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Aram Manukian, líder de la autodefensa de Van-Vaspuragán que forjó la libertad de Armenia

En el año del Centenario del 28 de Mayo

Aram_ManukianEl año 2018, que comenzamos, es propicio para recrear a Van como la gloriosa memoria y esforzado antecedente de la República de Armenia. Es un prólogo de los merecidos festejos y del desafío de seguir fortaleciendo las bases del estado nuevamente independiente. Tenemos también la venturosa realidad de la República de Artsaj; para hermanarnos con el fervor tricolor por la Madre Patria, con el lema de unidad territorial, libertad ciudadana con justicia social.

Quién fue Aram Manukian

La biografía del fundador de la República de Armenia, se inició en 1879, en el pueblo natal de Zeiva (actualmente en la región de Syunik –Zankezur, llamada David Bek).  Comenzó sus estudios en el Colegio Parroquial de Shushí (actual Artsaj) con la ayuda de su cuñado, y egresó de la Escuela Diocesana (Temagán) de la misma ciudad en 1890.

Identificado con las protestas de la Unión Estudiantil de la FRA- Tashnagtsutiún, fue expulsado de la escuela junto a varios compañeros y finalmente se graduó en la Escuela Diocesana de Ereván (1907).

Sumado a las protestas del pueblo armenio, en el período 1901-1903 militó en Bakú, Gandzak, Tiflis, Alexandropol y Kars. Desde 1903, en esa ciudad, se solidarizó con los grupos de la resistencia de Armenia Occidental. En 1904 -1908 trabajó en Van (donde adoptó el nombre de Aram Manukian). También estuvo en la ciudad de Ordú, donde también estudió; y luego se perfeccionó dos años en Ginebra. En 1910 regresó a Van, convirtiéndose en una de los líderes más populares y queridos entre los armenios de la provincia de Vaspuragán. Organizó y dirigió la autodefensa de Van contra la agresión del ejército turco. Ofrecemos testimonios esclarecedores de esa época.

Henry Morgenthau, Embajador de EE.UU. (Van, 1915)

henry_morgenthauEn un fragmento de sus memorias, Henry Morgenthau (como representante diplomático de Washington), publicado por la Comisión Pro Causa Armenia para la América Latina (1975, Buenos Aires), describió como observó la ejecución del plan genocida del Gobierno de los Jóvenes Turcos:

“En el espacio de treinta años habían matado atrozmente a centenares y millares de armenios, habían violado sus mujeres y sus niños, habían robado y los habían maltratado de todos los modos imaginables, y todavía los turcos pensaban que tenían derecho a exigir la más calurosa “lealtad”… Por muchos años los turcos habían seguido la política de provocar a la población cristiana para que se alzara, luego utilizaban este mal comportamiento como pretexto para las matanzas….

Cuando empezó la guerra, el gobierno central destituyó de su cargo a Tahsin Pashá, el pacífico gobernador de Van, y lo reemplazó por Djevdet Bey, cuñado de Enver Pashá… Djevdet era un hombre de carácter inestable, a ratos amistoso con los no-musulmanes, a ratos hostil hacia ellos; era hipócrita, traidor y feroz, de acuerdo con las peores tradiciones de su raza. Odiaba a los armenios y veía con simpatía el viejo plan turco de resolver el problema armenio… En lugar de perseguir al enemigo (ruso) en retirada, el ejército turco se desvió e invadió su propio territorio de Van. saquearon y quemaron las aldeas armenias, y masacraron día tras día sin cesar…”   

 

Previsiones compartidas para la autodefensa

Van_1915La tercera masacre en ciernes del Imperio Turco-Otomano en Van, fue un nuevo drama anunciado, porque las minorías del Vaspuragán habían aprendido a entrever las falsas declaraciones de los Jóvenes Turcos, quienes utilizaban al Estado para aplicar las acciones crímenes de lesa humanidad contra sus propios súbditos. El escritor Onnig Mekhitarian, fue uno de los historiadores de esta epopeya, que fue publicada en 1924 en la Revista mensual “Hairenik” editada en Boston, EE. UU., donde describió la abnegada y acertada organización voluntaria, que presentamos en forma resumida.

Vramian residía en la cercanía de la calle Jach (Cruz), y Aram, en la zona de la calle Arark. El sábado 4 de abril de 1915 (mucho antes del 24 de Abril) el Gobernador Djevdet convocó mediante un agente de policía a su despacho a Vramian, su compañero de estudios universitarios. Según era la norma establecida, uno de los jefes debía avisar al otro, para reducir los riesgos que asechaban al liderazgo armenio de las ya comprobadas intenciones turcas.

Aram se había dirigido a la redacción del órgano periodístico de la FRA “Ashjadank” (Trabajo) para discurrir los temas del día con Vramian, donde lo localizaron los agentes enviados por Djevdet. Justo cuando se aprestaba a partir, llegó presuroso un mensajero armenio de parte de Vramian, avisándole de la celada en ciernes, y Aram dilató entonces su partida a la espera del retorno de Vramian.

Reunión de emergencia del liderazgo

El domingo 5 de abril, temprano, se realiza una reunión urgente de todos los representantes de las organizaciones políticas y sociales, vista la precipitación de los acontecimientos. Con absoluta unanimidad se resuelve poner en marcha el organismo de la autodefensa de la población armenia de Van, que tuvo a su disposición todos los recursos morales y materiales de los partidos e instituciones. El liderazgo estratégico general recayó en Aram Manukian, la coordinación táctica de la resistencia fue confiada a Bulgaratsí Krikor (tashnagtsagán), a Gaizag Arakel (tashnagtsagán), y a Armenag Yegarian (ramgavar); los tres contaban con un bien ganado prestigio. Se estructuraron secretarías de comunicaciones, servicios esenciales y suministros.

El testimonio del Dr. Ussher

Clarence-ussherUn libro imprescindible, publicado por la Editorial Diario ARMENIA (en abril de 2014) contiene el testimonio de “Un médico estadounidense en Turquía”, presentado por el Dr. Eduardo Bedrossian y traducido especialmente al castellano por Gladys D. de Chadarevian, apareció en memoria de los padres de Yervant Abadjian (Mezoghlanian): Misak y Arshaluis. Extractamos partes del testimonio del Dr. Clarence Douglas Ussher (1870-1955) algunos fragmentos especiales.

Establecido en diversas localidades del Imperio Otomano, donde actuó durante 17 años como médico, educador y predicador, Ussher pasó de Jarpert a la ciudad de Van en 1915. Hemos seleccionado fragmentos de sus testimoniales.

El autor recuerda que “durante esa primavera de 1915, quedaban muy pocos hombres (armenios) en los pueblos. Solamente había unos 300 hombres armados con rifles, y mil más, con pistolas y armas antiguas para defender a 300 mil armenios, en una superficie de más de 1,5 km² en Aikesdán, y un área de menos de 1,5 km² en la ciudad amurallada…. El martes 20 de abril, antes del amanecer, escuchamos varios disparos sobre la llanura de Varak, que fueron seguidos de unas descargas. Durante la noche, los soldados turcos habían ocupado una línea de trincheras del barrio armenio de Aikesdán (la ciudad-jardín)…. Al atardecer vimos más de una veintena de casas en llamas aquí y allá. Los turcos quemaban las casas de todos los armenios que habían vivido fuera de lo que era estrictamente el barrio armenio, pero que se habían refugiado dentro de la línea de defensa, al percibir que el problema era inminente…. Los armenios se unieron con sus vecinos, construyeron muros durante la noche y cavaron trincheras a través de los caminos. Levantaron muros dentro de las murallas para resistir a la artillería turca, y pronto se dieron cuenta de que esos muros debían ser de mayor espesor, para poder detener los proyectiles….Los varones de corta edad aprovechaban la oportunidad, atacando la puerta de un puesto de combate turco, con bolas de trapo, impregnadas con querosén. Las aventaban con un fez o una gorra, hasta que la puerta ardía en llamas y el humo hacía salir a los turcos, y luego, regresaban corriendo…. El Consejo Militar envió un manifiesto al pueblo turco, declarando que los armenios estaban luchando contra un hombre, Djevdet, y no contra los que habían sido sus vecinos en el pasado y lo serían en el futuro…. Los armenios de las provincias de Van tenían poca experiencia en la organización y quizás no tenían mucha capacidad natural en esa área. El comité de suministros encargó y compró provisiones, dirigió el trabajo de los molinos de harina y las panaderías, puso en marcha una cocina para preparar sopa y emitir tarjetas para el pan y la sopa (de racionamiento)…. El suministro de provisiones era escaso. Los joyeros, los hojalateros, los herreros, todos se pusieron a trabajar para aumentar el arsenal, logrando fabricar, con las herramientas primitivas que tenían en sus manos, 2 mil cartuchos y balas por día. Un profesor armenio, graduado en una universidad norteamericana, fabricaba pólvora sin humo. Con mano de obra sin capacitación, se levantaron muros y se cavaron trincheras, muchas veces, durante un tiroteo. Las mujeres confeccionaban uniformes y otras prendas para la resistencia y cocinaban para ellos. La banda de la escuela marchaba alrededor de la ciudad, tocando himnos militares (turcos), cuando el combate era más intenso”. Un nuevo factor apareció en escena.

El grupo scout de Van

Los hijos y los amigos de las familias que asistían a la resistencia desde la misión norteamericana, admiraban la resistencia, respetaban su neutralidad, pero tuvieron una ejemplar iniciativa. Escribió Ussher.  “Tradujeron la ley scout al armenio, e indujeron a diez varones de su misma edad, a unirse al grupo; explicaron la ley a una docena de escuelas de varones, y los convencieron para que fueran sus maestros scout. Luego, consiguieron un libro de primeros auxilios y lo estudiaron juntos. Estos boy-scouts se convirtieron en la policía sanitaria y la patrulla de bomberos de nuestra pequeña municipalidad. Mientras los distintos edificios abastecidos con agua para beber y para ser usada en casos de incendio, actuaban como mensajeros: me informaban de las enfermeras y traían pacientes en las camillas a nuestro hospital. Los scouts hicieron hoyos para sacar cientos de balas turcas del piso, y las llevaron a los que trabajaban en la fabricación de municiones para fundir y reciclar…. Los boy-scouts ampliaron sus aplicaciones: recolectaron todas las botellas grandes, las llenaban con leche que mi esposa se encargaba de esterilizar, y con sus bolsillos llenos de huevos hervidos, recorrían el pueblo, repartiendo la leche entre los bebés hambrientos y los huevos entre las mujeres famélicas; y muchas veces, alimentaron ellos mismos a los bebés para dar a las madres una oportunidad de satisfacer sus propia hambre”.

La entrada de los voluntarios

Voluntarios-VanEl desenlace estaba cerca y la suerte de los armenios se definió a último momento.  Onnig Mekhitarian publicó una serie de artículos en la Revista “Hairenik” donde se narra lo siguiente:

“El 15 de abril, a la tarde, por primera vez entraba a Van un regimiento a caballo, dirigido por Tashnagtsagán Jechó y por el capitán ruso Ozol (foto). La tropa se extendía por las colinas de Shahbaghí, y se estaba acercando a las puertas de Aikesdán, cuando ya todo el pueblo de Van, esperaba con ansiedad ese primer encuentro con sus allegados, ese abrazo y beso con estremecimientos de libertad, victoria y felicidad. A lo largo de una extensa fila, formados, armados con máuser, con pistolas y rifles, estaban unos mil soldados armenios de Manukian, los que construyeron la epopeya de Van.

Entre ellos había campesinos, obreros, artesanos, comerciantes, estudiantes, alumnos, intelectuales. En la retaguardia estaba todo el pueblo: mujeres y muchachas, niños y ancianos, oriundos o residentes.

Frente a los combatientes y a la multitud, con la mirada de un patriarca Moisés dirigiendo a su pueblo por el Mar Rojo, estaba erguido Aram, rodeado por los miembros y jefes del Consejo Militar. Estaba también, modesto y callado como siempre, Bulgharatzí Krikor, con su original cañón. El alumnado del magisterio, que anunciaba todas las victorias de la autodefensa con su fanfarria, también se había congregado junto al cañón. El regimiento se acercaba cada vez más, y Krikor de repente hizo tronar los campos con tres cañonazos de salva, en honor a la formación militar entrante. Con emoción, y con grandes gestos, la fanfarria tocaba “Mer Hairenik”; nunca tan verdadero, resonó magnífico el sueño de Nalbandian, como aquel 5 de mayo, en Van:

“Nuestra Patria tantos años sojuzgada con cadenas,

con la santa sangre de sus valientes hijos será liberada”

 

El 5 de mayo de 1915, sobre los límites oriental y occidental de Armenia, en el Cáucaso y en Vaspuragán, con el derramamiento de sangre del pueblo armenio, se construía la primera y real libertad de la patria armenia.  

El regimiento de voluntarios estaba ya a unos cientos de pasos, cuando la multitud, -unas 60 mil personas-, gritaba “¡Guetzé!” (¡Viva!). El regimiento, embriagado de dicha, respondía con vítores dedicados a Van y a los vanetsí.

Y luego, eran los besos y las plegarias, los cantos y las flores, lo que salía de los labios, de los corazones… ¡Las flores! Las bellas flores rojas y blancas de la primavera de Van, que nunca con tan abundantes como en el Aikesdán, tapizaban todo el camino, coronaban las frentes de los combatientes…

La marcha victoriosa se dirigía hacia los barrios armenios de Aikesdán, y en todo el camino, junto a las flores y a la vegetación, los voluntarios veían también el fuego y el humo de los libros, de los cuarteles, de las guaridas de los enemigos…”

El testimonio de Rafael de Nogales

Rafael de NogalesPara complementar los testimonios de personalidades, es imprescindible mencionar el libro de Rafael de Nogales, un aventurero venezolano que se enroló en el ejército turco y comandando un cuerpo de choque que le granjeó altos honores militares e incluso le permitió tener su propia guardia personal. Javier González-Cotta, editor de “Cuatro años bajo la Media Luna”, ha reseñado el contenido del libro publicado en 1924. De Nogales llegó a la Anatolia, para seguir por el Cáucaso, Mesopotamia, Siria, Persia, Palestina, los Santos Lugares musulmanes, el Sinaí egipcio.

Tuvo trato directo con todos los personajes implicados en el alto mando otomano y alemán.

Especialmente recordado es su paso por el frente del Cáucaso y su participación en el sitio de Van, donde fue testigo de los desmanes del ejército turco contra la población armenia, y respecto del cual mostró su completo desacuerdo con el mando turco, dada la crueldad de los hechos y su propia condición de cristiano.

Hoy este libro se considera uno de los testimonios más tempranos y de primera mano de lo que se conoce como el Genocidio Armenio, del que Nogales hace un crudo relato. 

La biografía de Aram, después de Van

Con su trayectoria en el Tashnagtsutiún, Manukian se ganó la adhesión de los luchadores por la liberación nacional, y con la colaboración armoniosa de otros patriotas de todas las corrientes había logrado unir a la armenidad, primero en Van en 1915. Durante la retirada de las tropas rusas, los armenios de Vaspuragán (alrededor de 200 mil personas) fueron forzados a emigrar a la Armenia Oriental.

En 1916-1917, Aram Manukian actuó a las órdenes del Consejo Nacional Armenio de Tiflis y en la dirigencia de la FRA (principalmente en materia de inmigración de Armenia occidental). Desempeñó un gran papel en la organización del primer congreso armenio occidental.

En 1917, como Representante Plenipotenciario del Consejo Nacional Armenio, Aram llegó a Ereván. Las difíciles condiciones reinantes, impusieron la necesidad de familiarizar al pueblo con las medidas draconianas de Aram para estabilizar la situación. Como jefe de la Comisión Especial atendió la nueva función, que le confirió amplios poderes, y en marzo de 1918 los representantes elegidos de los distintos segmentos le concedieron amplios poderes.

Aram Manukian formuló un impactante llamamiento al pueblo armenio, con numerosas órdenes para luchar por la defensa organizada, confiando en las propias fuerzas, para preparar la supervivencia del país de los ataques turcos. Afirmó que “Estamos solos y tenemos que confiar solo en nuestra fortaleza, para defender la sociedad y establecer el orden en el país”.

Durante las heroicas batallas de Sardarabad, Pash Aparan y Gharakilisé (23 al 28 de mayo de 1918), se constituyó la columna vertebral del ejército armenio. Tras la proclamación de la República de Armenia, el flamante Gobierno de Armenia se estableció en Ereván. Había llegado desde Tiflis Hovhannés Kachaznuní, que asumió como primer ministro el 23 de julio. En el nuevo gobierno, Manukian ocupó la cartera del Ministro del Interior que ocupó ese puesto hasta su muerte. Falleció el 29 de enero de 1919, durante una epidemia de tifus.

Aram Manukian disfrutó del amor y el respeto del pueblo armenio. Seguiremos ampliando las etapas de su trayectoria para seguir construyendo el nuevo estado que fundó, la República libre e independiente de Armenia.

Carlos Luis Hassassian

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