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Najicheván: el recuerdo de la hermana perdida

A diferencia de Artsaj, Najicheván fue “vaciada” de armenios hace casi un siglo, ante la imposibilidad de defender militarmente el territorio. El héroe nacional Karekín Nshteh lo intentó hasta último momento.

Hace algo más de cien años todo el mapa de Medio Oriente y el Cáucaso sur había comenzado un profundo proceso de reconfiguración de las fronteras internas, un período histórico caracterizado por migraciones forzadas, luchas por la emancipación nacional en toda la región y una pulseada por el poder, las influencias y por prevalecer en el plano político, social, étnico y religioso.

El pueblo armenio fue un actor central en ese momento y ese convulsionado lugar del planeta. En alguna medida, muchas de las certezas que tiene hoy la República de Armenia y también de los conflictos abiertos y latentes nacieron o se desarrollaron en los años que van desde la caída del zarismo tras la Revolución de Febrero de 1917 hasta el establecimimiento de la República de Turquía en octubre de 1923.

Las fronteras nacionales se iban modificando de acuerdo a las estrategias de las potencias vencedoras en la Primera Guerra Mundial, especialmente Gran Bretaña y Francia, pero también Italia y Rusia, que se había retirado de la conflagración pero continuaba ejerciendo influencia estratégica en la región. Esto acontecía mientras las naciones sometidas por la opresión otomana durante varios siglos bregaban por su independencia y autodeterminación.

Najicheván es un territorio habitado durante siglos por armenios -perteneció al reino de Armenia en el siglo II A.C.- pero hoy es una República Autónoma bajo administración de Azerbaiyán. El propio nombre de la región remite a su origen armenio (Naj Icheván, antes Icheván). Alguna vez el músico y folklorista argentino Atahualpa Yupanqui, mencionó a las islas Malvinas como “las hermanitas perdidas”, y sin dudas, el mismo calificativo le cabe a Najicheván.

Brevemente, diremos que este enclave de apenas 5400 km2 fue entregado en 1921 a Azerbaiyán por el gobierno bolchevique y a instancias del Comisario del Pueblo de Asuntos Nacionales, Josef Stalin, junto con el territorio de Artsaj. Ese mismo año, el gobierno de la República Soviética de Azerbaiyán expulsó a gran parte de la población armenia. La guerra abierta con Bakú por el territorio de Artsaj en 1988 llevó a los armenios que aún quedan en Najicheván a abandonar el enclave.

Ésta es la foto actual pero no siempre fue así. Muchos conocen el rol que tuvo Karekín Nstéh, héroe nacional y emblema de los valores del Tashnagtsutiún, en la gesta emancipadora de Syunik y Artsaj a comienzos de los años 20 del siglo pasado, pero menos conocida es su participación en Najicheván como factor clave para el sostenimiento de la integridad territorial de la República de Armenia. Si bien el resultado final de su acción no fue el esperado, sí hay que destacar la visión política de este líder, que consideraba a Najicheván como un factor clave para la seguridad de Armenia.

La Guerra de Araks

Meses después de la independencia armenia, en noviembre de 1918 los azeríes proclamaron la independencia de la República de Araks, bajo la conducción de Japhar-Kouli Khan y la velada protección de los británicos, interesados en ganar puntos como socios estratégicos de Azerbaiyán por el petróleo de Bakú y la cuenca del Caspio. La República de Araks incluía los distritos de Najicheván y Ordubad, ambos pertenecientes a la provincia de Ereván y asignados a Armenia por el Comisionado en Jefe británico para el Cáucaso Sur.

El objetivo de los azeríes, entonces, era fortalecer su posición en el sudoeste de Armenia e intentar unir ese territorio con Azerbaiyán, tomando previamente Syunik al sur de la nueva República de Armenia y luego Artsaj.

Pero el gobierno de Armenia no reconoció a este Estado y envió tropas paa recuperarlo. Logró el objetivo en junio de 1919, aunque en los meses siguientes continuó sometido al asedio de los enemigos. En abril de ese año el gobierno de Armenia había decidió dividir el territorio en tres provincias: Goghtn, con cabecera en Akulís, Najicheván en torno a la ciudad homónima, y Sharur con centro en Pash-Norashén.

Frontera Armenia – Najicheván

Las tropas de Azerbaiyán, asistidas por oficiales turcos, iniciaron una invasión, que incluía el financiamiento de una insurrección popular, que a fines de julio puso a los armenios en una posición de extrema debilidad. Todas las vías de comunicación y los caminos de montaña entre Goghtn y Zankezur, estaban tomados por fuerzas turco-azeríes, impidiendo cualquier vía de escape. En agosto de 1919, hace casi exactamente cien años, la perspectiva de los armenios de Najicheván era dramática.

“La situación es indescriptiblemente difícil. El hambre, la falta de municiones y comunicación ha creado una situación imposible. Es imposible escapar yendo a otro lado, ya que todos los caminos están en manos de los tártaros (azeríes). Esperamos su respuesta, nuestros días están contados, es imposible resistir por más de 10-15 días. Dénnos instrucciones precisas y dénse prisa para rescatar a Goghtn”, señaló el comisionado del distrito, Ashot Melik-Musyan en una carta desesperada, enviada al gobierno central.

El 6 de agosto, después de 10 días de resistencia, la ciudad de Akulís cayó en manos azeríes. La gente huyó donde pudo, casi toda la población de la cercana Djughá huyó a Irán.

Las horas finales

Desde Goghtn los líderes armenios reclamaban ayuda al gobierno de Ereván y a la vecina Zankezur. Desde su óptica la asistencia se demoraba más de lo previsto y responsabilizaron al gobierno por el “abandono” de Goghtn. Aseguraban que con sólo 400 soldados podrían defender la región. La realidad es que el gobierno nacional no tenía posibilidades reales de enviar refuerzos, asediado al norte por los turcos y al este y el sur por azeríes, más la hambruna y la falta de recursos materiales y pertrechos.

En ese contexto, a comienzos de agosto el gobierno nacional envió a Karekín Nshtéh a Zankezur al frente de 180 combatientes, para defender Syunik y Najicheván, y lo designó comandante de las fuerzas armadas unificadas de Kapan, Kenvaz y Goghtn. Al llegar Nshtéh ordenó a las jefaturas de cada localidad informar a la comandancia general, a más tardar el 12 de agosto a las 16 hs, el número de hombres, fusiles y municiones con que contaba cada una.

Inmediatamente, Nshtéh dividió el área en tres regiones y comenzó la autodefensa. Pero el 25 de agosto la población de Goghtn llevó a cabo una asamblea general para evaluar la situación. Decidió hacer un último intento para que el gobierno central enviara tropas, armas y 100.000 municiones. El objetivo era tomar el puesto Searú para abrir un salvoconducto entre Goghtn y Kenvaz, al sur de Armenia, para lo que necesitan apenas 200 o 300 hombres, según afirmaban.

El final de la misiva, presagiaba de alguna manera el final. La asamblea había resuelto que con el alimento que tenían y las municiones disponibles podrían resistir -sin ayuda adicional- hasta fines de octubre. Llegado ese momento, toda la población de Goghtn abandonaría la ciudad y migraría a Kenvaz. La asamblea designó a Movsés Gulnazaryan para viajar a Ereván y entregar el documento al gobierno nacional.

Pero como se dijo, la ayuda no llegó. La situación de toda la provincia de Syunik era sumamente compleja a estas alturas, lo que ponía en riesgo el futuro de Armenia en su conjunto. Obligado ante las circunstancias, Nshtéh apostó al fortalecimiento de las acciones militares en la región de Zankezur, pero sin perder de vista el impacto que podrían tener en la vecina Najicheván.

A medianoche del 1 de diciembre de 1919 Nshtéh comenzó el ataque sobre Keghvatsór y en una semana logró tomar la ciudad y poner en fuga al enemigo. Apenas unos días antes, literalmente, había arrasado los campamentos turco-azeríes de Ojchí. Estas dos victorias tenían un gran significado, dado que la presencia azerí no sólo era un peligro para Zankezur sino que también establecía lazos con los turcos de Najicheván y Ordubad.

Algunas semanas antes, Nshtéh había recibido una carta del Gobierno indicando que le era imposible enviar ayuda a Goghtn, pese a que reconocía la urgencia del pedido, y recomendaba trasladar a toda la población a Kenvaz, en caso de no poder sostener la autodefensa de la región. Nshtéh decidió mantener bajo secreto esta información, para evitar que se vaciara Goghtn, pero a la vez se comprometió a redoblar esfuerzos y embarcarse en una tenaz defensa de los armenios que aún quedaban en Najicheván. Pese a ello, el final es conocido.

Carlos Boyadjian
Periodista
coboyadjian@yahoo.com.ar

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