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El “Nido del Águila” marcó el camino de la liberación

Zeitún encendió la mecha del movimiento nacional contra la opresión turca
Zeitún. Sus heroicos pobladores re rebelaron en 1871 1879-1880 y 1895-1896.

En 1862 fue el primer sitio al interior del Imperio Otomano en que las tropas del Sultán fueron derrotadas y humilladas. Tras sucesivos levantamientos, medio siglo después, Zeitún fue arrasada en el marco del plan genocida de los Jóvenes Turcos.

A menudo suele tomarse a Jrimian Hayrig y su parábola sobre el cucharón de metal en contraste al cucharón de papel, como el factor fundacional de un movimiento nacional en busca de mayor autonomía, autodefensa y, en última instancia, de liberación nacional.

Ciertamente, aquel célebre sermón al regreso de su participación en las deliberaciones del Tratado de Berlín (1878) jugaron un papel clave. En alguna medida, puede afirmarse que contribuyeron a alumbrar un proceso político que intentaba plasmar en hechos concretos las ideas de la Ilustración europea, el romanticismo como corriente literaria e ideológica y unos años más tarde, vertientes más ligadas al socialismo científico.

Sin embargo, casi un cuarto de siglo antes ya estaban madurando algunas ideas que tomarían cuerpo a partir de 1860 y se desarrollarían a lo largo de los siguientes 50 años. En su libro “El movimiento revolucionario armenio: El desarrollo de los partidos políticos a través del siglo XIX” (Universidad de California, 1963), la investigadora Louise Nalbandian, sostiene que hacia la década de 1860 los principales focos de actividad revolucionaria en Armenia Occidental eran Zeitún, Van y Erzerum.

Allí habían prendido las ideas de los intelectuales armenios, que habiendo viajado a Europa, estaban imbuidos de las corrientes literarias en boga y el ideario político orientado al nacionalismo y las causas nacionales, una derivación del romanticismo como corriente literaria y cultural.

El primer paso

Emplazada en los faldeos de los montes Taurus, Zeitún gozaba a mediados del siglo XIX de una relativa autonomía. Un edicto del Sultán Murad IV, fechado el 17 de febrero de 1618, le otorgaba a los zeituntsí una virtual independencia, con la salvedad del pago de un tributo anual a las autoridades otomanas.

En la iglesia Surp Kevork. Monumento a la resistencia de Zeitún.

Esta semi independencia tenía como contraparte el poder de cuatro nobles o ishján, que administraban la ciudad y mantenían controlada a la población. En 1853 llegó a la ciudad desde Constantinopla Melikian Ardzruní Hovagim, considerado un “predicador ideológico” para las autoridades turcas. Tras un viaje al sur de Rusia, y en el marco de la guerra de Crimea (1853-56), las autoridades otomanas detuvieron a Hovagim en Erzerum, quien sin juicio previo terminó en la horca.

Luego de la guerra continuarían los problemas para los armenios de Zeitún, que eran absoluta mayoría en la ciudad. El Sultán Abdulmecid decidió confiscar parte de sus tierras para asentar allí a unos 30.000 circasianos musulmanes que escapaban de Rusia. Si bien los armenios carecían de documentos avalando que esas tierras les pertenecían, reclamaron el derecho hereditario por el uso secular de ese territorio.

La negativa de las autoridades vino acompañada por una fuerte suba de impuestos. “El verdadero propósito detrás de las medidas tomadas en Zeitún era apagar las ansias de libertad de los zeituntsí y evitar que se convirtieran en una fuente de inspiración para futuros levantamientos armenios contra los turcos”, asegura Nalbandian.

El 8 de junio de 1860 una fuerza militar turca llegó a Zeitún “para obligar a la gente a pagar impuestos más altos”, aclara la investigadora, pero hubo una feroz resistencia, que “marcó el comienzo de una guerra a gran escala, que sobrevino dos años después”.

Volcán en erupción

Los hechos se desencadenaron en el verano de 1862, cuando tras un enfrentamiento de pequeña escala entre los habitantes armenios de Alabash, en las afueras de Zeitún, y los turcos de la aldea Ketman, el comandante militar de Marash, Aziz Pashá, llegó a Alabash al mando de 40.000 hombres y en pocas horas dejó el pueblo en ruinas.

Luego se dirigió a Zeitún pero allí lo esperaron agazapados los armenios junto a los circasianos. Fueron unos 5.000 hombres, fuertemente armados, enfrentando a una fuerza muy superior pero contando a favor la geografía del lugar, un sitio casi inexpugnable. Ardzví púyn (nido del águila), fue el nombre con el que empezó a denominar el pueblo a la heroica Zeitún.

“A pesar de la gran fuerza de los invasores, los armenios, con la ayuda de los leales musulmanes zeituntsí, pudieron vencer a las tropas de Aziz Pashá”, indica Louise Nalbandian. Y explica: “La victoria tuvo un efecto electrizante (sic) entre los armenios en todas partes y los inspiró en su lucha por la liberación”.

El prestigioso historiador y máximo especialista en el genocidio armenio, Vahakn Dadrian -fallecido este año-, señaló que por su carácter indómito y muestra de una “raza vigorosa” los zeituntsí son comparables a los habitantes de Montenegro en los Balcanes y los hombres de Artsaj-Karabaj.

En su libro “Orden de Genocidio: elementos clave del conflicto turco-armenio” (Routledge, 2017), Dadrian destaca que en los últimos cinco siglos de historia armenia, signados por el yugo y la dominación extranjera, sólo cuatro regiones lograron mantener una semi-autonomía y relativa libertad. Menciona a Syunik y Alto Karabaj en Transcaucasia; y otras tres en la frontera de oriental del Imperio Otomano de fines del siglo XIX, con base en Van-Shadaj en la provincia de Vaspuragán; Sasún en las montañas al sur de Mush y en la región de Daron-Douruperán; y el enclave de Zeitún, localizado a 90 km al noroeste de Marash en la región de Cilicia.

Rodeada por la cadena montañosa del Taurus, Zeitún fue un “ejemplo perfecto de solidez y protección de las montañas y un verdadero nido del águila”, indicó Dadrian. Así, logró desarrollar una sociedad bastante endogámica pero en la que buscaban que no ingresara la política nacional.

Reguero de pólvora

El ejemplo de Zeitún fue seguido por otras ciudades. A comienzos de 1862 ya había habido escaramuzas en Van, aunque no comparable a los sucesos de Zeitún de agosto de ese año. Zeitún vería nuevos levantamientos en 1871, 1879-80 y la gran rebelión de octubre de 1895 a febrero de 1896, cuando las fuerzas populares, en total unos 5000 combatientes, “aplastaron a las hordas de Tahsin Bey, Ali Pashá y Ferik Remzi Pashá”, indican los estudios históricos.

En 1863 fue el turno de Erzerum y Mush contra los ataques kurdos. En 1864, 1894 y 1904 se alzó Sasún, mientras que un movimiento de resistencia en Van, que además del levantamiento de 1862, marcó hitos en 1895, en el marco de las masacres Hamidianas, y en 1915.

Tras los hechos violentos de Van y Zeitún, comenzó a crecer un fuerte sentimiento de identidad nacional, que derivó a través de los años en el surgimiento de organizaciones políticas con un fuerte perfil nacionalista.

La primera organización de carácter revolucionario fue Miutiún I Prgutiún (Unión de Salvación), fundada en Van el 3 de marzo de 1872 para autoprotegerse, tras el fracaso de las negociaciones con el Sultán y el incumplimiento de las mejoras prometidas.

Algunos años más tarde, vio la luz Sev Jach Gazmaguerbutiún (Organización de la Cruz Negra), nacida en Van en 1878, en medio del caos que siguió la Guerra Ruso-Turca (1877/78). Y en 1881 fue el turno de Bashdbán Haireniats (Protectores de la Patria), una sociedad revolucionaria secreta fundada en Erzerum.

Con distinta suerte e ideario político fueron el germen del surgimiento de los partidos políticos armenios a fines del siglo XIX. El pionero fue el Partido Armenagán (1885-1896), impulsado por Mkrdich Portugalián, seguido en 1887 por el Partido Social Demócrata Hnchak.

En 1890 se fundó la Federación Revolucionaria Armenia en Tiflís, con ideario socialista y una fuerte orientación a la emancipación de los armenios del Imperio Otomano, además de un tono nacionalista en sus propuestas.

Renombrar para ocultar
La política negacionista llevada a cabo por más de un siglo por los sucesivos gobiernos turco-otomanos, tiene como objetivo principal silenciar y desacreditar en todo el mundo las voces que intentan echar luz sobre el plan de exterminio de la nación armenia desde fines del siglo XIX hasta la constitución de la República de Turquía en 1923.
Es una forma burda y grotesca de intentar tapar el sol con las manos. Pero en su vertiente más sutil, el negacionanismo se traduce en acciones como el simple cambio de nombres de ciudades, donde durante siglos habían habitado los armenios en el Imperio Otomano.
Si uno observa el mapa actual de Turquía no podrá encontrar la ciudad de Zeitún, que fue rebautizada como Süleymanli. Otro tanto ocurre con localidades de donde provienen muchos de los abuelos y bisabuelos de quienes hoy conforman la comunidad armenia de Argentina.
Con los años Aintab se transformó en Gaziantep; Marash en Kahramanmaraş; y Hadjin es Saimbeyli. La antigua ciudad de Sis, que fuera capital del Reino de Cilicia, puede verse en los mapas actuales como Kozan; mientras que Urfa es Şanlıurfa; la ciudad de Shadaj, a orillas del lago Van, es Çadak; y Jarpert (o Harput) ha sido renombrada como Elazığ.
Y si mi abuelo Hampartzoum viviera, tendría problemas para encontrar su Garsbazar natal, que hoy se denomina Kadirli. Otra forma de ocultar la historia.

Carlos Boyadjian
Periodista
coboyadjian@yahoo.com.ar

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