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Una marcha intensa

La dinámica del 2016 en Armenia

erevan1_2_0El 1º de enero Serge Sarkissian entraba a los hogares de Armenia con sus buenos augurios, anticipando un 2016 de significativos desafíos. Sin embargo, no alcanzó a predecir el batallón de sucesos que colmarían el año de intervalos positivos y negativos. Estallaron precipitaciones de hechos sorpresivos, similares a las tormentas de nieve con las que Armenia recibió el año en la mayoría de su territorio.

No tardó la primera baja del año en la frontera de Artsaj y las violaciones al cese de fuego no se tomaron vacaciones de invierno. Pero no sólo el cuerpo de defensa nacional permaneció en alerta, sino también el sistema de salud  al tiempo que una epidemia de gripe porcina arrastró varias víctimas fatales que hoy están ausentes, como lo está el servicio de salud pública gratuita accesible a todos los civiles.

Luego de meses de negociaciones, febrero afloraba con el Acuerdo de Cooperación Política entre el Partido Republicano y la FRA-Tashnagtsutiún que planteaba un trabajo estrecho vinculado especialmente a las reformas  constitucionales aprobadas a fines del año pasado. Como producto de este apretón de manos, la FRA obtuvo el liderazgo del Ministerio de Economía, de Administración Territorial y de Educación y Ciencia.

Año nuevo, equipamientos nuevos para las Fuerzas Armadas de Armenia. Colosales armamentos de largo alcance y precisión guiada llegaron de Rusia para fortalecer la estructura militar. Meses después una caravana  de tanques, vehículos blindados y misiles Iskander desfilaban por las calles de Ereván ante una multitud pasmada  que celebraba el 25º aniversario de la segunda independencia de Armenia.

Desde marzo, incrementaban los intentos de desestabilizar la situación del conflicto de Artsaj. El presidente Ilham Aliev arremetía contra el Grupo de Minsk acusándolos de ser funcionales a la posición armenia y la situación estallaba con el ataque a gran escala que Azerbaidján lanzaba hacia el territorio karabaghí los primeros días de abril. Toda la línea de contacto fue el centro de la escena, pero la vileza azerí atacó también a poblaciones civiles provocando grandes daños. Por un lado, una Diáspora consternada pero activa en la asistencia humana y financiera; por el otro, un Erdogan que expresaba su apoyo a Aliev. Las fuerzas karabaghíes lograban operaciones de defensa exitosas, al tiempo que Azerbaidján lideraba la guerra de la desinformación.

Casi un mes después, en el plano doméstico, altos mandatarios del Ministerio de Defensa se despedían de sus cargos mediante un decreto presidencial que los mandaba de regreso a sus casas. En la esfera internacional, Armenia planteaba sus condiciones: garantías de que Bakú no insista en el uso de medios militares, investigaciones de los incidentes ocurridos en la línea de contacto y veedores internacionales que supervisen el área de disputa. Finalmente, cara a cara en Viena, Sarkissian y Aliev  reiteraron su compromiso de respetar el alto al fuego y buscar una solución pacífica.

El Genocidio Armenio cumplía un aniversario más al son de la hipocresía de Obama, que arribaba al final de su mandato sin pronunciar el término “genocidio”, y las declaraciones amenazantes de Erdogan manifestando que Armenia está jugando con fuego. Pero la  presión turca no fue suficiente para que a mediados del año frenara la decisión del Bundestag alemán que entusiasmaba al pueblo armenio con la aprobación casi unánime de la resolución que califica de “genocidio” a la masacre cometida por el Imperio Otomano.

Qatar inauguraba nuevas frecuencias áreas a Doha y el avión del Papa Francisco aterrizaba en Zvardnodz para cumplir con el lema “Visita al primer país cristiano”. Sectores de Armenia, la Diáspora y la comunidad internacional estaban atentos a las declaraciones emitidas por el pontífice quien no tardó en llamar a la reconciliación y al fin de la violencia.  A pesar del mensaje pastoral, en poco tiempo Armenia se posicionaba a favor de una alianza militar estratégica con Rusia consistente en la creación de un sistema regional de defensa antiaérea con un nivel operativo más alto.

4_2El segundo semestre daba la bienvenida a uno de los acontecimientos político-sociales más relevantes del año. Militantes armados del grupo Sasna Dzrer tomaban la comisaria de Erepuní en reclamo de la liberación del activista Yirair Zefilian y la renuncia de Serge Sarkissian. Las manifestaciones civiles se intensificaban y el descontento popular aumentaba. Luego de cuarenta días, la historia terminaba con la entrega de los militantes a las fuerzas policiales. Y aquí no pasó nada…

Aunque sí pasaron cosas. El jefe de Estado aseguró un gobierno de acuerdo nacional y con esa promesa viajó a Rio de Janeiro, donde los deportistas armenios protagonizaban performances muy logradas en las olimpiadas. Un tiempo después, Hovig Abrahamian se alejaba de su cargo y Karen Karapetyan se convertía en el Primer Ministro ante la mirada esperanzada del pueblo armenio. Inmediatamente presentaba su programa de gobierno proponiendo nuevos caminos en la vida económica, política y social de Armenia. Borrones y cuentas nuevas.

Con aire renovador, se recibía el 25º aniversario de la independencia de Armenia y Artsaj. El desfile militar con la nueva artillería fue imponente y el  mensaje de firmeza en materia militar pretendía llegar tan lejos como aquellos misiles de largo alcance que transitaban por las calles de Ereván.

Evidentemente, la defensa fue la estrella del gasto estatal del año; pero la ayuda humanitaria también supuso asignaciones presupuestarias cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores envió a Siria alrededor de cuarenta toneladas de productos alimenticios y medicamentos. La crisis en Alepo se acentuaba aún más y gran parte de los armenios de Siria seguían optando por la Madre Patria como fin del calvario.

Con perspectiva al futuro, Sarkissian reclamaba eficacia al gabinete de Karapetyan e instaba al trabajo armonioso de todos los sectores en miras a las reformas constitucionales. La Asamblea Nacional aprobaba el nuevo Código Electoral contra el fraude en vistas a los comicios parlamentarios de 2017: una probable solución a los votos múltiples y al sufragio fantasma emitido por quien no vive en ningún lado. Por su parte, ya próximos al final del año se aprobaba un nuevo proyecto de ley anticorrupción que pondría bajo lupa el origen de los activos de los funcionarios estatales y criminalizaría su inclinación tan usual hacia el enriquecimiento ilícito. El ciclo 2016 se acercaba a su fin y Sarkissian era reelecto como titular del Partido Republicano; aunque continúa siendo un misterio su posición luego que despida su cargo presidencial.

Los sucesos de este ciclo otorgaron a Armenia condiciones favorables y desfavorables en varios frentes. Mientras el pueblo de Talish intenta levantarse de los golpes recibidos con la ayuda diaspórica, Aliev insta a los azeríes a ser fuertes para recuperar sus “tierras históricas” en Armenia.

Así se despide este año cargado de  altibajos, y arrima un 2017 prometedor en la transición a un sistema político parlamentario y pleno de retos en la esfera económica y social.

Betty Arslanian

Ereván, Armenia

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