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Bartolomé Ketchian: “El Congreso de la Nación se ha mantenido siempre del lado de la verdad histórica”

Mensaje en el acto de conmemoración del 10° aniversario de la promulgación de la Ley 26199

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Hoy es un día de celebración para quienes luchamos desde distintos frentes por el reconocimiento internacional del genocidio cometido por el estado turco contra el pueblo armenio.

Hace una década, el Congreso de la Nación votaba una ley que luego el poder Ejecutivo promulgaría. Pero también hoy, tenemos que celebrar que ese mismo Congreso ratifica el compromiso que adquirió desde la recuperación de la democracia  con esta causa.

Desde hace más de tres décadas, la amplia mayoría de los representantes del pueblo y de las provincias, acompañó la reivindicación centenaria de justicia del pueblo armenio, de la comunidad conformada por los descendientes directos del horror, y de todos aquellos que la han acompañado  entendiendo la universalidad de los derechos humanos , y la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad.

 En Argentina, como hemos visto en el video, y como gran parte de los presentes sabe, el genocidio fue reconocido por los tres poderes del Estado. Sin embargo, este nivel al que ha llegado nuestro país en la materia, no fue casual, ni fue repentino.

Fue gracias al esfuerzo de organizaciones de la comunidad junto a referentes sociales, políticos, diplomáticos, académicos, organismos de derechos humanos, periodistas y otros sectores de todas las fuerzas democráticas, que desde 1983 en adelante se han pronunciado a favor del reconocimiento y han promovido medidas tendientes a su internacionalización. Aún con presión externa y ejercida dentro del propio recinto.

 Permítanme recordarles que en 1985, ambas Cámaras emitieron declaraciones de reconocimiento del genocidio contra los armenios, pero también apoyaron la posición sobre el tema en la ONU en la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías, en la cual, tendría vital importancia la labor de Leandro Despouy para que finalmente el crimen de lesa humanidad fuera reconocido.

En ese momento, durante  el debate sobre el proyecto en el Senado y  ante la minoritaria reticencia de un senador a aprobarla, uno de los autores de la declaración, Adolfo Gass, sostuvo: “Lo único que pedimos es que nuestra representación en Naciones Unidas declare definitivamente que no deben existir más genocidios en el mundo.

No atacamos a ningún país, no mencionamos a ninguna Nación, no queremos romper relaciones con nadie… Pero, como hombres de la democracia… como defensores permanentes de los derechos humanos… así como nosotros no olvidamos… que el señor senador tampoco se olvide lo que hace pocos años ocurrió en nuestro país.”

Las palabras de Gass evidencian una constante que se repetiría, una presencia minoritaria en favor del negacionismo y una visión del Genocidio Armenio emparentada con otras realidades, incluida la Argentina.

Diez años después, en 1995, el Congreso votaría por unanimidad una Ley para declarar el 24 de Abril como “Día de Repudio y Lucha contra la Discriminación del Hombre contra el Hombre”. Los fundamentos recogían la declaración del presidente Raúl Alfonsín, -de la que en septiembre se cumplirán 30 años y anticipo que conmemoraremos-, quien explícitamente reconoció ante la comunidad armenia el genocidio.

Esa norma, la 24.559, fue vetada por el entonces presidente de la Nación Carlos Menem.

Hoy no es una jornada en la que busquemos hacer hincapié en el veto, sino en destacar, que el Congreso la había votado por unanimidad, ratificando su posición. Sobre esto, voy a retomar una frase, de los fundamentos de la Ley que fue vetada… “Creemos conveniente destacar nuestra convicción respecto que la instauración de una fecha conmemorativa no constituye una actitud reñida con la idea de que una lucha de esta naturaleza, no tiene sentido alguno si no se libra diariamente.”

El veto es por contraste, lo que permite dimensionar la capital importancia de que el presidente Néstor Kirchner haya promulgado la Ley 26.199, que hoy conmemoramos.

Ese acto de valentía permite que desde hace  diez años conmemoremos el  24 de Abril como el “Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos”.

 La Cámara de Diputados también emitiría declaraciones en el año 2000 y 2001, y el Senado haría lo propio en los años 2004, 2005 y 2006.

La declaración del 2004 sostenía en sus fundamentos:  “Es de destacar la declaración firmada por 126 intelectuales y estudiosos del Holocausto judío, entre ellos el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel en el año 2000, en la que afirman contundentemente, el hecho de la existencia histórica del Genocidio Armenio y exhortan a las democracias del mundo a reconocerlo oficialmente.”

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A su vez, la de 2005 sostenía que… “Para que exista justicia también en el caso armenio debería producirse la asunción de responsabilidades,  efectuarse el debido proceso que lleve a una pública y efectiva condena y a una reparación simbólica y material por la destrucción provocada.”

Y la de 2006 dice… “deplora asimismo, la negación sistemática que obstruye el ejercicio imprescindible de la memoria, generando la impunidad que alimenta la reiteración de los crímenes e instando a la revalorización de la estructura del Derecho Internacional de los Derechos Humanos  como marco integrador de la acción humanitaria para la prevención de los crímenes de lesa humanidad.”

Memoria… verdad… justicia y reparación.

Lucha contra el negacionismo.

Todo ello expresado en declaraciones, en debates, en leyes por hombres y mujeres elegidos democráticamente. Batallas cotidianas que con la base firme de una Ley debemos profundizar trabajando en todas las áreas necesarias.

Con una visión federal, ya que se trata de una norma a la que han adherido todas las provincias  a excepción de Santiago del Estero, Formosa, San Luis y Tucumán, con cuyos legisladores estamos trabajando.

Argentina tiene una posición firme y coherente sobre la materia que el Poder Legislativo ha impulsado, sostenido, y ratificado permanentemente.

Por eso hoy, a diez años de la Ley que reconoce el Genocidio Armenio, debemos reconocer que ante los intentos por tergiversarla, menoscabarla o invisibilizarla, el Congreso de la Nación se ha mantenido siempre del lado de la verdad histórica.

Por todo ello estimados legisladores. Gracias, muchas gracias.

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