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A despecho de las críticas europeas el Banco Mundial financiaría un gasoducto entre Azerbaidján y Turquía

Análisis

Gasoducto Corredor del SurDefinido como “el mayor proyecto de infraestructura de nuestro tiempo” por la Comisión Europea y una prioridad para la Unión Europea, el Gasoducto Corredor del Sur siempre iba a atraer la atención del Banco Mundial. Como parte de la Estrategia de Asociación Nacional con Turquía (CPS – Country Partnership Strategy), el Banco anunció su intención de financiar el proyecto a través de un doble préstamo a Azerbaidján y Turquía. Además, en junio de 2016, la oficina del Banco Mundial en Azerbaidján anunció posibles garantías de préstamos para la construcción de la sección del Gasoducto a través de Anatolia (TANAP) por medio de la Agencia de Garantía de Inversión Multilateral del Banco (MIGA).

Extrayendo el gas del yacimiento Shaz Deniz II en Azerbaidján, TANAP se extenderá por 1.820 Km. desde Georgia hasta Grecia cruzando a Turquía. Se espera que TANAP provea 16 mil millones de metros cúbicos de gas al año a Turquía para el 2018, y posteriormente aumentará la capacidad con la construcción de la sección occidental del Gasoducto Corredor del Sur, yendo a Italia a través de Grecia y Albania.

El Gasoducto Corredor del Sur es una prioridad para las instituciones europeas como parte de su estrategia de la Unión Energética para asegurar alternativas a las importaciones de gas de Rusia. De acuerdo con informes de prensa de Reuters, los préstamos del Banco Mundial (programados para su aprobación en 2017) ascenderían a quinientos millones de dólares para Azerbaidján y otros mil millones para Turquía y ayudarían a cubrir el costo total del proyecto de 45 mil millones de dólares. Otros donantes incluyen el Banco Europeo de Inversiones.

El objetivo principal de desarrollo propuesto por el Banco Mundial es la mejora de las exportaciones de gas de Azerbaidján con hasta tres veces más de los volúmenes actuales y la mejora de “la seguridad y la diversidad del abastecimiento energético a Turquía y Europa.”

La amplia gama de riesgos y consecuencias asociados con la construcción de este mega gasoducto ha provocado un acalorado debate. Preocupadas por el apoyo que un proyecto tan controvertido ha recibido de las instituciones financieras internacionales públicas, las organizaciones de la sociedad civil (Ong’s) en toda Europa se han movilizado para evitar su financiación, sensibilizando a los ciudadanos y tomadores de decisiones acerca de las implicaciones ambientales y geopolíticas del proyecto. Las Ong’s argumentan que el proyecto contradice los objetivos climáticos con los que el Banco Mundial y los bancos públicos europeos se comprometieron en París en diciembre de 2015.

Al considerar la financiación del Gasoducto Corredor del Sur otro mega proyecto de combustibles fósiles, el Banco Mundial está contradiciendo su compromiso de integrar los riesgos climáticos y oportunidades en la totalidad de su trabajo de desarrollo y hace caso omiso de la urgencia de lo acordado de cambiarse a un modelo diferente de energía basado en las energías renovables y la eficiencia energética. Esto también significa que el Banco Mundial está ignorando los llamados de la comunidad científica de dejar la mayoría de las restantes reservas de combustibles fósiles en el suelo. Como institución financiera, líder mundial en el desarrollo y defensor confeso de la sostenibilidad del medio ambiente, el Banco Mundial debería dar el ejemplo y dejar de apoyar este tipo de proyectos emblemáticos de combustibles fósiles.

El contexto geopolítico que rodea el Gasoducto al Sur también es muy preocupante. Ni el régimen autocrático de Ilham Aliev en Azerbaidján, ni el gobierno cada vez más represivo de Recep Tayyip Erdogan en Turquía son socios ideales para un gran proyecto de este tipo. Ilham Aliev, que gobierna Azerbaidján desde hace décadas, atrajo la atención internacional después de una severa represión contra la disidencia en 2014 que resultó en encarcelamientos en masa de periodistas, intelectuales, activistas y abogados de derechos humanos. La situación inaceptable del estado de los derechos humanos en Azerbaidján ha sido denunciada en repetidas ocasiones por los gobiernos y los medios de comunicación de todo el mundo. Esto llevó a las advertencias oficiales del Parlamento Europeo, la Organización para la Cooperación y Seguridad (OSCE) en Europa y el Consejo de Europa a lo largo del otoño de 2015. Todas estas organizaciones desalentaron abiertamente a Europa de financiar directamente al régimen y, deben pensar menos aún sobre la perspectiva de sellar un acuerdo de negocios histórico por valor de miles de millones de dólares.

Por otro lado, este proyecto no traería importantes mejoras en el desarrollo de Azerbaidján. Dependiendo en gran medida de las exportaciones de combustibles fósiles, la economía de Bakú ha enfrentado recientemente una profunda crisis debido a la caída de los precios del petróleo que llevó a la devaluación de la moneda nacional. En lugar de diversificar las fuentes de ingresos en Azerbaidján y de promocionar el desarrollo sostenible, el Gasoducto Corredor del Sur exacerbaría esta dependencia y consolidaría el poder de la élite gobernante existente, al tiempo que traería poco o ningún beneficio para el pueblo de Azerbaidján.

El Banco Mundial tampoco puede ignorar la situación actual en Turquía. Al tiempo que Erdogan continúa controlando los medios de comunicación y reprimiendo la libertad de expresión de los ciudadanos, el gasoducto cruzaría las regiones kurdas, que en la actualidad están siendo afectadas por una escalada de la violencia tras la ruptura de las conversaciones de paz en julio de 2015.

Las organizaciones de la sociedad civil han puesto de relieve estas preocupaciones y desafiado la financiación pública del Gasoducto Corredor del Sur. Es preocupante ver que el Banco Mundial corra el riesgo de arruinar su reputación apoyando un proyecto que va a contravenir las normas de salvaguardias del mismo Banco, mientras que destruye el medio ambiente y apoya a regímenes controvertidos.

Si el Banco no quiere asumir esta responsabilidad, tampoco debe ser parte del acuerdo del Gasoducto Corredor del Sur.

 

Xavier Sol

rettonwoodsproject.org

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