Tigran Mukuchian, explicó que algunos incidentes aislados no pueden ensombrecer el proceso electoral en su conjunto y que, a su juicio, las elecciones se llevaron a cabo de acuerdo con los requisitos establecidos por el Código Electoral.

Anteriormente, la policía armenia había informado que recibió más de cien denuncias sobre violaciones relacionadas con las elecciones y que había intervenido en casi un tercio de ellas.

La alianza opositora no denunciará al Gobierno

PashinianA pesar de las acusaciones de fraude electoral, la alianza dirigida por Nigol Pashinian, declarado crítico del gobierno, se negó a desafiar al partido gobernante por el resultado final.

Elk y la mayoría de los otros partidos de la oposición también se habían negado a enfrentar, ya sea legalmente o por medio de protestas callejeras, al oficialismo luego de las elecciones parlamentarias del 2 de abril, las que también fueron afectadas por denuncias de fraude.

“Si comenzamos un proceso post eleccionario, ¿vendrán las personas que aceptaron dinero a cambio de votos, o las que no votaron, a la Plaza de la Libertad?”, comentó Pashinian de Elk, en la conferencia del lunes. “Si la gente hubiera querido que comenzáramos un proceso, debían haber venido y votado [para nosotros] y esas hubieran sido unas elecciones en las que el pueblo habría conseguido los cambios que quería y necesitaba”, agregó el diputado opositor.

El candidato llegó a afirmar que la realidad actual en Armenia es que “decenas de miles de personas están dispuestas a votar a cambio de dinero en efectivo”.

Elk ya había llamado la atención y convertido en un blanco de críticas luego de que ofreciera recompensas económicas (alrededor de 31 dólares) a aquellos que se negaran a vender sus votos. Ante las acusaciones, Pashinian y otro alto representante de la alianza, Edmon Marukian, defendieron firmemente sus tácticas de campaña.

En relación a esto Marukian declaró que la estrategia le había dado algunos votos a la alianza: “Miles de votos emitidos a nuestro favor fueron marcados con un color rojo, lo que significa que estos ciudadanos tomaron dinero en efectivo ofrecido por los republicanos y votaron por nosotros”.

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