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El Espacio Memoria y Derechos Humanos homenajeó a Arpi Zeta Yeramian, militante desaparecida por la dictadura

Acto en la exESMA

arpi-2“Arpi Zeta Yeramian nació en Rumania en 1943. Hija de Juan y de Alicia, su familia se afincó allí luego de escapar junto a sus familias del genocidio perpetrado por el Estado Turco contra los armenios. Luego de un breve periodo de estabilidad, los alcances destructivos de la Segunda Guerra Mundial forzaron a los Yeramian a retomar su camino del exilio. Así, finalmente se instalaron en Buenos Aires en el año 1950. Era una joven con sueños, ideales, entusiasta, aplicada, muy sociable, que le gustaba leer y dibujar. Aprendía a leer y a escribir en armenio en la Unión General Armenia de Beneficencia. Era arquitecta recibida en la Universidad de Buenos Aires y se desempeñó como docente de la cátedra Introducción a la Arquitectura en dicha carrera hasta 1975. Además, era una joven militante de Montoneros”.

La tarde se llenó de historias en la exESMA. El sábado 19 de agosto se realizó una intervención artística en homenaje a Arpi Zeta Yeramian, detenida desaparecida en la misma ESMA, en una de las paredes del Espacio Memoria y Derechos Humanos.

arpi-3Juan Manuel Peralta, del Área de Investigación del Museo Malvinas, abrió el evento presentando la actividad convocada por el organismo de derechos humanos y todas las organizaciones juveniles de la comunidad armenia, quienes reunieron a unas cien personas para presenciar y participar del homenaje a Arpi, una chica de origen armenio que fue secuestrada el 17 de enero de 1977 por un grupo de tareas en su departamento de Villa del Parque.

“Tanto en el Genocidio Armenio, como en el genocidio llevado a cabo durante la última dictadura cívico-militar en Argentina entre 1976 y 1983, puede observarse una construcción similar de métodos represivos y abuso del poder desde el Estado por sobre la población: la planificación, ejecución, justificación y negación de las matanzas masivas”, dice Brenda Kechiyan (foto), en un discurso en nombre de las organizaciones juveniles de la comunidad armenia.

Los paralelos se cruzaron y emocionaron a varios. Adriana Lewi, hija de Jorge Claudio Lewi y Ana María Sonder, dos militantes desaparecidos durante la dictadura, invitó a los presentes a que ayuden a “armar el rompecabezas”, los mosaicos, para inmortalizar la cara de Arpi en una de las paredes del hoy reconvertido espacio para la memoria. “La idea es que todos los que transitan este predio los conozcan”.

La actriz y directora Silvia Kalfaian interpretó un fragmento de la obra Un mismo árbol verde, que refleja la historia y los conflictos de una familia que perdió a Anush, desaparecida -como Arpi-, por la dictadura. Algunos se emocionan hasta las lágrimas.

arpi-1Vera Jarach, (foto) miembro de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, recordó a su hija, Franca. Vera  contó los lazos que la unen con la comunidad armenia y no se olvidó de plantear que “la desaparición de Santiago Maldonado nos tiene muy preocupados”. Hay banderas en todo el predio exigiendo su aparición.

“A diferencia de países como Turquía, la Argentina es un país pionero en el mundo en materia de derechos humanos. Es por esto que ha reconocido el Genocidio Armenio en los tres poderes del Estado. Es nuestro deber remarcar que volvemos a manifestar nuestra preocupación por los retrocesos sufridos en dichas políticas públicas de derechos humanos y en las similitudes del discurso negacionista del Estado turco con los de funcionarios de nuestro país”, dicen los jóvenes de la comunidad.

Las historias son muy parecidas. Circula “Veintidós vidas”, el libro del periodista Cristian Sirouyan que relata de veintidós desaparecidos de origen armenio.

El conjunto Kaiané cerró el acto con una presentación de danzas armenias. Se reunieron todos para fotografiarse con la producción artística. Liga de Jóvenes, Juventud de la Unión Cultural Armenia, Unión Juventud Armenia y organizaciones scout.

Un dirigente de la Asociación Cultural Armenia sugirió que sería bueno que el próximo 24 de marzo marchen todos en una sola columna con una bandera que lleve las caras de los veintidós desaparecidos de origen armenio.

Suenan el “Arpi Zeta Yeremian, presente”. “Treinta mil detenidos desaparecidos, presentes”. “Un millón quinientos mil armenios, presentes”. Ahora, y siempre.

 

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