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El 29 de noviembre de 1967 se inauguró el Memorial del Genocidio Armenio de Dzidzernagapert, Armenia

Medio siglo de un símbolo de nuestra memoria colectiva

Dzdzernagapert

En las vísperas del cincuentenario del primer genocidio del siglo XX, una serie de hechos auspiciosos en diversas partes del mundo, auguraban la concreción de anheladas expectativas justicieras de la nación armenia, de la Diáspora y de la Madre Patria. Uno de ellos se concretó en 1967 con la inauguración del Memorial de Dzidzernagapert, en Armenia.

En América del Sur, los síntomas primeros aparecieron en 1963, con el recordado caso de la estampilla de homenaje al genocida Mustafá Kemal, llamado Atatürk, que inspiró un gran movimiento cívico argentino-armenio en Buenos Aires, y que repercutió notablemente en Uruguay.

El decreto Nº 8159 (27 de septiembre de 1963) aludía a una sugerencia de rendir homenaje a una controvertida figura del siglo XX, en uno de los pocos países donde tuvo eco. El gobierno del entonces presidente José M. Guido había resuelto, por iniciativa de su canciller, emitir una estampilla conmemorativa del genocida Mustafá Kemal, llamado Atatürk. La noticia conmovió a toda la colectividad, y dio origen a un gran movimiento de opinión surgido de diversos sectores que fueron registrados por los medios gráficos y radiales de la época. Tanto el Diario ARMENIA como los semanarios “Sharyum” y “Seván”; las revistas “Hay Guetron”, “Nor Hadjín”, “Gamk”, “Ateneo”, “Marash”, “Nergá” , “Hamazkaín” y “Urartú”, se hicieron eco de este nuevo desafío a la memoria de las matanzas perpetradas por Turquía.  Anteriormente lo habían hecho las revistas “Navasart” y el periódico “Surhantag”; las tres audiciones radiales del momento, informaron del caso día a día: “La Voz armenia”, “La Voz de la Juventud” y “Reencuentro con la Patria”. La estampilla apareció, no obstante las intensas gestiones, pero tuvo la virtud de conmover a la comunidad en las vísperas del cincuentenario del Genocidio.

La fuerte indignación cruzó el Río de la Plata, y la Mesa Coordinadora de Entidades Juveniles Armenias de Montevideo, logró movilizar a las nuevas generaciones, lo que derivaría meses después, en la primera Ley de Reconocimiento del Genocidio del 24 de Abril de 1965, del Parlamento de la República Oriental del Uruguay.

La Causa Armenia recorrió el mundo

Los genocidas Jóvenes Turcos Talaat, Djemal y Enver habían presagiado (erróneamente) la caducidad de los reclamos armenios, pero estos hechos tuvieron un correlato impresionante en todo el mundo y en la misma Madre Patria, que llegó hasta la cima del Kremlin. La reflexión de los líderes e intelectuales políticos y sociales; de escritores y artistas – sin contacto entre sí-, apuntaban hacia un mismo reclamo de justicia: reconocimiento y condena, la debida reparación y la restitución territorial. Las manifestaciones callejeras, los reclamos formales, las conferencias, las publicaciones, la creciente denuncia del genocidio impune, caracterizaron esta nueva etapa militante de la Causa Armenia, desde Occidente a Oriente, de París hasta las calles de Moscú. En Ereván, los textos literarios de Baruir Sevag, Hovhannés Shiraz y Silva Gabudikian se publicaban en abierta consonancia con las declaraciones de los jefes de la Iglesia Apostólica Armenia.

El clamor por los mártires insepultos

Los documentos emitidos desde la Santa Sede de Echmiadzín, encontraron el mismo tono entre los dignatarios de la Gran Casa de Cilicia. En octubre de 1965, delegados de Argentina asistieron emocionados junto a los de otras comunidades a la inauguración del primer jachkar dedicado expresamente a la memoria de los mártires, haciendo alusión al cincuentenario del 24 de Abril. Grandes argumentaciones científicas y debates políticos interpartidarios fomentaron la conciencia cívica en todos los niveles de los pocos millones de armenios que habían sobrevivido al genocidio, y que habían logrado poco a poco, darlo conocer a la opinión pública internacional, mediante la acción de los Consejos de Causa Armenia, fueron seguidos por el Consejo Nacional Armenio, en diversas partes del mundo. Afortunadamente, la conducción internacional comenzó a hacerse eco. Mencionemos puntualmente al canciller de Chipre, quien en su discurso del 25 de enero de 1965, en las Naciones Unidas, denunció el genocidio impune.

Las demandas ganaron espacios en la agenda internacional

La cuestión comenzó a debatirse en el seno mismo del Presídium del Partido Comunista de la RSS de Armenia. La dirigencia del partido único reflexionaba acerca del mensaje que transmitían las canciones revolucionarias entonadas por las organizaciones juveniles frente a las representación diplomáticas, multiplicando las voces de protesta y reverdecieron todos los ideales transmitidos desde el siglo XIX por los grandes movimientos revolucionarios armenios: Armenagán, Henchakian y FRA -Tashnagtsutiún.

A pesar de la represión salinista que, desde el asesinato del Primer Secretario del PC de la RSS de Armenia, Aghasi Khandjian (1935) hasta el deshielo de Kruschev, no habían podido borrar el gran logro de las resistencia liderada por Aram Manukian a los genocidas invasores con la heroica creación de la República de Armenia, el 28 de Mayo de 1918. El pueblo que había combatido en las batallas de Gharakilisé, Pash Aparán y Sardarabad, había sido protagonista y testigo de un hecho que la historia oficial del régimen no había registrado correctamente. Los injustos tratados de Moscú y Kars de 1921, que sucedieron a la sovietización, eran hechos de expropiación territorial tan flagrantes y contundentes que los ideólogos oficiales no podían ocultar. Recordemos también que la apropiación de Artsaj, Najichevan y Djavajk -conocido también como “territorios internos”, eran heridas sangrantes pegadas a las fronteras de la RSS de Armenia.

La gestión de Yakov Zaropian ante el Kremlin

El Primer Secretario del PC de Armenia, Yakov Zaropian, envió una fundamentada carta al Comité Central del PC de la URSS, el 14 de noviembre de 1964, acerca de la planeada conmemoración del cincuentenario del Genocidio Armenio, presentando también la lista de los eventos previstos, con el objetivo de que no se repitan estas tragedias en la historia de la humanidad. El Comité Central del PC de Armenia consideró indispensable realizar una serie de actos.

Después de continuas notas, Zaropian fue recibido en el Kremlin. Había llevado consigo documentación relativa al Genocidio contra los armenios. La argumentación del líder armenio se centró en la engañosa política de Ankara hacia Moscú. Zaropian mostró sus documentos a Brézhnev, quien lo interrumpió confiando en los argumentos de Turquía que el armenio rebatió con más documentación, lo que desconcertó al todopoderoso Primer Secretario del PCUS, quien pudo verificar los argumentos armenios. La más pequeña de las RSS había reclamado, pero solo logrando una aprobación parcial del proyecto de Ereván. Luego, el poderoso lobby proturco-azerí lograría la destitución del atrevido patriota Zaropian.

Avances por el monumento del 24 de Abril en Ereván

Dzdzernagapert-1El 24 de Abril de 1965, en el Teatro de la Ópera de Ereván tuvo lugar una sesión solemne. Se anunció el concurso para la construcción de un monumento. Los arquitectos Sashur Kalashian y Artur Tarjanian participaron y ganaron el concurso.  Más tarde Kalashian contó que ellos eran muy jóvenes y no sabían bien de qué se trataba. Estudiaron la historia y vieron lo terrible que había sido el Genocidio de 1915-1923 perpetrado por el imperio Turco-Otomano, y se dedicaron de lleno a la tarea. En septiembre de ese mismo año, comenzó la construcción.

No era fácil construir el memorial en tan poco tiempo. Según el proyecto, debían colocarse doce enormes bloques; sin embargo, cortar semejantes piedras era imposible. Deciden hacerlas más pequeñas o bien, reemplazar la piedra por cemento. Los arquitectos no estaban de acuerdo, pero encontraron una solución: Kalashian fue designado asistente ejecutivo de la cantera de Artik. Logra cortar de la primera fila de la mina, piedras de gran tamaño. Existieron también otras dificultades, y el tiempo era limitado. Se había decidido terminar el monumento el 29 de noviembre de 1967, pero había serias dudas de que llegaran a término. Nombraron responsable de la construcción a Karen Demirdjian, quien entonces era secretario del Comité Político. Él sabía lo que el memorial significaba para el pueblo armenio. Todos los que participaban en la construcción consideraban una cuestión de honor finalizarlo a tiempo y con calidad. Y finalmente, sobre la colina de Dzidzernagapert se erigió el monumento que recuerda a las víctimas del primer genocidio del siglo XX.

La antorcha encendida con la llama de la planta química de Kirov, y traída en un blindado hasta Dzidzernagapert, y entregada al nuevo Primer Secretario del Comité Central del PC de Armenia, Antón Kochinian. Con esa antorcha, se encendió la llama eterna y subiendo al estrado se dirigió a los presentes diciendo: “Hoy participamos de la ceremonia de apertura de otro monumento; un monumento que siendo una muestra de respeto a las víctimas de los crímenes de los genocidas turcos, simboliza, al mismo tiempo, el renacer socialista de nuestro pueblo”.

Su Santidad Vazkén I, en su discurso, señaló: “Ereván no sólo es la capital de nuestra patria, sino que también simboliza el renacer de nuestro país y de nuestro pueblo. No es casual que hoy, junto con nuestros invitados hayamos estado en el monumento al genocidio, para rezar por las almas de nuestros mártires. El monumento recuerda la tragedia de 1915. Pero al bajar de la colina, vemos la Ereván de hoy, la capital de la renacida Armenia…”

En 1974, el Comité Central del PC de Armenia adoptó la resolución de realizar los eventos del 60° aniversario del Genocidio Armenio: se resolvió hacerlo a nivel oficial. Junto con el pueblo, llegaba a Dzidzernagapert, la dirigencia de la República, encabezada entonces por Karen Demirdjian. Ellos colocaron una ofrenda floral en el monumento. Esta ceremonia se convirtió en un acto oficial, comunitario, político, una tradición nacional y un rito sagrado. Ese día, por primera vez, a las 19, hora local, en todo el territorio de la República, se anunció un minuto de silencio por la cadena de radio y la televisión, hecho que también se convirtió en tradición. El dirigente Karen Demirdjian, se presentó por la red de radio y televisión nacional. Era la primera vez que el máximo dirigente de Armenia se dirigía de esta forma al pueblo con motivo del 24 de Abril.

Las repercusiones de una gran evolución

Hace cincuenta años la RSS de Armenia, había entrado en una etapa de acercamiento y nuevas esperanzas para las justas reivindicaciones armenias. La implosión de la URSS, ocurrida según la constitución vigente, permitió recuperar democráticamente la independencia lograda hace un siglo por el sacrificado esfuerzo del pueblo. De la misma forma, el movimiento de Nagorno Karabagh por la reunificación con Armenia, logró también la recuperación territorial con la liberación de Shushí, en la República de Artsaj.

El largo y esforzado camino recorrido en los últimos cien años por la Nación Armenia en la Madre Patria, y en las diásporas, ratifican el sendero varias veces milenario de solidaridad, aporte civilizatorio y confianza en el futuro, para emprender con entusiasmo la resolución exitosa de los desafíos del próximo y de los siguientes siglos con la mirada fija en el Monte Ararat y en el mundo que nos acompaña.

Carlos Luis Hassassian

Fuentes:

http://yhm.am/archives/906

Revista ARMENIA. Año 2 – N° 6 – Abril 2009.

 

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