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Es positivo, pero todavía insuficiente

En la arena política internacional, los paladines del panturquismo llevan la ficción de sus declaraciones al nivel de una política de estado, tanto en Ankara como en Bakú. Hace unos días que Ereván ha innovado la forma de actuar en la diplomacia, con una reacción valiosa, aunque tardía.

Hace seis años, en Ginebra, Suiza; la entonces secretaria de Estado Hilary Clinton, representando a los EE.UU. había logrado reunir a Eduard Nalbandian y a Ahmet Davutoglu, quienes hoy son canciller de Armenia, el primero y primer ministro de Turquía el segundo, para suscribir una fallida fábula diplomática basada en la suposición de que la víctima de un genocidio impune podía confiar en la pano-a-los-protocoloslabra del victimario. Abreviaremos la lamentable historia que se tejió en torno a los tristemente célebres protocolos.

Días atrás, el presidente de Armenia resolvió avanzar por la vía del realismo, que nos marcó en la Diáspora y en la Madre Patria la lastimosa actitud de Turquía, que nuevamente tergiversó la historia contemporánea retrasando la fecha establecida de la celebración turca anual de Gallipoli, para que coincida con el Centenario del 24 de Abril de 1915. Los dignatarios convocados para el mismo día, en dos ciudades distintas, demostrarán con su presencia, si dan preferencia a una victoria turca de la Primera Guerra Mundial, o a la condena del Primer Genocidio del Siglo XX perpetrado en 1915-1923 por Turquía contra la Nación Armenia. Es decir, se sabrá si con su actitud alientan al culpable de “el crimen de la guerra” -como diría Alberdi-, o si se solidarizan con las víctimas condenando “la página más negra de la historia” -como sentenció Gladstone-.

En el año del Centenario, también resultan significativas las políticas de la memoria que se adoptan respecto de la historia armenia. El mes de febrero nos recuerda la batalla de Vartanantz en el año 451 cuando Vartán Mamigonian y sus valientes en la planicie de Avarair defendieron la libertad religiosa del monoteísmo cristiano, la rebelión popular del 18 de Febrero de 1921 que preservó la región de Zankezur en la integridad territorial de la Armenia soviética, y el genocidio de Sumgait que tuvo lugar los días 26, 27 y 28 de febrero de 1988, sin embargo, el calendario religioso local se ha centrado en los aspectos folklóricos de ciertos cultos populares, que actualmente difunde la Iglesia Apostólica Armenia.

Recordemos, especialmente que fueron Vartán y sus 1036 valientes, quienes fueron canonizados grupalmente, ingresando hace 16 siglos al santoral, a la enseñanza y a la conciencia de la identidad armenia. Lástima que en este trascendental año 2015, cuando sean incorporados, esta vez, un millón y medio de mártires, no se recordó con tiempo y adecuada prédica, la tradición del singular valor demostrado por nuestros antepasados.

En el año del Centenario se han planificado muchas actividades; se recordarán más las que sean positivas, acertadas y acordes a nuestras reivindicaciones.

Carlos Luis Hassassian

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