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¿Armenia está jugando un juego peligroso con China?

Objeciones por el alto nivel de deuda contraída

Juego-ChinaA medida que se reanuda la construcción en de la carretera Norte-Sur, se puede observar una gran cantidad de contratistas chinos que se mezclan con trabajadores locales cerca de la pequeña ciudad industrial de Maralik.

Se espera que este proyecto vial, el más grande emprendido en la historia independiente de Armenia, conecte al país con la economía mundial, al proporcionar un mejor acceso a los puertos marítimos de Poti y Batumi, así como a los mercados iraníes en el sur.

SinoHydro, una empresa de construcción estatal china, asumió la responsabilidad de completar un tramo de la carretera que conecta la segunda ciudad más grande de Armenia, Gyumrí, con la frontera de Georgia para ayudar a acelerar el proyecto que ya se retrasó mucho.

Este compromiso no es la única inversión significativa de la República Popular China (RPC) en la infraestructura de transporte de la pequeña república del Cáucaso. Otra sociedad china concluyó recientemente un estudio de factibilidad para la construcción de una línea ferroviaria que una a Armenia con los centros ferroviarios en Irán.

Resulta que Armenia se encuentra estratégicamente ubicada para beneficiarse de la tan promocionada iniciativa china de Belt and Road**. Esta iniciativa de miles de millones de dólares, un proyecto emblemático para el presidente chino Xi Jinping, apunta a reorientar el flujo del comercio global hacia Oriente Medio, mediante el financiamiento y la construcción de una serie de autopistas, enlaces ferroviarios y rutas en gran parte de Eurasia y África.

You Zhengsheng, presidente del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, explicó esta política de la siguiente manera: «China está dispuesta a trabajar con Armenia para consolidar las bases políticas y de opinión pública para las relaciones bilaterales, e impulsar conjuntamente la Iniciativa Belt and Road y cooperación práctica”.

Este nuevo interés fue simbolizado el año pasado en la ceremonia donde se colocó la piedra fundamental delchina-embajada complejo de cuarenta mil metros cuadrados que albergará la nueva embajada de China en Ereván. En esa oportunidad asistió el ministro adjunto de Relaciones Exteriores de China, Li Huilai, quien junto a las entonces autoridades del país dio por comenzadas las obras que se estima finalizarán a fines de este mismo año.

El emplazamiento del complejo, a continuación de la embajada de los Estados Unidos (alguna vez fue la estructura diplomática estadounidense más grande del mundo) sirve como una manifestación visual del creciente interés de China en Armenia.

Diplomáticos en Ereván y Pekín han firmado acuerdos de cooperación para la agricultura, la producción de energía, el desarrollo de infraestructura e incluso la asistencia militar. El año pasado, el exjefe de la cartera de Defensa Vikén Sarkissian regresó de una visita diplomática a Beijing con promesas que sumaron $ 1,5 millones de dólares en ayuda militar adicional.

La presencia de China también se extiende a la educación. Durante el verano, el primer ministro Nicol Pashinian se unió al embajador chino Tian Erlong en la inauguración de la Escuela de Amistad entre China y Armenia en Ereván. Este colegio de vanguardia, cuya edificación costó $ 12 millones de dólares, tendrá capacidad para medio millar de jóvenes estudiantes armenios que aprenderán la cultura china y el idioma mandarín además del plan de estudios armenio regular.

Esta escuela no es la primera institución educativa china que opera en Armenia. El Instituto Confucio, un polémico centro de idioma mandarín con vínculos con el Partido Comunista de China, ha administrado dos filiales en Armenia desde 2009. Las universidades chinas también han comenzado a competir con sus estudiantes armenios, europeos y estadounidenses.

Armenia ha sido más que acogedor de esta atención. El gobierno de Sarkissian ya había estado manteniendo una tranquila política de acercamiento con China durante años. Para Ereván, los beneficios son evidentes: la capital de Armenia obtendría acceso a la asistencia financiera de los bancos chinos sin preguntas y sin importar la tecnología china a una fracción del costo que la tasa de interés original. Las ventajas estratégicas son igual de sencillas: la buena voluntad de una potencia mundial en ascenso que podría actuar como una alternativa al acto de equilibrio tradicional del país (una política conocida como complementariedad) entre Rusia y Occidente.

Sin embargo, según los analistas, el comportamiento de China puede describirse mejor como depredador y cripto-colonial. China ya es el tercer socio comercial más grande de Armenia, detrás de la Unión Europea y Rusia. Este aumento anual del 41 por ciento en el movimiento comercial se produce cuando los productores armenios buscan colocar en el mercado chino los vinos, la tecnología y los productos agrícolas de Armenia, mientras que las empresas chinas aprovechan las laxas regulaciones ambientales de Armenia para invertir unos quinientos millones de dólares en al menos tres operaciones mineras.

La administración de Pashinian parece preparada para mantener este apalancamiento estratégico. Mediante una conferencia intergubernamental de alto nivel programada para este otoño, los políticos armenios buscarán el aumento de la cooperación económica y política con sus homólogos chinos.

A pesar de que Pekín repetidamente promueve la naturaleza mutuamente beneficiosa de sus proyectos de infraestructura y comercio en el exterior, las experiencias en otros países en desarrollo han demostrado que los lazos más estrechos con China generalmente vienen acompañados de condiciones. Según los analistas, el comportamiento de China puede describirse mejor como depredador y cripto-colonial. Los críticos han acusado a Beijing de explotar países subdesarrollados a través de una estrategia conocida como «diplomacia de la trampa de la deuda”.

El año pasado, Sri Lanka se vio obligada a entregar un puerto marítimo de nueva construcción a la Armada Popular China, luego de que incumpliera con los préstamos adeudados a los bancos chinos. Mientras tanto, los gobiernos recién elegidos en Pakistán, Malasia y Nepal rechazaron nuevas ofertas de préstamos de China y prometieron abrir investigaciones sobre contratos anteriores.

Con la Carretera Norte-Sur ya muy por encima del presupuesto, aún no está claro cómo Ereván tiene la intención afrontar ese incremento.

Hrant Abajyan, representante comercial de Armenia en China en Beijing, no parece estar preocupado. Según él, Armenia tiene mucho que ganar con las relaciones más estrechas con China. «No hay compromisos porque no hay problemas», dijo a los entrevistadores. «No hay problemas que no coincidan entre sí. China siempre ha sido una nación amiga para Armenia. Mantenemos una gran relación».

Las ideas colectivas de Abajyan no son universalmente compartidas. Hace dos años, Armenia extraditó a 78 ciudadanos taiwaneses sospechosos de fraude a la República Popular China, en lugar de rivalizar con Taiwán bajo la presión de Pekín. Se sabe que la RPC presiona a los estados en los que tiene presencia sustancial de solidaridad.

También se han planteado preguntas sobre las prácticas comerciales de algunas de las empresas estatales chinas que operan en Armenia. SinoHydro, la empresa encargada de construir tres secciones de la Carretera Norte-Sur, ha estado vinculada a abusos contra los derechos humanos y acuerdos comerciales turbios en todo el mundo. Mientras tanto, la consultora china que publicó el estudio de viabilidad para el enlace ferroviario a Irán está en el centro de su propia controversia.

Un estudio realizado por el Centro para el Desarrollo Global advirtió que Armenia podría correr el riesgo de caer en la trampa de la deuda de China, que posee más de $ 340 millones de dólares de la deuda pública del país. Según el Fondo Monetario Internacional, esta alta proporción de deuda externa es fuente continua de vulnerabilidad para Armenia, a pesar de las tasas sostenibles de deuda pública.

Hasta ahora, las ventajas de esta nueva relación con China parecen superar los riesgos, pero para los responsables de la formulación de políticas en Ereván, la pregunta es: ¿durante cuánto tiempo?

Raffi Elliott*

 

 

*Raffi Elliott es un empresario nacido en Canadá y periodista ocasional que reflexiona sobre temas socioeconómicos y políticos en Armenia. Vive en Ereván con su familia. También posee una maestría en Relaciones Internacionales. Columnista semanal y corresponsal en Armenia de Armenian Weekly

 

**Este proyecto, que fue establecido en 2013 con el nombre de “One Belt and One Road” (OBOR, “Un cinturón, una ruta”), ahora se denomina oficialmente “Belt and Road Initiative” (BAR). Se trata de una iniciativa de inversión transnacional en infraestructuras. Aunque el gobierno chino evita toda connotación geopolítica y lo describe como un proyecto de cooperación económica, el hecho es que esta gran iniciativa tiene implicaciones geoestratégicas para la política mundial.

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