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Interrogantes a 26 años del terremoto de Armenia

Opinión

terremoto 1988En los primeros días de diciembre, con motivo de cumplirse un nuevo aniversario del cataclismo, en la Madre Patria y en varias comunidades de la Diáspora, se rinde homenaje a las víctimas de esta nueva desgracia que se abatió sobre los armenios.

A partir de ese 7 de diciembre de 1988, cuando el dolor de Armenia fue nuevamente una noticia de alcance mundial, se habló también de la inmensa solidaridad que llegó al país del Ararat desde los cuatro puntos cardinales.

Las redes sociales no estaban tan difundidas como ahora, pero en todo el mundo se informaba que dos perversos gobiernos no habían interrumpido su ilegal bloqueo a la vecina Armenia. Me refiero a Turquía, mimada por EE.UU. , Europa y a la RSS de Azerbaidján, ante quien era impotente todo el poder del Kremlin.

Desde los más lejanos rincones del mundo -dentro o fuera de la URSS- llegaban los aviones con la ayuda humanitaria que merece nuestro eterno reconocimiento.

Los titulares de “ARMENIA” y de todos los medios gráficos y orales argentino-armenios convocaban a la solidaridad colectiva. La Catedral y las sedes comunitarias recibían día y noche todo tipo de donaciones.

Pocas semanas después partía un vuelo especial desde Argentina, en un avión oficial, llevando nuestra ayuda humanitaria y el acompañamiento de Carlos Seferian y Alex Brahamian, en representación de las organizaciones juveniles armenias de Argentina.

Los daños materiales fueron muy grandes. Cientos de miles de personas quedaron sin hogar, niños sin escuela y obreros sin sus puestos de trabajo. La destrucción tuvo epicentro en Spitak, que arrebató la vida de más de 25.000 personas, derribó edificios de los años 60 en adelante de Leninagán mientras que las antiguas construcciones del Gyumri-Alexandropol del siglo XIX soportaron dignamente los temblores.

Desde entonces, mientras los armenios reclamaban y se manifestaban pidiendo la reunificación entre Armenia y Artsaj, el gobierno central hasta 1991 y en los años subsiguientes los sucesivos presidentes de la etapa independiente prometieron reconstruir y completar totalmente las obras prometidas, todavía inconclusas.

Sin embargo,Turquía y Azerbaidján no han variado su bloqueo, aunque siguen auto proclamándose los dueños de la vida y de los bienes de sus vecinos.

Cómo olvidarnos la vil destrucción de un cementerio medieval armenio del Siglo XVII, realizada con bulldozers. Eso sí: no permitieron el ingreso al país de una misión de la UNESCO para evaluar el crimen perpetrado.

La mala conducta de los criminales panturquistas ha persistido más que las catastrófes de la naturaleza.

Carlos Luis Hassassian

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