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Armenia: posible puente con Eurasia

Luego de la caída del muro y de la desintegración de la URSS, ciertas repúblicas posoviéticas del Asia Central, Europa del Este y el Cáucaso Sur llevaron a cabo reformas estructurales redefiniendo un nuevo proceso de integración regional que desembocó en la formación de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

Desde entonces se han firmado numerosos acuerdos relativos a la cooperación económica y de defensa y seguridad colectiva, que han dado lugar a alianzas político-militares (OTSC) como también a organizaciones para la integración económica (CISFTA y EurAsEC). Todas ellas, iniciativas diseñadas en pos de reagrupar a los nuevos estados alrededor de Moscú, potenciar el crecimiento de las economías en bloque y así generar contrapesos estratégicos con la Unión Europea.

En mayo del 2014, la EurAsEC (Comunidad Económica Euroasiática) devino en la Unión Económica Euroasiática (UEE). El surgimiento de este nuevo mercado común significó una apuesta estratégica rusa en el BRICS que, sumado a la política de acercamiento a América Latina, buscó reducir parcialmente el peso político de Washington en el escenario mundial.
El objetivo de expandir la Unión hacia el Cáucaso se materializó con la incorporación de Armenia en octubre del mismo año. Así, el país gozó desde aquel entonces de una membresía que preveía el libre flujo de mercancías, capitales y trabajadores con una política común en los sectores clave de economía -energía, industria, agricultura y transporte-; condiciones favorables que a corto plazo permitieron el incremento de las exportaciones agrícolas armenias.

En referencia al papel que actualmente cumple Armenia en la UEE, el 14 de marzo en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales tuvo lugar una sesión académica a cargo de la embajadora de Armenia, Estera Mkrtumyan, titulada “Armenia: portal de Eurasia”. En cuanto al mensaje resulta conveniente ponderar la idea de una Armenia constituida como punto de encuentro entre Europa y Asia, en portal abierto a la confluencia de oportunidades de mercados occidentales y orientales. Resalta el carácter de relaciones estrechas que posee Armenia con el bloque europeo y el fuerte vínculo con los países latinoamericanos, a la hora de bregar por el desarrollo e integración económica de miembros en el seno de la UEE, por el incremento de su comercio exterior con el resto del mundo y por la posibilidad para países europeos y latinos de comerciar en una región emergente.

En consecuencia, y con el objeto de argumentar a favor, se pueden reconocer tres elementos fundamentales. Uno, desde febrero de 2016 la Comisión Euroasiática es presidida por el ex primer ministro armenio, Tigrán Sargsián. Como “copiar al exitoso” es una receta ciertamente aceptada en el sistema internacional, la Comisión Euroasiática fue modelada de forma semejante a la Comisión Europea de la UE, por lo tanto sobre los hombros de este referente recae el peso de la gestión del órgano político superior de la Unión. En segundo lugar, considerando los lazos fortalecidos entre los bloques, las relaciones con Europa constituyen un factor primordial para Armenia. Además de haberse constituido a lo largo de siglos una relación con valores culturales en común, el Acuerdo de Asociación y Cooperación que rige las relaciones bilaterales entre la UE y Armenia, sumado a que es parte de la Política Europea de Vecindad que fomenta relaciones más estrechas con el bloque, la ubicación geográfica, el grado de aceptación y la oportunidad política en la UEE privilegian su posición para convertirse en la puerta de ingreso a la región para los países europeos.

Y finalmente, podemos decir que existe verdadera afinidad entre Armenia y América Latina, más precisamente sudamericanos. Dicha conexión se nutre de historias que datan del siglo pasado con significativos movimientos migratorios y desarrollos económico-culturales que contribuyeron a la formación de las sociedades. Y es por ello que la firma del Memorándum de Cooperación Económica y Comercial entre MERCOSUR y la UEE (2018) es fruto de este vínculo que abre la posibilidad de convertir a Armenia en puente para que América Latina comercie con la UEE, y permite a este país ser la única nación caucásica que pueda ofrecer extraordinarias posibilidades a las inversiones latinoamericanas.

He aquí el reto para la política exterior armenia: cómo articular esfuerzos conjuntos con la diáspora a fin de convertir al espacio económico de la república en tierra firme, para el arribo de inversiones que quieran proyectarse en el mercado euroasiático.

Agustín Analian
Licenciado en Relaciones Internacionales
agustinanalian@gmail.com

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