Cuando construir una escuela en los años treinta era una utopĂa… nuestros abuelos priorizaron los ladrillos de JRIMIAN antes que los de sus propios hogares…y levantaron paredes y aulas…
Cuando sostener una escuela como la nuestra en la dĂ©cada de los ´90, era una misiĂłn imposible… volvimos a los orĂgenes… nos inspiramos en nuestros ancestros… Y remamos… y remamos, aula por aula…
Esos ideales fundacionales… se tradujeron en energĂa, y permitieron que el barco navegara siempre hacia delante, aun en aguas bastante turbias…
El mayo francés inmortalizó una frase que nos indico el rumbo… seamos realistas… soñemos lo imposible…
Y fuimos realistas… y soñamos que la cultura armenia era un valor digno de ser compartido por toda la comunidad… y que en ese intercambio cultural Ăbamos a alimentarnos de valores universales… y que era posible desde ValentĂn Alsina empezar a construir un futuro mejor… donde la solidaridad, la libertad y la justicia fueran baluartes… donde se premie el esfuerzo… y donde el Ă©xito sea simplemente formar hombres y mujeres capaces, honestos y felices…
Soñamos con un colegio repleto de niños, abrazados y jugando bajo las banderas de Argentina y Armenia…
Y la nave se fue llenando de hombres y mujeres que apostaron desde la docencia a formar la mejor escuela, renunciando muchas veces a parte de sus salarios. Y ese barco encontró voluntarios, dirigentes, directoras, que se arremangaron… y que decidieron priorizar JRIMIAN por sobre sus intereses personales…
Y un dĂa esa nao se vio… cobijando en su enorme patio… a niños con sus banderas representando a más de veinte escuelas del Distrito de LanĂşs, alzadas… y junto a ellos los cuatrocientos cuarenta alumnos de Jrimian, listos para emprender un nuevo ciclo lectivo…
Y en el mismo patio… El Intendente , El ministro de Educación de la Provincia de Buenos Aires, El Director de Escuelas, y medio centenar de autoridades viendo zarpar hacia el futuro un barco llamado JRIMIAN … …
Ese dĂa fue el lunes 1° de marzo de 2010
… seamos realistas… soñemos lo imposible…
Los que hacemos de Jrimian el compromiso de cada dĂa