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Cinco sitios imperdibles en la hoja de ruta de Armenia

Turismo, una actividad en expansión

El turismo está creciendo en Armenia, al punto que ya genera ingresos por el equivalente al 15% del PBI. Aunque crece la oferta en destinos no tradicionales, los clásicos siguen acaparando la atención de los turistas.

Garní, La estructura precristiana mejor conservada en Armenia

Cada vez se observa con mayor frecuencia que visitar Armenia ya no es algo sólo reservado para los armenios de la diáspora. Así fue durante los primeros años de vida independiente a partir de la década del 90, pero la tendencia está cambiando de forma notoria.

Contingentes de españoles, italianos, franceses, rusos, iraníes y hasta japoneses llegan hoy a Armenia en busca de una cultura desconocida, pero a la vez llena de sorpresas. La expectativa es ver no sólo bellos paisajes, iglesias antiquísimas y costumbres que se mantienen inalterables a lo largo del tiempo, especialmente en los pueblos del interior, sino también una oferta cultural más moderna.

Así, el crecimiento del turismo receptivo es hoy una realidad en Armenia y constituye un aporte fundamental para la economía del país. Hay que considerar que los recursos provenientes del turismo receptivo -visitantes que llegan del exterior- son equivalentes a la exportación de servicios, por lo que resulta esencial aprovechar esta ola que comenzó hace un tiempo pero que se consolidó en los últimos dos años.

Cada vez llegan más contingentes de todas partes del mundo.

Un reciente informe publicado en Armenian Weekly, semanario pertenenciente a la Federación Revolucionaria Armenia con sede en Boston (EE.UU.), destaca que “2020 parece que será un año muy agitado para la industria del turismo de Armenia”, y recuerda además, que el portal especializado Booking.com incluyó a Armenia entre los “10 principales destinos turísticos del próximo año”.

De acuerdo a la publicación, en 2018 viajaron a la Madre Patria 1,6 millones de turistas, con un gasto promedio por pasajero de U$S 730. Pero cuando termine este año los números serán incluso algo mejores. Según las estimaciones del Gobierno, 2019 cerrará con unos dos millones de visitantes, cada uno de los cuales dejará en promedio U$S 880 en el país, entre alojamiento, restaurantes, servicios turísticos, souvenirs y compras varias.

Los ingresos totales por turismo receptivo rozaron en 2018 los U$S 1300 millones, según cifras oficiales. Este año gracias al incremento de visitantes extranjeros se espera un aporte cercano a los U$S 1800 millones, algo así como el 15% del producto bruto interno, generando unos 45.000 empleos a nivel nacional.

En esta lógica, empiezan a jugar fuerte también algunas inversiones. En octubre pasado Ryanair, una aerolínea low cost con sede en Irlanda, anunció que en enero de 2020 comenzará a volar desde varias ciudades de Europa hacia Ereván y Gyumrí. Seguirá así el camino trazado por Baltic Air, aerolínea de Letonia, cuyo principal accionista (80% del paquete accionario) es el Estado letón.

Armenian Weekly recuerda, además, que “en los últimos seis años han abierto a lo largo de Armenia cerca de 300 hoteles”. Hay también mayor diversificación de la oferta turística. Frente a los tradicionales atractivos que seducen a los armenios de la diáspora, los nuevos visitantes buscan actividades como ecoturismo, senderismo o gastro-turismo.

Circuitos turísticos

Más allá de esta nueva demanda, lo cierto es que los destinos clásicos siguen siendo un imán para los turistas. A semejanza del Yad Vashem (Memorial del Holocausto), emplazado en el Monte Herzl en Jerusalén, ningún visitante que pise tierra armenia puede dejar el país sin visitar el monumento de Tsitsernagapért (inaugurado en 1965) y el Museo del Genocidio.

Tsitsernagapert. Ningún visitante que pise tierra armenia puede dejar el país sin visitar el memorial del Genocidio Armenio.

Para los armenios del mundo, la visita a este complejo tiene un gran significado, que combina recuerdos familiares, historias profundas, y una sensación de angustia y la vez de paz. Pero esencialmente, esos instantes que cada uno pasa en silencio, observando en soledad la llama votiva del centro del Memorial, acompañado sólo por la melodía del duduk, son momentos únicos e imborrables, que despiertan un incontenible sentimiento de justicia.

La visita al Museo del Genocidio, remodelado en 2015 en ocasión de conmemorarse el centenario de inicio de las matanzas, permite documentar con evidencia incontrastable el plan genocida perpetrado por el Estado turco, y negado hasta nuestros días por los sucesivos gobiernos de Ankara.
Como contrapeso a esta política negacionanista, todas las delegaciones oficiales extranjeras que llegan a Armenia visitan Tsitsernagapért, para mostrarles y recordarles ese momento trágico de la historia armenia.

Una segunda parada obligada es el Monumento a Mayr Hayastán, detrás del Madenatarán y en la colina en la que está el Parque de la Victoria en Ereván. Construido al finalizar la Segunda Guerra Mundial e inaugurada en 1950, originalmente sobre el pedestal había una estatua de Josef Stalin, hombre fuerte de la Unión Soviética y uno de los líderes de la victoria sobre el nazismo.

Monumento a Mayr Hayastán, en la colina en la que está el Parque de la Victoria en Ereván.

En 1962, nueve años después de la muerte de Stalin la estatua del líder georgiano fue retirada y en su lugar se emplazó a la “Madre Armenia”, una obra de 22 metros de altura, hecha en cobre martillado, que contando el pedestal de basalto alcanza los 51 metros. Delante de Mayr Hayastán está el memorial al soldado desconocido.
Monasterios y fortalezas

A sólo 37 kilómetros de Ereván el complejo monástico de Keghárt es una obra única por su arquitectura. La construcción original data del siglo IV bajo la influencia de San Gregorio El Iluminador, donde se encontraba un manantial al interior de una caverna. El nombre original era Ayrivank (Monasterio de la Cueva), pero tras la invasión de los árabes fue destruido casi completamente.

Keghárt, a sólo 37 km de Ereván, construido en el siglo lV.

La construcción actual data de 1215 y el nombre Keghart, o más correctamente Keghartavank (Monasterio de la Lanza), remite a la lanza con la que fue herido Cristo durante su crucifixión. Se cree que la lanza fue llevada a Armenia por el apóstol San Judas Tadeo. La punta de la lanza original está en la Catedral de Echmiadzín, junto a otras reliquias y en Keghart hay una réplica en una puerta de madera tallada.
La visita al complejo de Keghart suele incluir una parada previa en Garní, un templo de estilo grecorromano, constuido en el siglo I de nuestra era por el rey Drtád I, se supone que con fondos del emperador Nerón, tras su visita a Roma. Es el único templo precristiano que queda en pie y fue derrumbado por un terremoto en 1969 pero reconstruido años después.

Yendo hacia el sur, el complejo de Noravánk atrapa por su arquitectura. Con las clásicas escaleritas que llevan a una planta superior, la iglesia tiene dos naves, cada una con su altar, una en la planta baja y otra en el primer piso. Está emplazada en el valle de Amaghu, cerca de la comunidad de Arení, donde hace unos años se encontraron cepas y restos de una prensa de más de 6000 años.

El complejo Noravank atrapa por su arquitectura. Está emplazada en el valle de Amaghú.

El complejo tiene tres capillas (Surp Krikor, Surp Asdvadzadzín y Surp Garabed) y en el complejo se encuentran también varios jachkars de familias nobles de la zona, junto a las murallas de la fortificación levantada para defenderse de los ataques enemigos en los siglos XVII y XVIII. El complejo fue construido en el siglo XII en lugar donde había una iglesia que databa de dos siglos antes.

La heroica Syunik
La provincia más meridional de Armenia, guarda algunos secretos realmente insospechados. Los bellos paisajes en altura, con el río Vorotán circundando gran parte del camino hacia el sur, son el entorno ideal para disfrutar del atractivo de localidades pequeñas en extensión y población pero con una atmósfera típicamente armenias.
Las ciudades de Sisian, el pórtico de entrada a Gorís y Kapan, la capital de la provincia, son algunos de los atractivos de la región. Esto sin mencionar el complejo monástico de Datév, donde el legendario Tavit Bek a comienzos del siglo XVIII lideró la lucha de emancipación nacional contra el poder persa y la siempre amenazante presencia de los turcos otomanos.

En la iglesia San Pedro y San Pablo de Datév, Tavit Bek hizo jurar lealtad a sus generales y bendecir las armas antes de las batallas. El propio líder, que murió en 1728, yace en una tumba en la ciudad de Halidzor, muy cerca de Datév.

San Pablo de Datev, en una región protegida por su escarpada geografía.

La región fue desde siempre una zona protegida por su escarpada geografía. Desde los primeros siglos de la era cristiana fue el terreno natural de familias nobles armenias, que se disputaban la hegemonía regional. Una familia adinerada que supo tener influencia en la región de Syunik fueron los Mamikonian en el siglo V.

Más acá en el tiempo, bajo el dominio persa en los siglos XVII y XVIII fueron ganando espacio los “melik”, una suerte de príncipes o señores feudales que manejaban ejércitos y recursos económicos.
Ya entrado el siglo XX, surgió allí la figura de Karekín Nshtéh, héroe nacional que defendió la autonomía del pueblo armenio tras la caída de la República de Armenia en 1920, fundando por un breve período la República de Armenia Montañosa (Lernahayastán) entre abril y julio de 1921, incluyendo las regiones de Daralakyáz, Zankezúr y Artsaj. Karekín Nshtén descansa en un mausoleo en el cementerio de Kapan.

Carlos Boyadjian
Periodista
coboyadjian@yahoo.com.ar

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