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Eduard Nalbandian destacó la mediación del Grupo Minsk, en el marco de la agresión azerí

Guerra en Artsaj


eduard-nalbandianEl ministro de Relaciones Exteriores  habló el 13 de abril en el programa “Calendario Público” de la Televisión Pública de Armenia.

 

Gracias por aceptar nuestra invitación a visitar el programa. Para empezar, la cuestión más importante, tal vez. ¿Por qué cree que comenzó  todo esto?.

Eduard Nalbandian: Creo que la razón principal es que Azerbaidján no quiere negociaciones. Una vez que el plano militar ha fracasado, recién trata de lograr éxito con la negociación, pero esta volvió a fracasar. Por lo general no me gusta hablar de los éxitos o fracasos diplomáticos, pero hay un momento donde se tienen que abrir los paréntesis.

¿Qué es, si no un fracaso, cuando toda la comunidad internacional y los copresidentes hablan de los tres principios: no uso o amenaza de la fuerza, la autodeterminación y la integridad territorial, mientras que Azerbaidján sigue hablando de un solo principio. Recientemente, los copresidentes estuvieron aquí. Durante la rueda de prensa, reiteraron una vez más estos tres principios como la base de las negociaciones y la resolución del conflicto, y al día siguiente toda la prensa de Azerbaidján en grandes títulos, dijo que los copresidentes reafirmaban el principio de integridad territorial, como la base del proceso de las negociaciones. ¿Es eso un éxito para Azerbaidján?

Por supuesto que no. ¿Es un éxito para Bakú evitar cualquier referencia o mención de las cinco declaraciones adoptadas a nivel de los países copresidentes, que son los principales documentos aprobados acerca de la solución?. Esto fue claramente aprobado por la cumbre de la asociación de cooperación oriental en Riga el año pasado, a la que el presidente azerí se negó a asistir, y el ministro de Relaciones Exteriores salió intempestivamente de la cumbre, ya que la declaración fue hecha con referencia a los cinco declaraciones de los copresidentes, como base para la resolución de conflictos.

¿Qué es, si no, un fracaso, que los mediadores de Minsk digan que es necesario crear un mecanismo de investigación de incidentes, que sirve no sólo para investigar sino también como mecanismo de disuasión. Esta propuesta proviene no sólo de los copresidentes, sino también de la ONU, de la Unión Europea, y de diversas organizaciones internacionales. Aliev pretende que tal cosa no existe.

Por supuesto, hay críticas dirigidas a los copresidentes, porque no siempre hacen manifestaciones identificando al país, pero permítanme que les recuerde que el año pasado se hicieron tres declaraciones muy claras dirigidas a Azerbaidján, donde se le insta a reafirmar el compromiso con una solución exclusivamente pacífica del conflicto. Bakú desoyó el pedido. Los tres representantes instaron a estar de acuerdo, como lo hicieron en Armenia y Artsaj, con la creación de un mecanismo de investigación. Azerbaidján no estuvo de acuerdo una vez más.

¿Qué era, si no fracaso, cuando en Kazán, Azerbaidján dio un paso atrás en los acuerdos. ¿Qué fue, si no fracaso, que antes de Kazán, Sochi; antes de Sochi, Astrakán; antes de Astrakán, San Petersburgo, daban los mismos pasos atrás, o bien, diez años antes de Kazán, en los llamados “Principios de París”, cuando parecía que todas las partes podrían llegar a un cierto acuerdo; Azerbaidján también dio un paso atrás en Key West. Y así sucesivamente.

Es una situación en la que ya no tienen nada que decir en las negociaciones; en una situación en la que se ven obligados a renunciar a los encuentros con los copresidentes, evidenciado por el hecho de que la parte azerí se negó a reunirse con los mediadores en Washington.

Durante años Azerbaidján ha formulado sus amenazas, cuando todos hacían un llamado a respetar el alto el fuego de 1994 y el acuerdo de fortalecimiento del alto el fuego de 1995. A pesar de esto, Azerbaiyán considera que no se aplica a él. Ahora realizó operaciones de mayor escala. Creo que es evidente para todos, quién fue el que comenzó esta operación. En todo caso, en todas las conversaciones que tuve con mis colegas, ellos nunca dudaron acerca de que justamente Azerbaidján inició las operaciones militares.

En segundo lugar, está claro cuál era su propósito; lo habían dicho varias veces: resolver el problema de forma militar. Y volvió a fallar. Azerbaidján podría tener un conjunto de problemas de mínima y de máxima. Creo que Azerbaidján no ha logrado solucionar ni los problemas de mínima ni los de máxima. Ahora tendrá que volver al proceso de paz, sentarse en la mesa de negociaciones y continuar con ellas. Por supuesto, el reinicio de las conversaciones no es tan fácil, hay que garantizar condiciones apropiadas; los esfuerzos de los copresidentes están dirigidos hacia eso.

Sr. Ministro, entendemos que la naturaleza de la diplomacia es tal, que no siempre se puede o se debe hablar de todo lo que está pasando en el plano de la negociación. Sin embargo, como usted ha dicho, las armas callaron. Ahora el tema se ha trasladado al ámbito diplomático. ¿Qué hacen en este sentido, Armenia y su Ministerio de Asuntos Exteriores ? La cuestión es enfatizada, ya que se insiste en la falta de información relacionada con estas actividades.

Probablemente tengan razón. La diplomacia no es un ámbito en el que todo se debe hablar en público. Pero en relación a los últimos acontecimientos, creo que sólo la semana pasada, si se fijan en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores,  verán que hemos publicado al menos diez comunicados, justamente acerca del desarrollo de estos acontecimientos. Desde el primer momento de la agresión de Azerbaidján, me puse en contacto con mis colegas, con los países copresidentes y sus embajadores, y mantuve no una, sino muchas conversaciones telefónicas con ellos, incluso con el ministro de Asuntos Exteriores del país que preside la OSCE, y con los ministros de nuestros países vecinos, con los secretarios generales de importantes estructuras, con dirigentes. Era evidente que todas estas estructuras y muchos países se hicieron eco, y declararon que no existe otra solución al problema, que la pacífica, exclusivamente. Han condenado la reanudación de las hostilidades.

Sr. Ministro, durante los dos primeros días después de la reanudación de las hostilidades, hubo una evidente apatía en las reacciones internacionales, y se tenía la impresión de que el mundo estuviera esperando qué acontecimientos tendrán lugar en frente, para, a continuación, en términos generales, interferir en el proceso. ¿Es correcta esta impresión? ¿Cómo la interpreta Ud.?

Se había creado una situación tal, por lo que Azerbaidján tanto decía: que está preparando una guerra; Bakú se prepara para el uso de la fuerza; Azerbaidján amenaza; Aliev emplea provocaciones; todo eso existía, pero operaciones de este tipo, a gran escala… no.

¿Es decir que se habían acostumbrado y no lo esperaban…?

No es que estuvieran acostumbrados, sino que a muchos les parecía que podrían ser nuevas provocaciones, etc.etc. No todos esperaban este tipo de operaciones a gran escala. Por supuesto, al recibir las primeras informaciones, hacía falta hacer cierto análisis, porque hay información que se recibe de un lado, pero también se debe escuchar a la otra parte, y también se debe coordinar la información; se debe tener también otras fuentes y concertar todo, realizar declaraciones, llegar a conclusiones. Pero creo que las declaraciones comenzaron a hacer oír con bastante rapidez. .

No digo esto acerca de nuestra palabra, ya que el Ministerio de Asuntos Exteriores hizo su declaración acerca del desarrollo de los acontecimientos en apenas en unas horas.  También hubo manifestaciones de los países copresidentes y de organizaciones internacionales.

Creo que no se puede decir que era un signo de apatía. La preocupación es muy grande, y los países copresidentes y las organizaciones siguen todo de cerca, haciendo esfuerzos para que la situación no se desestabilice aún más, sino por el contrario, creando las condiciones para que sea posible continuar con las negociaciones.

Muchos afirman que en este contexto, la continuidad del proceso de negociaciones no tiene sentido, ya que Azerbaidján una vez más demostró abiertamente, que no tiene intenciones de arribar a un arreglo pacífico. ¿No se convierte en una farsa, entonces, el proceso de negociación?

Si una de las partes trata de convertirlo en farsa, toda la comunidad internacional hará un llamado para volver a la mesa de negociaciones. Esto es natural, porque cuando decimos que no hay alternativa a las negociaciones, es porque es así. Las operaciones militares, las guerras no pueden solucionar los problemas. Después de todas las guerras y de todas las operaciones militares en toda la historia, las partes regresan a la mesa de negociaciones, y quizás en peores condiciones, emprenden nuevamente las conversaciones. Creo que nadie tiene necesidad de nuevas operaciones militares, de nuevas guerras. Hay que continuar por el camino de las negociaciones, y tratar de encontrar únicamente por ese camino la vía pacífica para la posibilidad de solución de la cuestión fundamental. Creo que la posibilidad existe.  

(Traducción no oficial)

 

 

 

 

 

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