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Siria: Apoyo encubierto de Turquía para los terroristas del ISIS

A pesar de que Ankara niega su responsabilidad


TurkIntel4-1Damasco (visionfederal.com).-
El diario opositor turco Cumhuriyet publicó, a finales de mayo de 2015, varias fotografías y un video sobre el suministro de armamento destinado a los rebeldes –incluido el Estado Islámico (ISIS)- que combaten en Siria al régimen del autócrata Bashar Al-Assad.

Es posible apreciar un cargamento de obuses de mortero disimulados en cajas de medicamentos en camiones que fueron contratados por una “organización humanitaria”. El convoy fue interceptado por la gendarmería turca que verificó la “falsedad” del cargamento de medicinas.

Los camiones transportaban mil obuses de mortero, 80 mil municiones para armas de grueso y pequeño calibre y centenares de lanza-granadas. De fabricación rusa, todos los materiales fueron, según Cumhuriyet, suministrados por países del ex bloque soviético, probablemente del Cáucaso y el Asia Central.

Pero resulta que los transportes, fletados por la ONG, resultaron propiedad de los servicios de Inteligencia turcos (MIT). Por supuesto que los jueces al servicio del gobierno turco inmediatamente iniciaron acciones contra Cumhuriyet y prohibieron la publicación de las imágenes. Y el presidente Recep Tayyip Erdogan calificó la investigación como… “traición”.

El régimen turco es el principal actor con doble juego en la cuestión medio oriental, en particular, con relación a Siria. Todo el mundo sabe que combatientes y suministros para los rebeldes sirios atraviesan sin problemas la frontera entre ambos países.

TurkIntel3Turquía cuenta con dos enemigos en Siria. Por un lado, el régimen de Assad. Por el otro, las fuerzas irregulares kurdas -el YPG- que demostraron sobradamente su voluntad y moral combativa y propinaron varias derrotas a Estado Islámico.

Por aquello de los enemigos de mi enemigo… Erdogan prefiere el terrorismo y salvajismo sin parangón del ISIS a la dictadura siria y a la autonomía kurda que bien puede extenderse al Kurdistán turco. Frente a esos enemigos, Estado Islámico (ISIS) es casi un amigo.

Y lo dice: “Cualquiera sea el precio a pagar, no permitiremos jamás el establecimiento de un nuevo estado en nuestra frontera sur, en el norte de Siria”. Aquello de cualquiera sea el precio a pagar, incluye el apoyo, a través del suministro de armas y del paso de combatientes al Estado Islámico. Al respecto, Erdogan y el primer ministro Ahmet Davutoglu, según el diario Hurriyet, solicitaron al jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas turcas la intervención militar en Siria. Pero el general Necdet Ozel pidió una orden por escrito.
Como Turquía aún no cuenta con un gobierno constituido, tras las elecciones parlamentarias, donde el AKP, el partido de Erdogan, no alcanzó la mayoría para formar gobierno en solitario, la respuesta del general Ozel fue suficiente para detener, al menos por ahora, la intervención turca en Siria.

Y será difícil que ocurra cuando se constituya el inevitable gobierno de coalición, dado que los tres partidos opositores –con capacidad para formar gobierno entre ellos– se manifestaron públicamente en contra de la colaboración del Estado turco con los grupos terroristas.

Con todo, doce mil soldados turcos se encuentran listos para ingresar a Siria y conformar una zona de seguridad en el norte del país. Una invasión a la que se oponen Estados Unidos, la Unión Europea, los países árabes y Rusia.

No resulta extraño pues el ataque suicida del ISIS contra la recuperada ciudad kurda de Kobani. Las fuerzas del YPG kurdo lograron repeler el ataque, pero lo djihadistas, en otra demostración de violencia ciega, mataron a aproximadamente doscientos civiles kurdos como para aterrorizar la población. Mucho menos extraño, luego de la toma de Tal Abyad, por parte del YPG. Tal Abyad es una población de 52 mil habitantes situada justo en la frontera con Turquía. Desde el 30 de junio de 2014, la ciudad estaba en manos del ISIS, pero en junio de 2015 fue capturada por las Unidades de Protección del Pueblo, el YPG kurdo.

Tal Abyad era el paso fronterizo por donde llegaban, procedentes de Noráfrica, Europa, Rusia y el Asia Central, los combatientes djihadistas extranjeros que engrosan las filas de Estado Islámico y por donde pasaban los suministros de armamento.

Del otro lado de la frontera, en la población turca de Aksakale, los hoteles están ocupados por pasantes de djihadistas. Por allí, cruzaron la frontera los diplomáticos turcos secuestrados y luego liberados por el EI en Mosul, Irak y por allí pasó también Hayat Boumedienne, la compañera sentimental de Amedy Coulibaly, el asesino del supermercado kasher en Paris, el día del atentado contra Charlie Hebdo.

La recuperación de Tal Abyad corta esa ruta de suministro y aproxima a las unidades kurdas de Rakka, la capital siria de Estado Islámico. Además, permite el enlace de los tres cantones kurdos ubicados junto a la frontera kurda, Afrine, Kobani y Jazira.

La ciudad también cumplía un rol financiero de importancia. Por allí circulaba el petróleo sirio contrabandeado por el ISIS hacia Turquía donde es adquirido ilegalmente por personeros próximos al gobierno de Erdogan que hace la vista gorda.

Sin dudas, los éxitos kurdos van de la mano del bombardeo aéreo que la coalición que encabeza Estados Unidos infringe al ISIS. Dichos bombardeos se han identificado luego de quedar el descubierto el doble juego de Turquía.

Junto con la captura de Tal Abyad, las fuerzas kurdas derrotaron al EI y ocuparon una base militar a solo 60 kilómetros de Rakka, la capital dijhadista. Se trata de una base militar del Ejército sirio que fue capturada por el ISIS en junio de 2014. Ambos triunfos ponen al YPG a las puertas de Rakka.

Los combates determinaron el éxodo masivo de civiles hacia el lado turco de la frontera. Como prueba del “mal humor” turco frente al avance kurdo, las autoridades tardaron en abrir el paso hasta que, finalmente, la presión internacional obligó a prestar ayuda humanitaria a aproximadamente dieciocho mil civiles que huían de los combates. Muchos de los cuales ya retornaron a Tal Abyad. Mientras tanto, en el sur de Siria, el ejército de Assad logró recuperar una base aérea militar en la provincia de Sueida que había caído en manos de formaciones rebeldes. Se trata del Frente Sur que agrupa a unidades rebeldes no islámicas.

Cerca, en la provincia de Deraa, cuna del levantamiento contra Assad, la Alianza -unión de fuerzas islámicas moderadas- ocupó la Brigada 52, abandonada por el ejército.
En dos meses, el gobierno sirio sufrió pérdidas de gravedad. La provincia norteña de Idlib cayó, casi en su totalidad, en manos del Frente Al-Nusra que responde a Al Qaeda. Y Palmira, con sus ruinas romanas, quedó bajo el dominio del Estado Islámico.

La región de Sueida es una de las cuatro provincias que quedan en manos del régimen de Assad, con mayoría de población drusa, musulmanes heterodoxos que representan aproximadamente el tres por ciento del total de la población siria.

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