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Vikén Avakian: “La historia se vuelve enseñanza y fuente de inspiración”

Palabras de Vikén Avakian en ocasión de la presentación del libro de la historia de Homenetmen

AvakianEs difícil para mí en este momento reconocer que es lo que nos impulsó a venir desde el lejano Líbano y estar presente en este acto de presentación… El tiempo de los milagros ha pasado, pero sigue vigente el fervor de las ideas. Porque lo que me ha traído aquí son las ideas; y si quieren darle nombre a esto lo diré sin vacilar: es Homenetmen. Más precisamente, es el sentimiento Homenetmenagán.

Eso es lo que tiene tanto magnetismo para reunir a la gente, para agruparla en torno a una idea y para homenajear a la filial Buenos Aires de Homenetmen, con sus 88 años de notable trayectoria. Es que es diferente el Homenetmen de Buenos Aires. Tiene otro aroma y otro sabor. Los campamentos y los juegos Hamahomenetmenagán tienen la constante necesidad de ese aroma y sabor. Sin ustedes, se pierde el color y el sabor.

Donde no están los entusiastas deportistas y scouts de América del Sur en general, y los de Buenos Aires en particular, falta algo del espíritu y la atracción que genera Homenetmen. Es el testimonio de lo que vimos y vivimos. Perder un partido de fútbol y salir a la cancha, y hacer vibrar el estadio al ritmo de Olé, Olé, Olé…
Participar de los campamentos Hamahomenetmenagán, y renovar la promesa scout en el Jor Virab, ante el Ararat majestuoso, es algo propio de esta región. Y más aún. Participar de las reuniones y de los congresos homenetmenagán y hablar un armenio perfecto con la ayuda de un diccionario; cuando otros dejan de lado el armenio que saben para hablar en otro idioma, también es algo propio de Sudamérica. Esta región es diferente, y necesita de nuestro cuidado, respeto y sacrificio. Tanto que vale la pena venir de Beirut a Buenos Aires para esta presentación.

Pero antes, otra “confesión”. Años atrás, cuando preparábamos la edición del segundo tomo de las editoriales de “Marzig”, grande fue nuestra sorpresa cuando nos dimos cuenta que el primer tomo de las editoriales apareció en 1990, gracias a la iniciativa de los ieghpair Arturo Zaroukian y Arturo Ohanessian, dos miembros activos de la filial Buenos Aires de Homenetmen.

Nuestra sorpresa y admiración, se multiplicó hace seis años cuando nos enteramos que otro ieghpair, Abraham Aharonian, ex integrante de la Comisión Central de Homenetmen, tuvo la iniciativa traducir al castellano el primer tomo de los editoriales de “Marzig”, los editó y en el año 2011 tradujo un segundo tomo de los mismos. Este acontecimiento, que muestra la ejemplar comprensión del valor del pensamiento y de la palabra Homenetmenagán de la región, me llevó a reflexionar y a profundizar la historia de la filial de Buenos Aires y entender qué es lo que ha vuelto tan singular a la décima filial de la gran familia de la institución.

La respuesta la encontramos, precisamente, en las páginas de la gloriosa historia de las más de ocho décadas del estudio realizado por el ieghpair Aharonian, donde se han presentado el esfuerzo y la dedicación de las generaciones de adolescentes y jóvenes que primero fueron formados como hombres cabales, luego como armenios, y después como deportistas y scouts.

Hoy resulta difícil calcular la dimensión del esfuerzo desplegado, el sacrificio de conocidos y desconocidos homenetmenagán de Buenos Aires en todos estos años para la noble tarea de la formación de las nuevas generaciones. Cada homenetmenagán dio lo mejor de sí, de su capacidad, de su esfuerzo, de sus recursos personales, de la tranquilidad familiar y de su porvenir, para templar los espíritus y fortalecer las bases morales y materiales de la armenidad.

Homenetmen de Buenos Aires no es un habitual movimiento deportivo, o una sección scout, como existen otros. Buscó la superación, en la riqueza de los valores morales. Se caracteriza por una sana preparación institucional, reconocida en Sudamérica. Realiza una tarea gigantesca desde su fundación, incorporando los Juegos Navasartian y el Movimiento Scout, en la primera filial del continente americano, las competencias interfiliales, los campamentos regionales, los homenajes al 24 de Abril de 1915, la celebración del 28 de Mayo de 1918, la evolución edilicia, las publicaciones, y otras diversas actividades.

Sumemos el crecimiento de la organización, la dedicación de los directivos, de las subcomisiones, de los colaboradores, la participación de las actividades Hamahomenetmenagán, a la organización de los panarmenios, y la integración con la comunidad.

Todo esto debía escribirse para que los nuevos, los que se suman a Homenetmen, conozcan el legado, y sigan fieles a los objetivos, a la dedicación y al esfuerzo por el éxito, con la comprensión del rol de la institución, como una organización general de nuestras comunidades. El gran escritor Hagop Baronian acuñó la siguiente frase: “Observa la huella dejada, para que puedas ver el camino a recorrer”. Las comunidades que no aprenden de su pasado, desconocen su apostolado y se extravían. La historia se vuelve enseñanza y fuente de inspiración; con el conocimiento de los triunfos y la comprensión de las tribulaciones, de las dificultades y de los sueños, lo que los familiariza con la comunidad a la que pertenecen.

¿Por qué no buscar esas fuentes en nuestra propia historia? En la historia de Homenetmen de Buenos Aires aparece el emprendimiento de Tateós Medzadurian, el entusiasmo deportivo de Garó Shahinian, el espíritu scout de Garbis DerMesropian, la generosidad de Marta Diarbekirian, la fe prodigiosa del Padre Shavarsh Mehrabian, la dedicación de los Barkev Barsamian, de los George Daghlian, solo para mencionar algunos nombres. Cada etapa de esta historia contó con las personalidades que la caracterizaron…”

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