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En 1989 la RSS de Armenia y el Consejo Nacional de Artsaj declararon la República Armenia Unida

A 25 años de un hecho histórico
La Armenia soviética había adoptado la decisión patriótica de unirse con el Kara­bagh soviético, pero el Kremlin se opuso. Sin embargo, en la misma fecha, Gorbachov con su Perestroika, permitió la unión de las dos Alemanias. Aliev, entonces el número tres del Kremlin, impuso el panturquismo sobre el derecho igualitario a la unión nacional que le correspondía a Armenia como a los otros países.
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La rica historia del Movimien­to de Liberación de Nagor­no Kara­bagh, vivió hace 25 años uno de sus avances históricos más decisivos, que lamentablemente fue rechazado por las autoridades de la URSS. Corría el segundo año de los masivos movimientos de reclamos de unificación. Iban y venían las delegaciones ante el Kremlin y se debatían los recla­mos de Karabagh en el Parla­men­to, que permanecía sujeto a los intereses panturquistas de Bakú.

El 30 de noviembre de 1989, en respuesta a una resolución del gobierno cen­tral, que ignoraba el derecho a la autodeterminación de los armenios, se reunió en Ereván el Parlamento, con la participación del Consejo Nacional de Artsaj. Primero se reunieron los legisladores del Par­lamento de Armenia y se resolvió un cuarto intermedio para invitar a los diputados del Conse­jo Nacional de Artsaj para que participen de las deliberaciones compartidas los 56 delegados, -es decir, la totalidad de ellos.

La bienvenida demostrada en la llegada de los karabaghíes a Ere­ván fue una expresión de la calidez que unía a todos los sectores del pueblo armenio. Lue­go de un prolongado debate de la cuestión, a las 19.30 hora local, se adoptó la histórica resolución, de la unión “miatzum” tan reclamada entre Armenia y Art­saj.

La resolución adoptada, en sus puntos

Considerando el principio de la unidad nacional y teniendo en cuenta que el pueblo armenio fue dividido por la fuerza, en varias partes, el Parlamento de Armenia y el Consejo Nacional de Nagor­no Karabagh resuelven:

Que el Parlamento de la RSS de Armenia reconoce de facto la autodeterminación de la Región Autónoma de Nagorno Karabagh (RANK), adoptada el 20 de febre­ro de 1988 y refrendada en las sesiones del 12 de julio, así como por los representantes de la población en las reuniones del congreso del 16 de agosto y 19 de octubre de 1989.

El Parlamento de la RSS de Armenia reconoce a los representantes plenipotenciarios de RNK y al Consejo Nacional Ar­me­nio elegido por el pueblo de Artsaj, como la única autoridad legítima.

Ambos cuerpos declaran la creación de la República Armenia Unida, después de lo cual se extienden a la población de RNK, los derechos civiles de la Repú­blica de Armenia.

Ambos cuerpos crean una comisión conjunta con poderes extraordinarios para adoptar medidas prácticas para el cum­pli­­mien­to de esas resoluciones

Ambos cuerpos asumen la obligación de representar los derechos nacionales de la población armenia del norte de Artsaj: Shahumian y Kedashén.

Se presentará esta resolución conjunta a la consideración del Consejo Supremo de la URSS.

El eco en Sudamérica

En la edición Nº 12074 del diario ARMENIA del 6 de diciembre de 1989, se publicó en la portada una importante declaración de parte de los tres partidos tradicionales que actúan en Suda­mé­rica (PSD Henchakian, FRA Tashnagtsutiún y RAG Ramga­var) en la cual, expresan su solidaridad con la resolución adoptada por la Armenia soviética y critican la resolución del Kremlin que permitió a Bakú seguir sin cesar con su política panturquista, que se hizo más evidente en ese año.
Esta actitud de la URSS, se dice en el comunicado, que es “antidemocrática y antiperestroika”, pisotea la justa voluntad y los derechos del pueblo armenio. Esta “solución” se caracterizó como una continuidad del stalinismo y, realmente, no sólo es un paso hacia atrás, sino una “concesión al extremismo nacionalista turco-azerí”. La URSS no sólo pasó por alto la determinación del pueblo de Artsaj, sino que indirectamente está alentando la política panturquista de Bakú, que agita la amenaza de nuevos Sumgait, decía la declaración conjunta política armenia sudamericana.

Unos principios para Europa, otros para el Cáucaso

En Europa se derrumbó el muro, pero en Armenia sigue hasta hoy el bloqueo turco-azerí, apoyando el negacionismo genocida. En la misma época, se de­sarrollaron dos procesos muy distintos de unidad nacional, teniendo como eje el mismo vector de la URSS. Alonso Álvarez de To­ledo (en su libro “En el país que nunca existió”), el último embajador español en la República Democrática Alemana (RDA), des­cribe ese contraste de la política soviética. En Berlín se sucedían las manifestaciones de integrantes del partido oficialista, pidiendo reformas y una mayor democratización. Las bases pedían transparencia y más participación. El pueblo reclamaba elecciones libres. En Armenia ocurría otro tanto. En la RDA, don­de, con el tiempo, surgiría Án­gela Merkel quien es la actual líder de la Ale­mania Unida (Re­pú­bli­ca Federal de Alemania), se demostró que la misma dependencia de Moscú encontró distintos cauces.

Los perjuicios de la política de Gorbachov

El 9 de noviembre de 1989 a las 21.12 minutos, el Muro de Ber­lín pasaba a la historia. Pero antes de que se concretase la restauración de la sociedad democrática, se restablecía el capitalismo. En Armenia se buscaba la reunificación que prometía la Constitución a todas las repúblicas, para democratizar el estado, pero años después la vieja clase gobernante se apropió de los bienes del pueblo, neoliberalismo mediante. Los ciudadanos perdieron lo conquistado y el país sufre la falta de justicia social. Las secuelas de la restauración capitalista tuvieron diversa suerte en el Este europeo y en los estados Bálticos.

Sin embargo en el Cáucaso y en otros lugares de la URSS en lo político ocurrió algo totalmente distinto. El mismo Gorbachov actuó de una forma en Europa y ante los mismos reclamos, de otra manera muy distinta en el Cáu­caso Sur. En Europa los alemanes lograron su reunificación, mientras que en Armenia, la autodeterminación tuvo que esperar y recorrer duros caminos, logrando finalmente en 1991 la declaración de la República de Nagor­no Karabagh.

Si el Kremlin se hubiera guiado por los mismos principios, actuando de la misma manera en sus zonas de influencia, los armenios y otros estados, hubieran ocurrido menos pérdidas humanas y el conflicto hoy no existiría.

 Carlos Luis Hassassian

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