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Colegio Mekhitarista: Ari Dun, un proyecto para regresar a Armenia

MekhiLas alumnas del Colegio Mekhitarista que han participado este año del proyecto Ari Dun, siendo el quinto grupo de nuestra institución que participa del mismo, regresaron cargadas de diversas emociones, que compartieron al alumnado de nuestra escuela captando la atención de todos, grandes y chicos, por la intensidad de sus vivencias.

Las cuatro participantes, destacan con alegría la gran diferencia que se percibe ante este viaje en comparación con el viaje de estudios. Dicha percepción del alumnado le da más valor aún a la experiencia ya que queda a la vista que los objetivos se cumplen.

 “Vivir como un ciudadano más”, “ver Armenia desde adentro”, “conocer a sus familias, como viven, como son”.

Cabe destacar que el sentimiento de identidad se fortalece aún más, luego de este tipo de experiencias, y que el alumnado valora en su totalidad esta posibilidad que se les brinda.

A continuación, compartimos breves descripciones realizadas por ellas comentando lo vivido en los diversos aspectos.

           

 

“Este año 2016, tuve la oportunidad, gracias al colegio, de volver a Armenia, de volver a visitar cada lugar, recorrer cada calle, visitar cada monumento y volver a disfrutar cada detalle de este país. Pero esta vez, el viaje fue distinto al de estudios del año pasado al que fui con todos mis compañeros, con mis profesores y en el que nos alojamos en un hotel y nos manejábamos solamente en una combi privada que siempre estaba a nuestra disposición.

Esta vez, llegue a Armenia y una familia la cual no conocí hasta cruzar la puerta de su casa,  fue la que me hospedó durante diez días. Al comienzo, la situación era extraña, hasta incluso un poco incomoda por momentos. No los conocía, ellos tampoco a mí. Día a día me fui acostumbrando a sus costumbres, al armenio hablado allá y fui conociendo cada vez más a cada miembro de la familia la cual estaba conformada por madre, padre y dos hijas. Desde el primer momento, me recibieron con cariño, mucha predisposición y amabilidad. Era increíble lo contentos que estaban por recibir a una persona q hasta ese momento ni conocían.

Este viaje me dio la oportunidad de ver Armenia con otros ojos, desde otro punto de vista, no solo ir a visitar como turista si no que vivir su vida cotidiana,  utilizar su transporte público, ser uno más de ellos por unos días.

Por estas razones,  y para concluir, mi mensaje final me gustaría que sea   para todos aquellos de grados inferiores, para que estudien el idioma armenio,  para que practiquen hablarlo,  intenten y se  esfuercen por algún día poder llegar a participar de este proyecto porque realmente es una experiencia única, irrepetible y sobretodo muy enriquecedora que vale la pena ser vivida”.

Belén Istepahanian

 

 

Volver a Armenia fue realmente muy emocionante. Pasamos quince días con chicos de distintos países, con diferentes culturas, idiomas y tradiciones, pero a todos nos unía el hecho de ser armenios.

Escuchar canciones y verlos bailar armenio en cualquier lugar, y escuchar hablar en armenio todos los días, nos hacía sentir más en casa. Nos tocó vivir momentos muy emocionantes e inolvidables. Convivimos con familias que nos recibieron y nos hospedaron de tal manera que nos hicieron sentir parte de ellas, y nos mostraron cómo es vivir allá.

Volvimos llenas de inolvidables recuerdos, y felices de haber vivido una experiencia tan única que nos unió más a la armenidad. A pesar de tener ciertos miedos como el de no poder comunicarnos, los superamos con el objetivo de disfrutar el viaje al máximo y ser nosotras mismas.

Estoy muy agradecida y orgullosa de haber podido vivir una experiencia tan linda y única con amigas y con nuevas personas que se nos incorporaron a nuestras vidas para pasar a ser nuevos amigos con los que vivir tan inigualable viaje.

 

Guadalupe Hekimian

 

Durante el proyecto, los días de la semana realizábamos actividades con todos los chicos de los distintos países que participaban. A la mañana teníamos una clase de literatura e historia armenia, obviamente que en idioma armenio. Luego en micros compartidos con rusos, georgianos, holandeses, libaneses, irakies, iranies, norteamericanos, entre otros recorríamos Armenia.

Fuimos a museos como el de Ereván, a monasterios e iglesias como Noravank y a monumentos como el de la batalla de Sardarabad. Al mediodía, almorzábamos todos juntos y luego continuábamos con el itinerario. No solo convivíamos con familias armenias, sino que con chicos de nuestras mismas edades pero de diferentes culturas y costumbres a lo largo de los diez días de proyecto. La mayoría al ser de oriente nos veía y consideraba súper especiales, al punto de que todos querían sacarse fotos con nosotras. 


Cuando finalizábamos con lo planeado volvíamos a la ciudad y teníamos tiempo libre para recorrerla por nuestra cuenta. También contábamos con los fines de semana para pasear con nuestras familias, vernos entre nosotras e ir de compras.

Julieta Barrios

 

Yo me uní a mis amigas del Mekhi durante el campamento, y tuvimos la suerte de compartir el cuarto las cuatro juntas. Al ser un campamento, uno espera que nos despierten con el ruido de una trompeta; pero al ser armenio, todas las mañanas nos despertaban tocando el “dhol”, y al bajar al patio empezábamos por hacer ejercicios físicos, y seguido de eso teníamos clases de canto y baile armenio.

Además de eso, hicimos una excursión a una iglesia que también se encontraba en Tsakhkadzor y a lo largo del camino, para entretenernos, cantábamos y hacíamos que el resto de las personas se unan a nosotras.

A pesar de tener una barrera como el idioma, pudimos comunicarnos y conectarnos con los chicos que participaban. Pasábamos las noches cantando, bailando, y haciendo distintos juegos y obras teatrales. Durante la última noche hicimos una fogata y todos nos sentamos alrededor.

Además de pensar en lo increíble que fue ésta experiencia, nos empezamos a preguntar si algún día nos volveríamos a ver. Esos cuatro días fueron definitivamente inigualables, y además de conectarnos con la armenidad, logramos hacer nuevos amigos.

 

Lilit Kartashian

 

 

 

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