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Azerbaidján se refuerza militarmente en Najicheván

Bakú continúa con su política belicista

aliev armasUna importante acumulación militar en el enclave de Najicheván está siendo llevada a cabo por Azerbaidján debido al significado estratégico del territorio que sigue en alza, tanto para Bakú, como para su enemigo, Armenia.

La zona está separada geográficamente de la otra parte del país azerí, con una porción del sur de Armenia de por medio, y no limita con Artsaj, foco del conflicto entre ambos estados. A su vez es la parte más cercana de la nación vecina a Ereván, por lo que, en el contexto actual de una escalada del conflicto, esta región se está convirtiendo en un punto de inflexión.

Otra cuestión importante que hay que tener en cuenta para los planes azeríes es que Najicheván es el hogar de la familia del presidente Ilham Aliev. Además se han creado las nuevas fuerzas especiales conocidas como Unidad del Ejército Combinado, con sede en esta misma área y se continúan realizando ejercicios anuales junto a las tropas de Turquía. A todo esto se le suma que se enviaron nuevos sistemas de defensa aérea, como los lanzacohetes Smerch y T-300 Kasirga, y el sistema de lanzamiento múltiple T-122 Sakarya.

Si bien este territorio se vio envuelto en la lucha durante la fase más fuerte del conflicto de Artsaj a principios de los años 90, la violencia había menguado luego y el territorio se mantuvo relativamente tranquilo. Es que en el tiempo reciente los ataques se centraron en la línea de contacto que divide a ambos bandos en Karabagh.

La frontera entre esta región y Armenia tuvo recientemente nuevos enfrentamientos, primero con los intensos combates ocurridos en abril de 2016 y luego en agosto del mismo año, cuando Azerbaidján derribó un avión de reconocimiento no tripulado acusando a su adversario de haberlo enviado.

“El enemigo debe ser consciente de que si hay una provocación contra Najicheván, iniciaremos una sólida respuesta, y en unos minutos las principales ciudades de Armenia serán atacadas”, declaró el ministro de defensa azerí Zakir Hasanov poco después de los combates del pasado abril. “Todo el mundo sabe que la defensa de este territorio se ha organizado al más alto nivel y con el ejército más profesional”.

Por su parte, el analista armenio Hrant Melik Shahnazaryan confirmó que desde su país se ha vigilado de cerca la acumulación de material militar que se estuvo desarrollando en esta zona: “Tenemos que entender que nos enfrentamos a una amenaza de intensificación de las hostilidades, y que la agresión del enemigo podría ser iniciada desde cualquier dirección”.

La transformación azerí de Najicheván comenzó en 2013, cuando Hasanov ejecutó un enorme cambio de los altos funcionarios militares en la región y el presidente Aliev firmó un decreto para robustecer las fuerzas castrenses.

En la actualidad el vecino suroeste de Armenia cuenta con unos 20.000 soldados en sus bases (poco menos de un tercio de su total en servicio activo), y alrededor de 400 vehículos blindados, aviones, sistemas de defensa aérea y de artillería. Pidiendo no ser identificados, oficiales del ejército admitieron que si bien el foco no ha estado en la cantidad de fuerzas, si estuvo en la calidad. “La transformación no fue en el número de personal activo, sino que la mejora fue respecto la estructura interna de las fuerzas, con una mayor autonomía en la toma de decisiones en caso de una amenaza a la seguridad”, confirmó el mismo.

La asistencia de Turquía también ha desempeñado un papel clave en este sentido. Las acciones de Ankara apuntan a garantizar la seguridad de la zona, pero siempre manteniendo los términos del Tratado de Kars de 1921 entre este país y la Unión Soviética.

Es que además de los ejercicios anuales realizados en conjunto, Azerbaidján busca aumentar la visibilidad de Turquía como actor militar preponderante en toda la región. Además, existe un acuerdo bajo palabra de que cuando oficiales militares de esta última nación visitan a su aliado, también deben pasar por Najicheván.

Estas no son las únicas razones por las cuales este acopio de material militar ha recibido impulso en el último año. Luego de la adquisición de poderosos misiles balísticos rusos por parte de Armenia -que por primera vez ha abierto la posibilidad de atacar Bakú, la infraestructura petrolera y otros objetivos estratégicos-, Azerbaidján se ha referido cada vez más al valor militar de este territorio como un lugar para el contraataque. Es que Ereván está a solo sesenta kilómetros de su frontera, por lo que los lanzacohetes podrían alcanzar fácilmente su blanco.

“El ejército de Najicheván es capaz de completar cualquier tarea”, expresó el presidente Aliev durante una visita al territorio en enero. “Hoy su potencial militar está al más alto nivel. Aquí se envían los más modernos equipos, armas y municiones”.

Sin embargo, ambas partes parecen darse cuenta de que un ataque a cualquiera de las capitales provocaría una respuesta totalmente devastadora, por lo que este parecería ser el último recurso a utilizarse.

Es que por ejemplo, un ataque desde Najicheván a Ereván podría hacer que Armenia, en virtud de las disposiciones de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), exija una intervención de Rusia, algo que del otro lado esperan evitar por completo.

“En el peor de los casos de una guerra total, la escasa distancia entre esta zona en conflicto y las ubicaciones estratégicas e infraestructuras de Armenia hace aún más difícil para este último detectar, rastrear, interceptar y destruir los misiles atacantes que puedan ser lanzados”, dijo Fuad Chiragov, analista del Centro de Estudios Estratégicos del gobierno de Azerbaidján.

Pese a esto, luego aclaró: “Dado que Armenia es miembro de la OTSC, es poco probable que desde Bakú se haga el primer movimiento en términos de utilizar su capacidad militar en el territorio como una herramienta ofensiva”.

Zaur Shiriyev
Eurasianet

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