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VIH en Armenia: muchos avances pero siguen los problemas culturales y de financiación

Combatir la falta de conciencia

Sida-2Ereván.- En 2016, 36.7 millones de personas en todo el mundo vivían con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Además, un millón de personas murieron a causa de enfermedades relacionadas al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

A partir de 2017, se estima que alrededor de 3.400 personas en Armenia están infectadas con el virus, según el Centro Nacional para la Prevención del SIDA. En comparación con otros países, Armenia muestra una incidencia relativamente baja de la enfermedad. No obstante, el país tiene mucho para hacer con vistas a fortalecer su sistema de salud y transformar las normas culturales en torno a este padecimiento, para de una vez por todas ponerle fin.

Sida-1El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH y el SIDA afirma que el derecho a la salud de las personas exige que todos los gobiernos del mundo tengan el deber de proporcionar a sus ciudadanos soluciones sanitarias accesibles para luchar eficazmente contra la enfermedad. Esto incluye un buen tratamiento, la implementación de medidas preventivas, educación para la salud y la ausencia de discriminación en los centros y hospitales. Los gobiernos deben comprometerse con su erradicación a fin de defender plenamente este derecho.

El VIH es un virus que ataca el sistema inmune del cuerpo humano. Si no se trata, el mismo progresa hacia su etapa final conocida como SIDA. Una persona en este estado se vuelve mucho más vulnerable al desarrollo de diversas infecciones y cánceres que se aprovechan de las defensas debilitadas.

El Centro Nacional para la Prevención del SIDA es la única institución dentro del Ministerio de Salud de Armenia responsable de la prevención y el tratamiento del VIH. El mismo consta de departamentos de atención médica preventiva, psicológica, epidemiológica y de laboratorio dedicados a tratar y apoyar a las personas infectadas. Muchas organizaciones no gubernamentales participan también en la sensibilización sobre el tema, apoyando además a las personas portadoras. Tales ONG’s incluyen a PINK Armenia; Mundo Real, Gente Real; Nueva Generación; la Unión de Prevención del SIDA; y la Red Armenia de Personas Positivas. Estas desempeñan un papel clave en la asistencia a los sectores que tienen un alto riesgo de infección, como los usuarios de drogas o las trabajadoras sexuales.

Sida-3Quienes trabajan en Armenia para poner fin al VIH / SIDA han demostrado mucho éxito en los últimos años. Por ejemplo, en 2007, Armenia recibió el estatus de ETMI (Eliminación de la Transmisión Materno Infantil) de la Organización Mundial de la Salud y ha logrado mantenerla cada año desde entonces. Además, recientemente el país pasó de la etapa de concentración del VIH a la etapa de bajo nivel de prevalencia, un indicador positivo de la reducción de la incidencia del virus. Estos son signos de logros fantásticos para la salud pública y el progreso hacia el cumplimiento del derecho humano a la salud.

Sin embargo, el sistema nacional aún no demuestra la capacidad financiera adecuada para enfrentar adecuadamente esta epidemia. Solo el 39% de los fondos del Centro Nacional para la Prevención del SIDA proviene del presupuesto estatal. El mayor ingreso del centro proviene del Fondo Mundial (61%), y el resto procede del gobierno ruso, agencias de las Naciones Unidas y otros organismos mundiales. Además, las ONG reciben poco o ningún apoyo del gobierno, descansando así en las instituciones internacionales como su principal fuente de financiamiento. Si tales entidades mundiales y organismos privados alguna vez eligen dejar de apoyar a alguna de estas, la prevención y el tratamiento de la enfermedad en Armenia se detendrían. Esta realidad crea un futuro incierto para los profesionales de la salud que trabajan en el tema. Además, este modo de financiar esta esencial labor contradice la responsabilidad del gobierno, como principal defensor de los derechos humanos.

Armenia debe combatir además costumbres profundamente arraigadas que dificultan la prevención y el tratamiento. Las ONG realizan el trabajo necesario para apoyar a las comunidades en riesgo. Sin embargo, según estadísticas oficiales, el grupo más grande y afectado por el contagio del virus es el de los trabajadores que salen del país.

El 70% de los casos del centro afectan a las familias de los trabajadores migrantes. Es que mientras estos están en el extranjero (principalmente en Rusia), muchos tienen sexo con parejas irregulares o informales, con un uso inconsistente del preservativo. Por ejemplo, la Encuesta de Vigilancia Biológica y de Conducta sobre Armenia, en trabajadores migrantes hombres de comunidades urbanas, realizada en 2018, reveló que el 37% de este grupo informó tener relaciones sexuales con una pareja habitual mientras estaban en el exterior, con utilización del preservativo de 22 (en un rango de 0 a 240). Por su parte, el 71% restante admitió haber tenido relaciones con una pareja ocasional mientras estaba en el extranjero con un uso medio del profiláctico de 7.1 (en un rango de 0 a 200).

Además del uso irregular de este método de cuidado, los trabajadores exhiben bajas tasas de pruebas de VIH. Según el estudio, el 3,3% de los que están en Armenia y el 2,8% de los que se encuentran en el extranjero declararon haber sido sometidos a esta prueba. De las 3.400 personas infectadas en Armenia, solo 1.530, alrededor del 45%, reciben terapia antirretroviral (TAR), u otros medicamentos que previenen el desarrollo del SIDA.

La costumbre de no realizarse pruebas explica la brecha que existe entre las personas infectadas y aquellas que actualmente reciben tratamiento. La Dra. Lilit Hovhannisyan, especialista en Monitoreo y Evaluación Estadística en el Centro Nacional para la Prevención del SIDA, explica: “En nuestro país, las personas acuden al médico cuando tienen un problema grave. No hay la cultura de hacerse pruebas preventivamente”. Esto no solo impide el tratamiento, sino que además dificulta la prevención de la transmisión, ya que los portadores que no desarrollaron síntomas pueden contagiar a otros. Por ejemplo, mientras que el 53% de los casos de infección por VIH afecta a los trabajadores migrantes, el 17% afecta a sus esposas. Destacando que estas cifras solo contabilizan las personas que se realizaron las pruebas y saben que son positivas.

Los portadores del virus también enfrentan discriminación en el sector de la salud, lo que refleja una cultura de estigmatización. Desde el centro tienen una política estricta de no discriminación y de preservación total del anonimato y la confidencialidad médica. Sin embargo este caso no se repite, en otros lugares del área sanitaria.

Por ejemplo, según un artículo titulado “El problema de los diagnósticos: ¿quién debe ayudar a una persona con encefalopatía por VIH?” publicado por “As You”, la revista electrónica de PINK Armenia, a una persona con el virus se le negó la atención psicosomática en un hospital psiquiátrico del distrito de Avan en Ereván, por temor a que infecte a los otros pacientes. Después de trasladarse a diferentes centros médicos y enfrentarse a muchas dificultades, fue conducido a la Institución Mental Nubarashén, donde se discutió abiertamente su condición de VIH, y soportó comentarios de burla por parte de los médicos con respecto a su estado. Varios doctores incluso se negaron a tocarlo a menos que llevaran dos o tres capas de guantes por temor a la infección. Estas experiencias reflejan una falta de conciencia y de conocimiento preciso de los modos de transmisión en Armenia. “Los médicos necesitan una mejor educación sobre cómo prevenir este tipo de discriminación, de cómo se transmite el VIH y cómo tratar a las personas por igual”, afirma Mamikón Hovsepian, fundador y director ejecutivo de esta ONG.

Si bien Armenia ha avanzado mucho en las últimas dos décadas en la lucha contra el SIDA, el país tiene todavía mucho camino por recorrer. El gobierno debe priorizar el fortalecimiento del sistema nacional de salud y la transformación de las normas culturales para tratar y prevenir con eficacia el virus. Estas responsabilidades recaen en las manos del gobierno, ya que es éste quien debe garantizar el derecho de acceso sanitario de todos los armenios.

Al preguntárseles a muchos expertos entrevistados si creían que el nuevo gabinete se dedicaría a la prevención y el tratamiento de la enfermedad, me encontré con un rotundo optimismo en el compromiso de estos para con los derechos humanos y el bienestar de la gente. Si su esperanza está justificada, entonces el futuro de Armenia será brillante y el progreso estará cerca.

Lillian Avedian

Hetq.am

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