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Ara Malikian: “Siempre soñé con tocar en Buenos Aires”

Entrevista al renombrado violinista armenio radicado en España

Malikian-BBuenos Aires (Diario ARMENIA/Prensa Armenia).- Tan excéntrico como sus creaciones sonoras extravagantes, Ara Malikian es único en su especie.

Después de recorrer los escenarios de todo el mundo desafiando los límites establecidos por la música clásica, llega por fin a Buenos Aires para contar “La increíble historia del violín” -aquel que salvó a su abuelo del Genocidio Armenio hace un siglo y a él de la guerra del Líbano- el próximo 15 de junio en el Teatro Gran Rex.

Tus covers de Radiohead, Bowie, Led Zeppelin son increíbles. ¿Qué otros artistas te gustaría versionar?

Muchísimos. No tengo tiempo para versionar todo lo que me gustaría. Además en mis conciertos no quiero que sean todas versiones, quiero hacer cosas más clásicas y temas míos, entonces es muy difícil escoger. Quiero hacer un montón de cosas, empezando por Stevie Wonder… ahora estamos preparando un tema de System of a Down. Vamos cambiando.

¿En qué te inspirás para componer?

En todo. Como yo no me dedico sólo a la composición, y no tengo la presión de tener que componer ya sino que compongo para mis propias necesidades, me dejo llevar. De repente me inspiro y compongo algo, después llevo tres meses sin componer. Es muy irregular justamente porque no tengo la presión de que me digan “ahora tienes que acabar tal obra o tal cosa”. Me inspira algún amigo, alguna situación, a veces cosas cotidianas, un poco de todo.

El violín se asocia por lo general a un estereotipo de la música clásica específico con el que vos claramente rompes. ¿Fue esa particularidad la que te garantizó un lugar en la industria?

Fue un camino muy largo hasta que me encontré a mí mismo. Hace 25 o 30 años estaba en el mundo de la música clásica y pensaba que quería vivir ahí dentro, pero nunca me sentí a gusto y ellos no me aceptaban. Yo intentaba imitar a los que veía en ese mundillo y ponerme más serio, más arrogante, más estirado, pero no me salía… hasta que me di cuenta de que ese no era mi mundo, quería ser yo mismo y a partir de ahí descubrí mi personalidad dentro del mundo de la música, comencé a hacer lo que me gusta de la manera que me gusta y es cuando me ha ido mejor verdaderamente. El mundo del violín, por desgracia está más etiquetado como el violín más clásico y eso es desinformación, el violín no es sólo lo clásico, obviamente hay gran parte que es lo clásico que es maravilloso pero luego hay todo otro mundo por descubrir.

Hay personas que quizás tienen gustos musicales diferentes pero se acercaron al violín gracias a los juegos que haces con tu música. Es una vía para ampliar el público.

Sí, eso me lo dicen mucho y a mí me da mucha alegría por supuesto. Yo no lo hice de esta manera para captar más público, simplemente lo hice porque me gusta. Pero es verdad que me dicen muchas veces, por ejemplo, uno que sólo escucha música clásica y de repente viene a un concierto y escucha un tema de Led Zeppelin dice “no lo conocía, es bonito esto”. Y los que sólo escuchan pop o rock y de repente se encuentran con música de Vivaldi dicen “esto es maravilloso”. Creo que la música es maravillosa a pesar de su estilo. Cada uno con su propio gusto, pero cuando la música emociona llega. Eso es un poco el concierto que ofrezco. Cuando toco rock o flamenco no pretendo tocar en el estilo de lo que la música es, lo interpreto a mí manera con mi personalidad, y a veces funciona, a veces no funciona. Es lo que quiero hacer, tampoco quiero imitar una guitarra eléctrica con el violín, yo quiero tocar el violín a mi manera.  

Malikian-aJustamente en tu música mezclás ritmos y géneros de todas partes del mundo pero aún así tu identidad como descendiente de armenios nacido en el Líbano está muy clara. ¿Eso es intencional o te sale naturalmente?

Un poco de ambas. Obviamente busco la música de mis raíces porque me gusta, pero también me dejo llevar. Puedo estar tocando un tema que a priori parece, no sé, jazz, y de pronto porque me entra la gana y lo echo de menos, introduzco algo más oriental, armenio, zíngaro. Y no es por fusionar, porque fusionar por fusionar es muy fácil, si uno quiere tocar un tema de Beethoven por reggaetón es muy fácil, eso no es lo que me interesa. Simplemente quiero tocar las cosas que me gustan, de repente me entra la gana y lo toco.

¿Cómo fue la experiencia de participar de The Promise?

Muy bonita. Yo compuse una parte de la música, una parte de una fiesta armenia que había en la película. Salgo en un momento, estaba disfrazado de un músico tradicional armenio. Fue muy emocionante porque encontraron un pueblo en España -parte de la película se filmó ahí- y lo convirtieron en un pueblo armenio. Fue impresionante. Un despliegue muy grande. Fue una experiencia bonita.

¿Sentís que el arte es una forma de colaborar con la lucha por el reconocimiento del Genocidio Armenio?  

Absolutamente. Es verdad que hasta ahora no se hizo ninguna película así importante sobre el Genocidio, o ninguna tuvo mucha trascendencia. Estaba la de Atom Egoyan que era muy buena pero por alguna razón u otra, imagino que por razones políticas, no tuvo tanto impacto como para ganar premios o artísticamente, porque son películas de muy alto nivel. Ojalá que ahora The Promise consiga el reconocimiento para que se hable del tema y lo que luchamos siempre para que se reconozca mundialmente el genocidio.

Me intriga por qué elegiste al personaje de Kachn Nazar de Hovhannés Tumanyan, entre todos los de la literatura armenia, para la canción que abre tu último disco “The incredible story of violin”.

Siempre me han gustado los antihéroes. Kachn Nazar es el típico antihéroe, es el Don Quijote armenio. Siempre me han gustado esos encuentros divertidos, me gusta mucho ese personaje. Le podría haber puesto Kach Vartán pero eso era más obvio.

Hay un tramo del Padre Gomidás en ese tema…

Sí, es un guiño a él. Me encanta. No está muy difundido, por desgracia, aunque los que saben de música lo conocen.

En el álbum también está la canción que lleva el nombre del barrio armenio del Líbano, “Bourj Hammoud”. ¿Qué recuerdos tenés de ese lugar?

Tengo muchos recuerdos y también hay muchos recuerdos que están ahí sin que me acuerde. Bourdj Hammoud es un lugar maravilloso en Beirut, un lugar único en el mundo, un barrio armenio dentro de una ciudad. Es muy peculiar, es un caos, es un gueto, hay de todo. Hoy en día también viven armenios, cristianos, musulmanes, hace treinta años vivían también judíos. Era un lugar de mucha cultura pero es muy sencillo, es un barrio. Siempre lo recuerdo con mucho cariño.

Malikian-cVos naciste en Líbano, que paradójicamente es uno de los países que más refugiados está recibiendo y ahora vivís en Europa que está teniendo una actitud xenófoba y controversial porque los gobiernos no quieren aceptar refugiados. ¿Qué opinión tenés respecto de eso?

Opino que es inaceptable dejar fuera personas que necesitan ayuda y cerrarles la puerta. Creo que cualquier ser humano con sentido común piensa lo mismo. El problema obviamente va más allá. Primero se quiere informar que los refugiados son una amenaza en el mundo Occidental porque son terroristas, que no es verdad, que van a quitarle el trabajo a los occidentales, etc.

Ese es uno de los problemas que quieren hacer creer para que la opinión pública esté en contra de que los refugiados vengan, por eso les cierran la puerta. Pero hay un problema más allá que es por qué los refugiados quieren salvar su vida de un lugar donde están amenazados de muerte, donde han perdido sus casas, sus trabajos, sus familias. Nadie piensa en Siria, un lugar donde hace años están en guerra y como no tienen riqueza a nadie le interesa pararla. En otros lugares enseguida algún ejército entra, como en Irak por ejemplo. En Siria no. Puede pasar lo mismo que pasó en Líbano hace treinta años, la guerra duró veinte años. Si se deja en Siria también pasará y los refugiados van a ser cada vez más.

Vos también fuiste un refugiado en tu niñez, al igual que nuestros abuelos que sobrevivieron al Genocidio Armenio.

Todos nosotros fuimos refugiados. En aquel momento yo también salí como un refugiado, pero en esa época como no había tantos se los cuidaba más. Tuve la suerte de que cuando llegué a Alemania tenía papeles, podía estudiar, podía trabajar, no tenía que luchar para sobrevivir. En ese momento se cuidaba a los refugiados, ahora no.

La música literalmente te salvó la vida. ¿Puede también salvar la vida de los demás?

Malikian-dPor supuesto. La música, la cultura, el arte. La música no puede detener guerras. No tiene esa fuerza física, pero si todos desde la niñez tenemos acceso a la música, la cultura, la literatura, la pintura, eso te vuelve una persona más sensible y más respetuosa.

Si eres así no vas a querer hacer guerra. Ninguna persona con sentido común quiere estar en guerra. Hay que respetar la opinión de cada uno, que podemos ser diferentes, pensar distinto, tener otra fe sin molestar a nadie. Si tenemos acceso a la cultura eso nos enseña, sabiendo eso uno puede ahorrarse muchos conflictos.

¿Qué te gusta de la música argentina que hayas escuchado?

De todo, desde los clásicos, empezando por Ginastera, pasando obviamente por los tangueros, hasta Piazzolla que me vuelve loco, y luego la música más pop y rock también.

¿Qué podemos esperar del show en Buenos Aires?

Muchas cosas. Primero quiero divertirme. Quiero que el público se divierta conmigo. Para mí es muy muy emocionante tocar aquí en Buenos Aires porque es un lugar en el que nunca he tocado y quería venir. Siempre soñé con tocar en Buenos Aires. Conozco muy bien la cultura musical argentina, los compositores, su música, sus músicos, tengo muchos amigos músicos. Poder vivirlo aquí en persona y descubrir su público y su cariño para mí es muy especial.

¿Por qué haces esa separación entre el violín y el artista en tu último disco y gira?

Es una forma de encontrar un pretexto de hacer una gira. Justamente la gira anterior hablaba más sobre mi camino, mi carretera. En este decidí contar la historia de mi violín, que tiene una historia muy particular, muy bonita. Gracias a este violín mi familia tiene algo que contar.

Esa es la historia que contaré en mi concierto en Buenos Aires.

Entrevistó Romina Bedrossian

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