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Tributo a nuestros héroes

Martires-ArtsajEn el reciente intento de Azerbaidján de reiniciar la guerra en Artsaj se produjeron como en todos los enfrentamientos bélicos gran número de bajas y heridos en ambos bandos.

Por supuesto, como en toda guerra la información referida a este particular se considera estratégica y en muchas ocasiones se mantiene en secreto por largo período. Bakú es experta en este sentido pues siempre ha disimulado sus bajas militares para no despertar en un pueblo ya oprimido por el déspota gobierno de Ilham Aliev, un nuevo motivo de preocupación para las masas que ya advierten que la perorata de su presidente no se condice con la realidad.

Hace apenas horas se inició entre Stepanakert y Bakú el proceso de recuperación de los cadáveres de los soldados y civiles caídos en combate. Las noticias son poco alentadoras para Karabagh pues algunos medios armenios hablan de casi cincuenta efectivos muertos sólo en las filas del ejército de defensa de Artsaj. Triste noticia para nuestro pueblo que ve como una vez más su sangre joven es vertida en el campo de batalla en el resguardo del suelo propio y la protección de su población.

Uno no puede menos que imaginar la bravura de esos jóvenes combatientes enfrentados a un enemigo superior en número y tal vez en equipamiento militar. Después de todo hace mucho tiempo que Bakú hace alarde de su supuesta supremacía en ese terreno. Pero también son conocidos los hechos de coraje de nuestros hermanos soldados que entregaron su vida para que el enemigo no mancille más nuestra tierra.

Al momento de redactar esta columna podía verse por la televisión de Armenia la gigantesca movilización popular que se dirigió silenciosamente al cementerio militar de Ieraplur, ubicado en las colinas de nuestra Ereván, donde desde hace varios días están siendo inhumados los restos mortales de nuestros militares.

Es realmente muy difícil ser objetivo y no escribir con el corazón roto de tanto pena por tanta pérdida de vidas, de la desaparición de parte de nuestro futuro como país y como nación. Pero al mismo tiempo surge también un sentimiento de orgullo porque estos mártires de hoy son los sucesores de aquellos fedayí que lucharon contra el genocida turco resistiendo el genocidio. Son también los descendientes de otra bravía generación de hombres y mujeres que partieron para participar de la Segunda Guerra Mundial y a pesar de sufrir enormes pérdidas de vidas retornaron victoriosos a la Armenia de entonces.

Sabemos que la lucha de liberación de Artsaj se llevó también miles de vidas jóvenes. Aquellos voluntarios escribieron las mejores páginas de nuestra historia reciente. Muchos cayeron para que Artsaj recupere su libertad y muchos caen hoy para defender los logros obtenidos por sus padres y hermanos.

Desde la Diáspora podemos apoyarlos moral y materialmente y es una enorme obligación que debemos asumir en esa dirección. No olvidemos que mientras nos lamentamos por las noticias que nos llegan, allí los protagonistas de esos trágicos eventos derraman su sangre y sudor para seguir defendiendo nuestra identidad con la altura y el honor que se merece la misma.

Y no podemos concluir estas líneas sin ofrecer nuestro profundo respeto a la evocación de nuestros jóvenes héroes. Dediquémosles un instante en recordarlos y pedir una oración para que su memoria no quede en el olvido. Aquellos jóvenes entregaron lo más valioso que tenían, su vida. Pensemos de qué manera podemos asistir a nuestra patria para mitigar tanta pena y dolor.

Jorge Rubén Kazandjian

 

 

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