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La comunidad turca en Alemania: “Erdogan nos está dividiendo”

Los tentáculos de un dictador

pagina 2_1Casi 1,5 millones de turcos en Alemania se movilizan para votar en la consulta que deberá decidir la instauración de un régimen presidencialista en Turquía el 16 de abril

Le han llamado maricón, terrorista, traidor y cerdo armenio con todas las letras y con sus gestos correspondientes pero no le tembló la mano al marcar la casilla que ponía “Hayir”. “Tenía muchas ganas de votar para quitarme el nudo que me estaba oprimiendo el pecho. Pero bueno, yo ya me he quedado a gusto. He votado ‘Hayir’, es decir, no. No a la reforma constitucional que propone el presidente Recep Tayyip Erdogan, declaró Kemal Eren, un agente de seguros nacido en la región de Anatolia hace 55 años pero tan “berlinés como la salchicha con salsa de curry”, asegura. Kemal es uno de los 1,43 millones de turcos residentes en Alemania que podrán votar en el referendo convocado por Erdogan para legitimar la instauración de un régimen presidencialista.

La consulta se celebrará el 16 de abril, pero la votación se abrió el lunes 27 de marzo para los 2,97 millones de electores turcos que viven en el extranjero, lo que representa el 5% del censo total. Tendrán dos semanas para votar, hasta el domingo 9 de abril, tras lo cual se sellarán las urnas y se enviarán a Turquía para su escrutinio.”La comunidad está muy dividida por culpa de Erdogan y su partido. La gente del AKP se ha vuelto muy agresiva y están sacando lo peor de la gente para poder controlarlo todo, el barrio, las mezquitas, los colegios y las cafeterías porque la gente ya no habla a no ser que sea para agradecer lo mucho que ha hecho por nosotros o lo mal que nos tratan los alemanes. Y eso no es verdad porque yo también soy alemán y no maltrato a nadie”, lamenta Kemal y relata que hace una semana se sumó a un grupo de mujeres que hacía campaña por el “no” repartiendo folletos cuando fueron interpelados por un grupo de seguidores de Erdogan. “Si la policía no llega a tiempo hubiera habido más que palabras”.

Pero palabras son las que faltaron a la buena veintena de personas con las que este periódico buscó conversación a las puertas del consulado general de Turquía en Berlín antes y después de que depositaran su voto. “¿No sabía que el voto es secreto?”, nos recordó un hombre de mediana edad acompañado de una mujer que mecía un cochecito con dos niños. “No vamos a responder a ninguna pregunta de política”.”Eso significa que votarán por Erdogan” susurró girando la cabeza el joven que les precedía en una cola que se formó frente al edificio consular, aunque más por la lentitud de los trámites en el interior que por la afluencia a las urnas y eso que la capital alemana se despertó con sol y temperaturas primaverales. “Yo votaré no porque me asusta cuando un político dice que quiere hacer el país más grande y eso es lo que dice Erdogan”, sostuvo Hattice, estudiante de Informática de 23 años. Sus amigos también votarán “Hayir” y “eso no significa que no queramos la tierra de nuestros padres y abuelos, sino todo lo contrario”.

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Para canalizar el voto de los 1,43 millones de personas que podrán votar desde Alemania en el referendo, se han dispuesto 13 centros de votación, de los que nueve son sedes consulares, las más importantes de las cuales se encuentran en Berlín. Ubicada en el distrito de Charlottenburg, muy alejada de las zonas de la ciudad con mayor asentamiento de turcos como son los barrios de Kreuzberg y Neukölln, por el consulado general deberían pasar, en el caso de una participación del 100%, 139.000 electores domiciliados en Berlín y en los estados federados vecinos de Brandeburgo, Sajonia y Mecklemburgo-Antepomerania.

El índice de participación suele rondar el 40%.”La gente de fuera vendrá a votar el fin de semana. Se los traerán en autobuses los de AKP, que tienen dinero para hacerlo”, aventuró Ibrahim, peluquero. Sus tíos vendrán en uno de esos autobuses. “Les sale gratis y así aprovecharán para ver a la familia”, explica. Para las iniciativas del “no”, “la estrategia de los autobuses que siempre funciona pero sólo pueden permitírsela partidos y asociaciones con dinero”, afirma Mürvet, activista del partido de Los Verdes.

En Alemania, el partido del gobierno turco, el AKP, cuenta con la red de la Unión Democrática de Turcos – Europeos (UEDT) y de la Asociación cultural-religiosa DIBIT, gestora de unas 900 mezquitas en todo el país y dependiente del Ministerio de Religión de Turquía, del que reciben financiación. Las iniciativas por el “no” se han financiado con donativos y apoyado en la imaginación y trabajo voluntario de quienes, como Arzu Cerkezoglu, cree que hay que impedir una Turquía bajo “un hombre-un sistema”. Una de las acciones más exitosas en la comunidad tuca surgió en Fráncfort en forma de vídeos cortos en los que votantes del “no” explicaba su voto. El “hit” de la campaña fue la “Canción del no” compuesta por un coro turco, vídeo que ha sido visionado en la red unas 300.000 ocasiones.

La votación que ya comenzó en Francia, con 326.000 turcos con derecho a voto. También en otros países europeos como Holanda, Bélgica o España, además de EEUU. Va precedida de una campaña muy agresiva por parte de Ankara, provocando con ello tensiones diplomáticas. En el caso de Alemania y Holanda, Erdogan reaccionó a las limitaciones impuestas a los ministros enviados por éste para hacer campaña electoral acusándoles de prácticas nazis.

Carmen Valero

El Mundo – Berlín

 

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