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Opinión

Elecciones 2017Los resultados de las elecciones parlamentarias indicaron claramente que la mayoría de la población de Armenia prefirió seguir tal como está ahora. Los guarismos finales mostraron también que el comicio estuvo polarizado entre las fueras del partido de gobierno y la alianza política encabezada por el magnate Tsarukian otrora aliado de Serge Sarkissian. Detrás quedó la coalición ELK, un conjunto de políticos procedentes de diversas fuerzas con poca homogeneidad de contenido.

Por su parte la FRA-Tashnagtsutiún mejoró notablemente su performance electoral de 2012 al obtener siete bancas parlamentarias, dos más que entonces. Es más, si se tiene en cuenta que el número total de legisladores se redujo de 131 a 105, puede decirse que la FRA tendrá mayor representación en la Asamblea Nacional. Sin embargo, una comunicación oficial del Consejo Supremo de la FRA de Armenia admite que el Tashnagtsutiún esperaba un resultado favorable aún superior.

Entre los considerandos de su declaración, la FRA entiende que el proceso preelectoral se desarrolló en un ambiente de libertad donde cada fuerza pudo expresarse civilizadamente. Destacó la inesperada afluencia de votantes lo que puede ser considerado positivo desde el punto de vista político, pero por otra parte convino que muchos de los electores concurrieron seguramente estimulados no por cuestiones partidarias, sino como consecuencia de la utilización anómala de recursos financieros y administrativos.

El Tashnagtsutiún considera además que la mayoría de la sociedad tiene graves problemas sociales y económicos y tampoco muestra una postura política definida, por lo que no puede aún participar de un proceso eleccionario de manera libre y con conocimiento pleno de los candidatos a quienes confía su voto. Por otra parte la FRA considera como hecho positivo que los comicios de 2017 resultaran un filtro casi definitivo para muchos políticos cuya postura y discurso fueron rechazados por la ciudadanía en las urnas.

Profundizando en la materia expuesta por la FRA podemos decir que ciertamente es preocupante que muchos ciudadanos no se interesen por la política o que indiferentes a las propuestas partidarias existentes simplemente acepten emitir su sufragio a determinado candidato por una remuneración económica.

Las denuncias relativas a la compra de votos provinieron fundamentalmente del interior del país y en especial con relación a las listas regionales, que si bien ya no tenían como candidatos a personas sin filiación política, pero que al amparo de la anuencia de algunas fuerzas se habían enrolado en sus listas partidarias. Claramente algunos de ellos son los mismos personajes que en el pasado fueron acusados por la compra de votos o la promesa de otras prebendas.

Y en este punto hay que decir que este tipo de prácticas no fue propiedad sólo de los dos partidos que cosecharon la mayoría de los votos, sino que otros “candidatos” inscriptos en partidos que ofrecían respaldo a estos “invitados” también intentaron prevalecer comprando voluntades.

También preocupa que el partido de gobierno minimice a través de su vocero la existencia de la compra de votos calificándola como insignificante en relación al caudal electoral obtenido. Pero tanto esa declaración como la afirmación que el pueblo “aceptó los resultados porque no salió a protestar a las calles”, hablan de una soberbia que no contribuirá a que algo cambie en Armenia.

Las urnas acaban de abrirse y ya se conocen los resultados, resta saber si las promesas preelectorales esta vez serán cumplidas, en especial en lo que respecta a la difícil situación de la mayor parte de la población. Muchos confiaron y votaron una vez más al oficialismo, ojalá no se hayan equivocado porque una vez más la opción siguiente será la emigración.

Jorge Rubén Kazandjian

 

 

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