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Nueva evidencia sobre el plan genocida: Las cartas de Behaettin Shakir

Los documentos se conocían hace décadas pero ahora se confirmó su autenticidad. Son dos cartas fechadas en marzo y comienzos de abril de 1915, firmadas por Behaettin Shakir, uno de los arquitectos del genocidio, ordenando el exterminio de los armenios.
Behaettin Shakir. Genocida.

Tarde o temprano la máscara se cae y la evidencia queda expuesta, sin más. Durante décadas los diversos gobiernos turcos, sucesores políticos y jurídicos del Imperio Otomano, negaron una y otra vez la existencia de un plan sistemático y organizado por el gobierno de los Jóvenes Turcos para eliminar físicamente a los armenios, desarraigarlos de sus territorios ancestrales y quedarse con sus bienes y sus tierras. Pero los propios documentos oficiales del Estado turco, desmienten esta falacia.

Un paper publicado el pasado 18 de julio por Taner Akçam, investigador y profesor de la Universidad de Clark (Estados Unidos), que bajo el título de “¿Cuándo fue tomada la decisión de aniquilar a los armenios?” fue publicado en el Journal of Genocide Research, revela nuevas evidencias en relación al diseño y ejecución del genocidio.

Los aportes de Akçam en esta ocasión se basan en dos cartas que llevan la firma de Behaettin Shakir, miembro fundador del Comité de Unión y Progreso (CUP) y uno de los arquitectos del plan de exterminio, a través de su política de deportaciones masivas. También tuvo una destacada participación en el grupo paramilitar Teşkîlât-ı Mahsûsa(ver recuadro).

Para Akçam la decisión de eliminar a los armenios se tomó en algún momento antes del 3 de marzo de 1915 y más probablemente entre el 15 de febrero y comienzos de marzo. Para ello se basa en el intercambio epistolar entre Shakir y miembros del gobierno, dando cuenta de estos planes.

Los dedos marcados

Dos cartas del 3 de marzo y el 7 de abril de 1915, firmadas por Behaettin Shakir y dirigidas a Cemal Bey, Plenipotenciario del CUP en Adaná y más tarde en Aleppo, son una prueba contundente. Estas misivas fueron publicadas originalmente en 1921 por el periodista Aram Andonian en su libro Medz Vodjirë (El gran crimen) pero en ese momento el autor no tenía conocimiento o certeza de que las firmas fueran de Shakir.

En la primera carta el funcionario turco señala que “el Comité … ha decidido aniquilar a todos los armenios que viven en Turquía, no permitir que se quede uno, y ha otorgado Gobierno amplia autoridad en este sentido. Sobre la cuestión de cómo se llevarán a cabo estos asesinatos y masacres, el gobierno [central] dará las instrucciones necesarias a los gobernadores provinciales y a los comandantes del ejército”.

En la segunda del 7 de abril de 1915, Behaettin Shakir reitera el sentido de su mensaje anterior e incluso va más allá. “… el Comité decidió aniquilar y fundamentalmente extirpar [enfatiza] las diversas fuerzas con las que ha luchado durante años, a partir de ahora, esforzándose por seguir el camino. Lamentablemente se verá obligado a tomar medidas brutales en este sentido. Tenga la seguridad de que nos preocupan los temores de estas medidas.

Sin embargo, el Comité no ve otra manera de mantener la existencia [del país]”, señaló.

Akçam pudo confirmar la autenticidad de estos documentos cotejando la rúbrica del firmante con aquella incluida en otros documentos. El investigador también “desenterró” nuevos documentos de los Archivos Otomanos, según los cuales las decisiones iniciales de exterminar grupos de armenios fueron tomadas en las sedes locales de la organización paramilitar Teşkîlât-ı Mahsûsa, lideradas por gobiernos provinciales en diciembre de 1914. Por si quedaban dudas, Akçam precisó que en sus comunicaciones, tanto con Estambul como entre ellos mismos, “los gobernadores no vieron la necesidad de usar lenguaje vago o eufemismos para referirse a la aniquilación de los armenios, más bien hablaron abiertamente, incluso ofreciendo una serie de ideas tangibles sobre cómo tal exterminio podría o debería llevarse a cabo”.

Taner Akçam

El camino de la verdad

Sin pretender agotar las investigaciones, sino sólo hacer un nuevo aporte al debate, en esta investigación Akçam retomó algunas de las tesis ya desarrolladas por el sociólogo Vahakn N. Dadrian, director de Investigaciones sobre Genocidio del Instituto Zoryan, con sede en Toronto (Canadá).

En primer lugar, Akçam se pregunta si el Comité de Unión y Progreso, que a principios de la segunda década del siglo XX detentaba el poder en Constantinopla, tomó “una decisión consciente y específica para aniquilar a la población armenia del Imperio Otomano” y cuándo fue tomada esa decisión. Al respecto, el investigador turco sostiene que “esa decisión probablemente se tomó antes de marzo de 1915, no a finales de marzo o principios de abril”, como se pensaba hasta ahora.

El segundo aspecto que buscó desentrañar es la participación del Gobierno en la decisión de ejecutar el genocidio. De sus investigaciones surgió que “la primera decisión de eliminar a los armenios no fue tomada inicialmente por el Comité Central de Unión y Progreso y/o por el gobierno central de Estambul sino que, por el contrario, tomó forma y fue decidido a través de una serie de decisiones tomadas en Erzerum el 1 de diciembre de 1914, relacionadas sólo a las provincias de Van y Bitlis”.

Esta última revelación se vincula a la participación de organizaciones paramilitares turcas en el diseño del plan genocida. Akçam señaló que la decisión de exterminar a los armenios fue “inicialmente tomada por el Comité Central de Teşkîlât-ı Mahsûsa” con sede en Erzerum.

En principio, esta decisión estaba limitada a grupos específicos de armenios, que según revela la investigación “eran vistos como potenciales líderes de una revuelta o responsables de llevar a cabo ataques contra musulmanes”. Y en todos los casos, sería implementada como respuesta a una “necesidad” de la región.

Del análisis de la correspondencia entre la capital y las provincias puede inferirse que “posteriormente las decisiones fueron aprobadas por el gobierno de Estambul”, enfatiza Akçam.

El tercer punto relevante en torno a esta investigación tiene que ver con la forma en que se ejecutó el plan genocida. Para Akçam los gobiernos provinciales jugaron un rol especial en las decisiones de exterminio contra los armenios, tanto al interior de sus respectivas provincias como en la decisión ulterior tomada por el gobierno nacional.

“En particular, después del 1 de diciembre de 1914, no sólo decidieron y llevaron a cabo operaciones de exterminio selectivo dentro de sus respectivas regiones (Anatolia oriental y sudoriental), sino que también presionaron al gobierno central para que tomara una decisión que se aplicaría a todo el imperio”, explica el investigador.

De este modo, la radicalización de la política hacia la población armenia “se experimentó por primera vez en la periferia y sólo posteriormente fue adoptada y ampliada por Estambul”, destaca el investigador.

Carlos Boyadjian
Periodista
coboyadjian@yahoo.com.ar

Vengadores sueltos en Berlín

Behaettin Shakir fue ajusticiado por dos jóvenes tashnagtsagán, brazos ejecutores de la Operación Némesis. El 17 de abril de 1922 murió de un tiro en el pecho disparado por Aram Yerganian en una calle de Berlín. Fue uno de los blancos del doble atentado llevado a cabo por Yerganián y Arshavir Shiraguián, en el que también fue asesinado Djemal Azmín. Durante la emboscada, ceca de la medianoche, primero cayó este último de un disparo en el ojo izquierdo, mientras que Shakir fue herido por un tiro de Shiraguián, que le rozó la mejilla. Recién cuando la bala de Aram Yerganian se incrustó en su pecho, cayó al lado del cuerpo del otro genocida, que yacía sobre el empedrado de la calle Uhland.

C.B

Paramilitares, al servicio del Triunvirato

Teşkîlât-ı Mahsûsa, conocida como Organización Especial, fue una creación del Estado turco-otomano previo a la Primera Guerra Mundial, para hacer operaciones de inteligencia interior, aunque durante la guerra actuó como virtual grupo de tareas y organización paramilitar. Paradójicamente, fue el embajador inglés Stratford Canning, quien sugirió la necesidad de que el Imperio Otomano creara un servicio de inteligencia.

Así, el Teşkîlât-ı Mahsûsa, que en verdad era esta unidad especial, se fundó el 17 de noviembre de 1913, bajo la administración de Enver Pashá, ministro de Guerra del Imperio. Según algunas fuentes, su centro de operaciones se trasladó a Erzerum, justo antes de las masacres. Operó entre 1913 y 1918 y su primer director fue Ron Civinis Efendi, un extranjero. Oriundo de Mykonos había trabajado a las órdenes de la zarina Catalina II de Rusia en San Petersburgo y era un experto en el submundo de la inteligencia.

Pero para el trabajo sucio la organización reclutó a integrantes de tribus kurdas, prisioneros y migrantes del Cáucaso y Rumelia, el área administrada por Constantinopla en los Balcanes.

C.B

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