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Haig Nahabed, símbolo originador de la identidad libertaria armenia

11 de agosto de 2492, antes de Cristo

Haig-Nahabed

La identidad social y la conciencia humanitaria de los pueblos originarios forman parte de la construcción constante de la personalidad individual y colectiva. Ayudemos para que se nutra constantemente de la historia, la cultura y las tradiciones heroicas.

Estrabon (historiador griego, nacido en Amasia, Ponto) contemporáneo de la predicación del cristianismo, habló de los armenios que conoció como un pueblo identificado con la cultura de Urartú – Ararat. La tradición varias veces milenaria de los armenios, registrada en los textos de Moisés de Khorén, acerca de lo ocurrido después del Diluvio, y el refugio donde Noé pudo encallar con su Arca en Najicheván, en laderas del Monte Ararat.

Se ha escrito mucho acerca del valiente Haik y de su resistencia al tirano Bel. El jefe armenio había ido con los suyos (unas trescientas personas) al sur de la Mesopotamia bíblica, requerido por su habilidad como constructor para trabajar en la erección de la Torre de Babel.

Como Bel tiranizó a sus compañeros, volvió a su tierra natal donde nacieron sus antepasados como descendientes de Adán y Eva. El tirano invadió la tierra natal de Haik a la cabeza de un ejército para someter al indómito, que a la cabeza de los suyos, lo enfrentó como valeroso líder. El desafío fue saldado por el vigoroso patriarca, que era también un arquero consumado. Haik ganó el duelo derribando al tirano de un certero flechazo.

Despavorido, el ejército invasor también fue repelido y retrocedió hasta el punto de origen. La decisiva batalla ocurrió en Kerezmank, en Hayots-Dzor (Valle armenio) cerca de Van. Apreciado por los suyos, el héroe armenio trabajó por la felicidad de su pueblo, desarrollando su tierra natal, instalado en Tarón-Turuberan.

Como testimonio de su triunfo, Haik ordenó construir una fortaleza cerca del campo de batalla, que fue llamada Haykaberd (Fortaleza de Haik). Los restos de ese castillo se han conservado. Después de esta victoria, vivió durante muchos años, y la resonancia de esta hazaña lo convirtió en un personaje legendario. Cuando Haik como un sol asciendió a los cielos, ingresó mitológicamente a la constelación de Orión.

La trascendencia de Haik Nahabed en la literatura y el arte

A través de los siglos, la hazaña de Haik Nahabed  -tanto como mito, como literatura y hecho histórico fue objeto de constantes estudios, inspiró creaciones literarias –tanto en poesía como en prosa- para sucesivas generaciones de creadores. En el siglo XIX, un pintor italiano concibió estéticamente “La victoria de Haik sobre Bel”. Se trató de Giuliano Zasso (1833- 1889) que recreó ese relato en la Isla de San Lázaro (Venecia, Italia). En la literatura infantil es un personaje infaltable de recitados y representaciones y representaciones teatrales.

La legendaria epopeya de Haik atravesó gallardamente siglos y milenios en la Madre Patria y en la Diáspora, a pesar de los imperios, invasores y genocidas. Se convirtió en un emblema de la defensa de la vocación por los derechos humanos igualitarios de minorías y pueblos explotados. Durante la segunda guerra mundial, las tradiciones armenias alentaron nuevamente a los varones armenios.

En la época post-stalinista, volvieron a crearse obras literarias de temática heroica y reivindicatoria. La estatua de Stalin que dominaba Ereván fue reemplazada por la efigie de una valiente diosa Anahid moderna como la representación de la “Madre Patria” que dirige su mirada hacia el Monte Ararat (y la Armenia Occidental) con una espada a punto de desenvainar.

Esta evolución de la identidad libertaria también inspiró las reivindicaciones de los jóvenes que marcharon por las calles de Moscú el 24 de Abril de 1965 hasta la Embajada de Turquía, y en esos días por las calles de Ereván hacia el acto formal del gobierno por el 50° aniversario del 24 de Abril, con la consigna “Queremos nuestras tierras”, también en alusión a la Armenia Occidental.

Recién en 1975, en el 60° aniversario, le tocó el turno a la estatua de Haik Nahabed. En la nueva etapa independiente, en febrero de 2009, un proyecto presentado por el diputado Ardzvig Minassian, del bloque de la FRA-Tashnagtsutiún, propuso ante la Asamblea Nacional Armenia que el día 11 de agosto fuera proclamado y celebrado cada año como Día de la Identidad Nacional Armenia.

Ese mismo año, en la Madre Patria, en toda la Diáspora y también en Sudamérica, se comenzó a recordar era nueva fecha de las efemérides armenias, bajo esa advocación patriótica. La filial Vartán Kevorkian de Hamazkaín de Buenos Aires, editó una selección musical conmemorativa y organizó un homenaje alusivo. 

Por lo tanto, pasados 25 años de la liberación de Artsaj, y el cuarto de siglo de la nueva independencia de Armenia, corresponde que se instalen en los sitios céntrico de Armenia y de Artsaj, y de toda la Diáspora, donde se concentran miles de habitantes estatuas en homenaje a los símbolos de la Armenia Libre, Unida e Independiente.

En los preparativos para el año 2018, le corresponde ese honor a Aram Manukian, como fundador de la contemporánea República de Armenia para honrar otro gran triunfo popular en el Centenario del 28 de Mayo de 1918. Alentemos este testimonio por la memoria, la verdad y la justicia, para quienes lo impulsen y aprueben, y brindemos un fuerte aplauso para todos quienes lo concreten. Será justicia.

Carlos Luis Hassassian 

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