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Marcelo Bakalian: “Mi papá nos sigue leyendo la borra del café”

Marcelo Bakalian es el Gerente de Marketing de Metro Media (Radio Metro). Es primera generación de armenios nacidos en Argentina y por su rol de comunicador está siempre informado de lo que sucede en Armenia. La comida y la lectura de la borra de café siguen formando parte de la rutina familiar. Además, atesora recuerdos y objetos de su abuela.

—¿Cómo es la historia de tu familia?

—Mi familia paterna es armenia y la materna italiana. Mi abuela María Kiprislian se escapó de Caesarea (Guesariá) en 1914, terminó en un centro de refugiados de Albania y después en Grecia. Ahí se casó con mi abuelo y tuvieron a mi papá y a mis dos tíos. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial vinieron a Argentina en barco. Primero vino mi abuelo con mi tío mayor, juntaron la plata para los pasajes de mi abuela, mi papá y mi otro tío. Mis abuelos se habían divorciado.

—Contanos sobre tu formación.

—Mi papá siempre trabajó con temas relacionados con el sonido, hacía instalaciones de música funcional y arreglaba equipos de audio. Desde los 15 años me mantuve un poco el secundario pasando música, era DJ. Eso me acercó a una radio comunitaria y tuve el click. Fue en el año 88, había terminado el secundario industrial y estaba estudiando en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Ingeniería Electrónica. Cuando descubrí la radio me volví loco, me fui a estudiar al Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). A la mañana trabajaba en la radio comunitaria, a la tarde cursaba en la UTN y a la noche en el ISER. Un día escuché un aviso en Radio Del Plata que necesitaban técnicos para los móviles. Me presenté y al día siguiente ya estaba trabajando. Ese fue mi primer trabajo en relación de dependencia y sigo en la misma compañía al día de hoy. En aquel momento el móvil era lo que hacía la diferencia en el tratamiento de la noticia, no había internet ni celulares. En paralelo hacía suplencias como operador técnico. Mi especialidad siempre fue hacer la radio en exteriores. En el medio fueron cambiando los dueños, yo no cambié de compañía pero sí de puestos de trabajo. Vi toda la evolución de lo analógico a lo digital. Siempre me interesó la radio fuera de la radio, la música y los contenidos. Algo a lo que me dediqué muchos años fue a generar acciones que estuvieran fuera de la radio. Construimos playas para hacer recitales y programas de radio. Todos los desafíos que fui teniendo me capacitaron en distintas áreas. Hoy soy el responsable de la marca como Gerente de Marketing de Metro. Estamos trabajando en un modelo “In House”, todo lo estamos haciendo nosotros desde el último año. Hay una línea muy cercana entre lo que sucede al aire y lo que comunicamos en medios.

Un objeto. Lo que más recuerdo es como una vasija con manija como si fuera para ordeñar una vaca de unos 5 litros que eran de zinc o estaño. La tapa se transformaba en un plato y tenía un pequeño jarrón para servir. Era muy artesanal. Hasta recuerdo el sonido de la manija pegando con la chapa. Entiendo que vino de Armenia pero no lo tengo yo. También me quedaron alfombras y unos acolchados hechos al crochet por mi abuela que los atesoro porque son muy valiosos.

—¿Cómo es tu relación con la comunidad armenia?

—No conocí a mi abuelo pero toda mi infancia fui muy cercano a mi abuela. Ella falleció cuando yo ya tenía 20 años así que escuché muchas anécdotas. El relato me llegó de primera mano. Se escapó a los cuatro años pero tenía la historia viva. Tanto en Grecia como en Argentina se relacionaron con muchos armenios. Las enseñanzas que recibí fueron desde la moral y la ética. Eso es el gran legado. Cómo se fueron reconstruyendo un grupo de gente, de familias resilientes sobre la adversidad y siempre salieron adelante, trabajando mucho, siendo consecuentes entre lo que pensaban y lo que hacían. La familia de mi abuela desapareció toda, solo sobrevivieron mi bisabuela y mi abuela. Eran momentos que no se contaba mucho. Se suma lo que vivieron durante la Segunda Guerra Mundial que fue durísimo también. Todo lo que sabemos de la familia de mi abuela es que eran docentes universitarios, relacionados con lo intelectual. Como mis abuelos estaban divorciados, la familia llegó en un formato más matriarcal. De mi abuelo mucha información no tengo, solo sé que era sastre en Grecia. Mi abuela hacía trabajos en el servicio doméstico para los militares durante la Segunda Guerra.

—¿Tenés relación con la comunidad?

—Hace un par de años que no tengo mucha relación. Sí generé vínculos a partir del negocio; como por ejemplo, con la familia Kodjaian que tenían la hostería El Retorno en Bariloche. Yo iba a hacer transmisiones allá con Fernando Peña y nos alojábamos ahí. Con ellos mantuve muchas conversaciones. Además, mi hijo menor hizo el jardín de infantes en el Marie Manoogian y habla más armenio que nosotros. Mi hermana menor recibió el legado de mi abuela y es la que cocina, siempre nos deleita con eso. Es un recuerdo y homenaje a la abuela. Por otro lado, mi papá lee la borra de café. Eso genera charlas y aprovechamos a contarnos cosas a partir de lo que sale en la borra. Es una linda costumbre que antes hacía mi abuela y ahora lo sigue haciendo mi papá.

—Tu relación con Armenia.

—Siempre estoy al tanto de lo que pasa. Recibo información de primera mano y leo todo. Además, tanto Jimena Blizniuk (productora de Perros de la Calle) como yo somos de familia armenia y Andy Kusnetzoff (conductor de Perros de la Calle) no está ajeno al tema. Siempre hacemos algo para el 24 de abril. En un momento, cuando Eurnekian fue dueño de la radio, participé de varios proyectos para la reconstrucción de unos estudios de radio. Él fue muy vanguardista, invertía muchísimo en tecnología. El equipo de arquitectos que él tenía eran los que estaban haciendo la remodelación del aeropuerto en Armenia. A través de ellos tenía información constante de lo que pasaba ahí.

Sofía Zanikian
Periodista
sofi.zanikian@outlook.com

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