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La audición 2000 de “La Hora Armenia”

Crónicas del Centenario

Kevork-EdgardoBuenos Aires (Diario ARMENIA).- El 14 de julio de 1989, el cielo de Paris se iluminaba con fuegos artificiales, la torre Eiffel se vestía de Bleu, Blanc, Rouge y Françoise Mitterand- en su segundo período presidencial- cantaba La Marsellesa frente al Arco de Triunfo: se festejaba el bicentenario de la Revolución Francesa.

Cuatro husos horarios más acá del meridiano de Greenwich, y a cinco pisos de altura, en el Auditorio Armenia de Buenos Aires, se llevaba a cabo una celebración un tanto más modesta: Los 20 años de la audición radial “La Hora Armenia”. El programa creado y conducido por el Dr. Kevork Karamanukian que se emitía los domingos entre las 9:30 y las 11:00 por Radio Colonia.

Un clásico de las mañanas de domingo, donde se incluían además de la variada música armenia, noticias del quehacer comunitario, titulares del diario Armenia y algunas secciones fijas como la campaña del Deportivo Armenio, el espacio de la UGAB, y un “micro” de la Iglesia Evangélica Armenia.

El cierre siempre estaba dedicado a las notas sociales. Casamientos, bautismos y cumpleaños. A veces con el “I verim Ierusaghem” como música de fondo, anunciaba con dolor el fallecimiento de algún miembro de la colectividad.

Si bien el origen de la audición es de julio de 1969, debemos recordar que fue la continuadora natural de “La voz de la Juventud” que se emitía por Radio Antártida a las 19:05 y que comenzaba con el Tzendzá Ierguir (la marcha de la Unión Juventud Armenia), donde Kevork Karamanukian casi sin querer, a los 17 años, se convertía en su conductor oficial, ante la ausencia de quien había sido designado para esa función, en el año 1957.

Hacia 1968, cuando La Voz de la Juventud deja de emitirse, algunos meses más tarde La Hora Armenia viene a cubrir ese vacío en la misma radio y en el mismo horario. Algunos cambios en la emisora fueron modificando los días y horas de su salida al aire por lo que se ve obligado a dejar Antártida, para instalarse definitivamente en la mañana de Colonia durante muchos años.

Pero volvamos al festejo de los veinte años. Aquella noche junto a las felicitaciones recibidas, trajeron sus palabras de adhesión diversas personalidades que se hallaban presentes en la sala. Nubar Lomlomdjian de La voz Armenia había dicho “…sólo vos y yo sabemos lo que significa hacer una audición de radio con el apoyo de algunos pocos amigos que creen en la necesidad de contar con un espacio radial dentro de la colectividad…”

Lo sorprendente fue cuando un viejo amigo de la audición, Martín Keskisian, subió al escenario y tras las palabras de felicitación por las dos décadas, propuso que la emisión número 2000 se lleve a cabo desde los estudios de la Radio Nacional de Armenia en Ereván.

Teniendo en cuenta el carácter semanal de la audición, y sumando los domingos que faltaban para llegar al número propuesto, la misma se realizaría en abril de 1993. Faltaban cuatro años. Parecía un tiempo demasiado largo. Sin embargo la idea creció y un grupo de oyentes y amigos de la audición se sumó a la iniciativa integrando la delegación que en abril del 93 viajó a Armenia junto al director del programa.

Por mi parte, junto a Carlos Hassassian (redactor del Diario Armenia y colaborador de la audición), viajamos juntos desde Paris para llegar a Ereván por la noche. Desde la ventanilla del avión se veían las luces titilantes de la capital armenia. El anuncio del comisario de a bordo de la inminente llegada al aeropuerto de Zvardnodz aceleró nuestro pulso y la ansiedad se apoderó de nosotros. Ese momento irrepetible en que la aeronave apoya sus ruedas contra suelo armenio, mientras las turbinas se invierten generando ese sonido característico para comenzar el frenado con los flaps desplegados, hizo que toda esa carga emotiva estalle en lágrimas al tocar por primera vez tierra armenia.

Escasos dos años habían pasado desde la caída de la Unión Soviética y el nacimiento de la Armenia independiente. Algunos más del Movimiento Karabagh y las protestas multitudinarias en la Plaza de la República. Las heridas del terremoto de 1988 seguían abiertas. En ese contexto social habíamos llegado a Armenia para la transmisión de la audición 2000.

Para Martín Keskisian, viajero incansable, era la visita numero 22 a la Madre Patria. En otras oportunidades con sus equipos fotográficos había retratado paisajes y lugares históricos, así como la vida cotidiana de los habitantes, con película de celuloide y copia en papel. La fotografía digital y el celular con cámara todavía no existían. Por eso fue nuestro guía de lujo durante todo el tiempo que duró la visita.

Los estudios de la radio estaban en un enorme edificio de la época soviética. Largos pasillos, puertas altísimas, y habitaciones con grabadores de cinta abierta donde se editaban los programas que se emitían por la Onda Corta hacia todo el mundo. El lector recordará con un dejo de nostalgia la forma casi artesanal de sintonizar dichas emisiones desde Buenos Aires, cuando el locutor anunciaba “Ierevanne Josum” (habla Ereván) en medio de una serie de sonidos que se entremezclaban en la transmisión, con zumbidos, descargas eléctricas y la voz envuelta en un eco permanente que se desvanecía de a ratos y volvía en forma intermitente.

La Noblex 7 mares con el planisferio en la tapa o la Tonomac Platino con su dial dividido por frecuencias, fueron por esos años los receptores que nos acercaban las voces de la Patria lejana.

El director de la Radio Nacional de Armenia nos recibió en su despacho. Allí hicimos entrega de un aparato que en la jerga radiofónica se denomina “híbrido” y que permite que las comunicaciones telefónicas que ingresan a la radio puedan ser escuchadas por la audiencia en forma simultánea. Para el oyente de Buenos Aires esta forma de diálogo en simultáneo, donde conversan dos o más personas desde distintos lugares con el conductor del programa es casi corriente, sin embargo -al menos por aquellos años en Armenia-, no era una práctica común.

Llegamos a la tarde al estudio donde se grabaría el programa. Era una habitación muy grande. Una mesa en el medio con dos sillas y el micrófono colgando en el medio.

Casualmente la cortina musical era la misma que Kevork utilizaba en el programa: La danza de las doncellas rosas de Khatchaturian. Ante la seña del operador, al encenderse la luz roja de “AIRE”, Kevork inicia la transmisión histórica de la audición 2000 de La Hora Armenia.

Con la emoción a flor de piel y conteniendo apenas las lágrimas, lo acompañé en el relato de esa experiencia única, que llevó a través del éter y a lo largo de cuatro emisiones, un tramo de la historia de la radiofonía armenia del Río de La Plata.

Edgardo Kevorkian

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