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Nuevas contradicciones de Turquía: Una nueva oportunidad para la Causa Armenia

erdogan sultanDurante décadas Turquía mantiene una política negacionista en relación al Genocidio Armenio. Inclusive los sucesivos gobiernos turcos consideran que la República Moderna de 1923 no es la responsable de las acciones genocidas que se desarrollaron entre 1915 – 1923 en manos del extinto Imperio Otomano.

Sin embargo, hace unas semanas el actual líder de Turquía el “Sultán Erdogan” afirmó que “la Turquía Moderna es la continuación del Imperio Otomano” y en palabras textuales manifestó: “Vemos a Sultán Abdul Hamid II como una de las personalidades más importantes, visionarias y de mentalidad estratégica que han puesto sus sellos en los últimos 150 años de nuestro estado” (de acuerdo al Times of London). En base a estas declaraciones, el líder del partido AKP (Partido de Justicia y el Desarrollo) en el poder desde 2003, esta efectivamente asumiendo que Turquía es responsable de las acciones cometidas por el Imperio Otomano. Asimismo, Erdogan asistió a una ceremonia a principios de este mes para conmemorar el centenario de la muerte del Sultán Abdul Hamid II, el “Sultán Rojo”, esta acción confirma que el actual gobierno claramente está recuperado el legado de Abdul Hamid. No obstante, la máxima autoridad de Turquía ignoró convenientemente y estratégicamente el hecho de que el Sultán Rojo había ordenado el asesinato de 300.000 armenios entre 1894 y 1896.

Avanzando en el análisis, es importante recordar que el Sultán Hamid fue quien revocó las reformas “Tanzimat” (cuyo significado en turco es regulación y organización) de principio del Siglo XX. Es fundamental recordar que esta política de renovación buscaba modernizar el aparato político, económico, burocrático y social del Imperio Otomano debido a las presiones provenientes de las potencias occidentales. Sin embargo, durante su dominio el Imperio Otomano disminuyó tanto cultural como económicamente, pasando a ser conocido como “el hombre enfermo de Europa”. Asimismo, adoptó una ideología panislamista, abogando por un renacimiento musulmán en todo el Imperio, en contraste con las tendencias y los gustos europeos que se pusieron de moda en las últimas décadas. Razón por el cual, una gran parte de la literatura otomana de esta época se centra en las tensiones entre los modos de vida “alafranga” (estilo europeo) y “alaturca” (estilo turco).

Por lo tanto, y en base a lo expuesto hasta aquí, se pueden plantear dos cuestiones esenciales a saber y considerar a partir de las declaraciones recientes de Erdogan. En primer lugar, este “legado recuperado” si lo contrastamos con las acciones que viene desarrollando Ankara en su política domestica y externa hace determinar que en realidad existe un importante grado de conectividad entre la búsqueda de Erdogan por recuperar el legado “hamidiano” y la política islamista o neo – otomanista que ejecutan y llevan adelante las autoridades turcas en la actualidad. En ese sentido, la declaración de persona no grata a un ministro turco por parte de los Países Bajos, la cancelación de las actividades de campaña en Alemania y la suspensión de la visita del Primer Ministro turco a Dinamarca, todo en el marco de la campaña electoral de 2017 en Turquía por la reforma de la constitución, permitirían explicar posiblemente los fundamentos de esta vuelta de “alaturca” o más bien la profundización de las tensiones entre esta visión y la “alafranga” representada principalmente por los sectores laicos “kemalistas”.

El segundo factor y, no menos relevante como lo explica Alfred de Zayas, es que un Estado sucesor es responsable de los crímenes cometidos por su régimen predecesor. Además, un Estado que es una continuación de una entidad anterior es aún más responsable porque no hay diferencia entre los dos, como admitió Erdogan hace dos semanas. Además, en su estudio, Alfred de Zayas citó al profesor M. Cherif Bassiouni quien considera que: “En derecho internacional, la doctrina de la continuidad jurídica y los principios de la responsabilidad del Estado hacen responsable a un “Gobierno sucesor respecto de las reclamaciones derivadas de violaciones del gobierno anterior”. De Zayas concluyó que “los reclamos de los armenios por sus propiedades confiscadas erróneamente no desaparecieron con el cambio del Sultanato al régimen de Mustafa Kemal”.

Sin lugar a dudas, las declaraciones de Erdogan permiten por un lado comprender el sentido de esta vuelta de “alaturca” y la profundización del debate entre el sector kemalista – laico (identificado con la visión “alafranga”) y el ala islamista conservador representado por el actual gobierno y vinculado con el enfoque y estilo “alaturca”. Un ejemplo del mensaje de rechazo por parte de Ankara hacia el “club de Europa” se identifica a partir del reciente reconocimiento del Genocidio Armenio por parte de los Países Bajos (Holanda) aliado histórico de Turquía en el marco de la OTAN.

En conclusión, el presidente Erdogan, al afirmar que la actual República de Turquía es la continuación del Imperio Otomano, ha admitido inadvertidamente que Turquía es responsable de los daños genocidas, territoriales y económicos causados ​​por el Imperio Otomano al pueblo armenio.

La confesión de Erdogan debe presentarte como una nueva evidencia y posibilidad de acción con respecto a las demandas en el marco de la lucha por la Causa Armenia.

Lic. Lucas Koussikian*

 

*Licenciado en Relaciones Internacionales. Se especializa en temas vinculados al Cáucaso y Medio Oriente

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