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Cómo se llegó al 18 de Febrero de 1921, 98º aniversario de una rebelión popular

Carlos Luis Hassassian*

18-de-febreroEn la República de Armenia y de Nagorno Karabagh, como en las comunidades de la Diáspora, se conmemora todos los años el aniversario de la rebelión popular del 18 de Febrero de 1921. Es uno de los capítulos heroicos de la lucha de liberación de una nación milenaria, cuya población y sus territorios ancestrales fueron partidos entre las potencias que la invadieron. Los pueblos mayoritarios y minoritarios de esos imperios buscaban liberarse de la tiranía política, de la esclavitud económica y la desigualdad social. Lamentablemente, los nuevos regímenes siguieron actuando con los métodos de las dictaduras que habían derrocado. Y el 18 de Febrero de 1921 fue otro importante testimonio.

Imperios en extinción. El panturquismo, ideología racista que dio origen a los genocidios contemporáneos, nació en Bakú. Con el fallido intento caucásico de 1905 a cuestas, en Constantinopla se proclamó la llamada “revolución de los Jóvenes Turcos” de 1908, anunciando el por todos anhelado fin del Imperio turco-otomano. Pero el nuevo régimen causó las matanzas de Adaná (1909) y con el Primer Genocidio del Siglo XX (1915-1923), su plan de acción asoció en la continuidad al Sultán depuesto, al Comité Unión y Progreso y al kemalismo subsiguiente en el mismo crimen internacional de lesa humanidad.

Imperio en trasformación. El imperio ruso-zarista enfrentó a Turquía desde el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914. La monarquía fue abolida y el gobierno provisional encabezado por Kerensky se creó en febrero de 1917. Mientras se trataba de crear un estado democrático, nueve meses después, en octubre se instauró el gobierno de los “consejos obreros y campesinos” (llamado Soviet) encabezado por Lenin.

Con todo el poder concentrado en un solo partido, el mismo día por la tarde se inauguró en Petrogrado el segundo congreso pan-ruso de los soviets que adoptó importantes decisiones. Una de las propuestas aceptadas estaba dirigida a “pueblos y gobiernos” para iniciar “negociaciones democráticas” para terminar con la guerra mundial. Se indicaba expresamente que “las negociaciones deben realizarse sin anexiones (sin apoderarse de los territorios de otros, sin la unión forzada de pueblos)”. La “Declaración de los pueblos de Rusia” adoptada el 2 de noviembre de 1917 proclamó todos los derechos de los habitantes, para ser ejercidos en forma igualitaria por todas las naciones.

El decreto del 29 de diciembre de 1917 titulado “Acerca de la Armenia-turca” estableció el derecho de la auto-determinación para la Armenia oriental, la posibilidad del regreso para la población armenia deportada, la salida de las tropas extranjeras y la organización de un gobierno democrático. Una medida similar se aplicó, exitosamente, para Finlandia y Polonia. Pero no con Armenia.

¿Qué pasó realmente? Stepán Shahumian, Derian y otros habían participado de la preparación de ese valioso decreto, que recién fue publicado tardíamente en el “Pravda” el 13 de enero de 1918. Cinco días antes había comenzado la desordenada retirada del ejército ruso, que hubiera podía sostener con su sola presencia las promesas del decretadas por Lenin y Stalin. La realidad fue muy distinta en el terreno de los hechos y muy negativa para la nación armenia. Los diversos frentes rusos comenzaron a desmoronarse. La responsabilidad de seguir sosteniendo el frente recayó sobre todo en los armenios. Los georgianos eran aliados de los alemanes y los turco-azeríes actuaban coordinadamente con los intereses de los turco-otomanos. Los armenios, organizados por el Consejo Nacional Armenio, con la participación de todos los partidos políticos, reagruparon sus fuerzas y comenzaron a enfrentar al secular enemigo, varias veces superior en efectivos y pertrechos.

El tratado de Brest-Litovsk. Mientras las diversas corrientes armenias partían de coincidencias estratégicas a favor de los derechos, la firma del Tratado de Brest Litovsk el 3 de marzo de 1918 sancionó la entrega a Turquía de los territorios de la Armenia histórica, de las regiones de Kars-Ardahán y de la zona marítima de Batumi que formaban parte del imperio ruso. Los turcos no respetaron ese tratado y se les dio una nueva oportunidad para completar su plan genocida, para aniquilar al resto del pueblo armenio.

El milagro del 28 de Mayo de 1918. Las victorias de Sardarabad, Pash Aparán y Gharakilisé abrieron un espacio libre de poderes extranjeros, plasmado con la creación de la República de Armenia. En 1919 se proclamó la Armenia Libre, Unida e Independiente. Pero, nuevamente, otro acuerdo ruso-turco vino a malograr el laborioso y sacrificado esfuerzo del pueblo armenio para construir su propio futuro. Mediante el tratado de Sêvres se había logrado el reconocimiento por Turquía y las potencias de las fronteras armenias, pero no fue hecho respetar por las potencias firmantes.

Alianza Kemal-Lenin. A mediados de 1920, el nacionalismo kemalista movía sus perjudiciales influencias en Oriente y Occidente en función de su plan de limpieza étnica. Encandilados por los sueños soviéticos de influir en los pueblos islámicos mediante los espejismos de Ankara, el Kremlin ayudó a Turquía de todos los modos posibles. Los historiadores de la época soviética N.V. Karapetian, R. G. Sahakian y otros (antes de 1988) publicaron por entonces los testimonios de esa actitud criminal. Contrariamente a lo prometido, en 1920-21 Moscú ayudó con oro, cañones, ametralladoras, municiones, bombas y apoyo político a Mustafá Kemal. Así continuó el exterminio de los armenios de Cilicia y se encaró la no declarada guerra contra la República de Armenia en septiembre de 1920.

Sovietización. Con todas las posibilidades en contra, Ereván debió optar por el mal menor. El gobierno tenía la expectativa de que el sufrido pueblo armenio necesitaba paz y debía restañar sus heridas. El XI Cuerpo del Ejército rojo fue el instrumento utilizado para laimplantación del nuevo poder en el Cáucaso. Ya habían empezado en abril de 1920, con los turco-azeríes rápidamente vueltos bolcheviques en Bakú.

Compuesto por efectivos mayoritariamente de origen ruso y tártaro, el 29 de noviembre el Ejército rojo proclamó la sovietización en una localidad de la frontera armenio-azerí sin derramar sangre. Recién el 6 de diciembre asumieron las nuevas autoridades del Hegh-Gom (Comité Revolucionario). Procedentes de lejanas ciudades de toda Rusia, los recién llegados desconocían la realidad concreta de Armenia. Para justificar su poder, intentaron repetir aspectos de la revolución de Lenin en Petrogrado, pero la pobre Armenia no tenía monarcas ni Palacio de Invierno zarista por tomar. Instalaron la orden marcial, comenzaron las incautaciones y las detenciones ilegales, combinados con actos de pillaje. Los héroes y personalidades de la república fueron sindicados como el enemigo del recién impuesto sistema.

Nuevos sufrimientos. Sin causa justificada las celdas de la Checa (Policía política) se poblaron de intelectuales y dirigentes de diversos partidos. El 24 de enero fueron deportados más de un millar de oficiales del ejército, incluyendo a los héroes de mayo de 1918 y de la resistencia a los kemalistas. La situación fue insostenible cuando se produjeron los primeros fusilamientos en la cárcel. El pueblo reclamó de la FRA-Tashnagtsutiún que se coloque a la cabeza de la rebelión popular, que se estaba gestando desde hace semanas en el interior.

El 18 de Febrero de 1921. Por la mañana, frente al pueblo reunido frente al antiguo parlamento de Ereván, Simón Vratzian asumió la presidencia del Comité de Salvación de la Patria, que conduciría el país. Los sasuntsí de los pueblos ubicados en torno al Monte Arakadz, los voluntarios llegados de diversos pueblos vecinos y los presentes festejaron en las calles el triunfo de la rebelión entonando el Himno Nacional Armenio “Mer Hairenik”.

Ese mismo día comenzó a publicarse el diario “Azad Hayasdán” (Armenia Libre). Los repudiados dirigentes, sin el favor de los ciudadanos, huyeron para refugiarse entre los comunistas azeríes.

Gracias a la sovietización de Georgia, recién el 2 de abril pudo imponerse la superioridad numérica del ejército rojo. De esta forma concluyeron los enfrentamientos armados.

Pero el principal objetivo de la rebelión estaba logrado: el Kremlin debió designar un nuevo gobierno más contemporizador. En una carta Lenin les indicó a los comunistas armenios que no hacía falta repetir la cruenta experiencia de 1917 para imponer el régimen.

El general Karekín Nshté, establecido en Zankezur, pudo iniciar en abril de 1921 la epopeya de “Lerrnahayasdán”, cuya eficaz conducción durante varios meses permitió que esa zona no fuera también entregada por Stalin a Azerbaidján, como sucedió con Najicheván y Karabagh.

Hemos intentado trazar los hechos históricos principales que rodean a esta gesta histórica, como una introducción al profundo significado del 18 de Febrero de 1921.

*De nuestros archivos

 

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