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¡Peligro! las drogas están cerca de nuestros jóvenes

Iglesia Evangélica Congregacional Armenia

EvangelicosLas drogas están cada vez más cerca de nuestro entorno y aún pueden estar dentro de nuestra familia. Alrededor del adicto existen personas que lo quieren y buscan ayudarlo. A veces para ayudarlo prefieren ignorar el tema, otras veces lo condenan, pero inevitablemente sufren.

No es una situación sencilla. Nadie nació para ser un adicto y nadie preferiría tener un familiar adicto pero la realidad existe y no se puede negar. Lo difícil es evitar ser un co-adicto porque sin darnos cuenta podemos fortalecer la adicción por inacción o acciones erróneas.

Dentro de las muchas instituciones que existen en nuestro país, que están trabajando con adictos y sus familiares, hay dos que conocemos de cerca: Programa Vida e INEA (Instituto de Neurociencias de Educación y Asistencia), son instituciones con bases de fe, y lo que los mueve a trabajar son las personas que la integran, su espiritualidad y su vocación de servicio. Como miembro de estas organizaciones enseñamos que lo legal no es menos nocivo, lo permitido también mata; por lo tanto al hablar de drogas, nos referimos al alcohol, tabaco, marihuana, pegamento y también a las drogas duras.

Bajo el auspicio de estas instituciones se realizaron investigaciones para responder a dos interrogantes: ¿Qué necesita hacer una persona para ayudar al adicto? y ¿Qué diferencia hay entre grupos o comunidades terapéuticas con base de fe y los que no tienen ese perfil?

Estas investigaciones fueron presentadas en congresos y en universidades, también llegó a manos del Sedronar con quien hay un estrecho lazo en la lucha contra las drogas. El resultado a la que se arribó fue: Que la persona que mejor ayuda no es necesariamente un profesional, un líder, un director, un amigo o un familiar. La mejor ayuda viene de quienes aman a las personas en problemas, se ofrecen tal cual son y se muestran sin reservas. Son las personas que tienen un compromiso solidario y trabajan en pos de una sociedad mejor, más equitativa, más justa. Son personas simples, de perfil más bien bajo, no ostentosas. Son empáticos, que se ponen a la par. Son personas de fe. No son superdotados ni dirigentes. No juzgan ni señalan. Viven una vida deseable, tienen familias que pueden mostrar. Estas personas se capacitan para trabajar mejor, para conocer la lucha del adicto y sus familias y para aprender la forma eficiente de ayudar. De allí los resultados.

Estas personas proveen al adicto y a sus familias un modelo a seguir, una manera diferente de vivir, de trabajar, de comunicarse. El adicto se caracteriza por no hablar, no contar ni comunicarse. El adicto (a=sin, dicto=palabra) se encierra en sí mismo y con él su problemática.

A través de las estadísticas de los resultados en hospitales nacionales y municipales de nuestro país, pudimos comparar la gran diferencia que existe entre quienes “atienden” en un hospital y quienes “ayudan” desde sí mismos. Ambas son ayudas eficaces, sin embargo, la diferencia es que el promedio de edad de inicio de la recuperación de los adictos, es de 23 años en las instituciones públicas, que en general son llevados por alguien de su entorno a la guardia o derivados por una causa judicial o penal.

En cambio, aquellos que ingresan a las comunidades de fe, son atraídos por los llamados “vitalizadores”, esas personas comprometidas con acompañar al adicto en el camino a la recuperación. En estos casos, el promedio es de 13 años e ingresan en grupos a programas con bases de fe, muchas veces auspiciados por iglesias cristianas evangélicas. ¡Esto significa ganarle 10 años a las drogas!

Aunque cada vez son más los adolescentes que a temprana edad, son inducidos a iniciar este camino, damos gracias a Dios, que en estos últimos años hay muchas personas e instituciones que están trabajando firmemente y están logrando resultados positivos.
Hay testimonios de muchos que están siendo “rescatados” y están viviendo una vida libre de las prisiones de las drogas.

Psicóloga Ana G. Kelleyian
Directora Instituto INEA
para mayor información:www.programavida.com.ar / www.institutoinea.com.ar

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