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Erdogan y Aliev fortalecen sus tiranías

Opinión

El pasado fin deerdogan-aliev-turret semana tuvo lugar una infrecuente particularidad política para el futuro de Armenia. Sus dos enemigos realizaron elecciones parlamentarias con resultado similar: Triunfaron los partidos políticos oficiales de Erdogan y Aliev.

Claro que los contextos no fueron los mismos. En Turquía, Erdogan debió llamar a comicios porque naufragó en su intento de formar gobierno y de acuerdo a las normas legales allí vigentes debió hacer la convocatoria. Sin embargo, muchos coinciden que ese fracaso fue el resultado de una maniobra del presidente turco para recuperar el control mayoritario de su parlamento. La jugada resultó exitosa y pese a las manifestaciones en su contra Erdogan arribó a su objetivo.

Las elecciones en Azerbaidján fueron un escándalo internacional. Distintos medios de prensa se refirieron en duros términos a la situación imperante en el país gobernado por el heredero de una dinastía que está más preocupado en cimentar su fortuna personal que en asegurar las libertades individuales de sus ciudadanos.

La Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), organismo que tiene entre sus responsabilidades la de supervisar los comicios en diferentes países del continente, se negó a enviar sus veedores porque las autoridades azeríes impusieron restricciones que limitaban su tarea. También otros observadores europeos desistieron de concurrir pues no estaban dadas las garantías para el libre desenvolvimiento de su función.

Varios partidos opositores azeríes prefirieron renunciar y no tomar parte de la contienda electoral. Alí Kerimli, líder del Frente Popular, aseguró que su partido no participó “porque el país carece de un ambiente político adecuado y tampoco posee las bases legales para una votación democrática”. Otro opositor, en este caso Musavat Fellov, se retiró sólo cuatro días antes de los comicios pues 49 de sus candidatos aún no habían sido validados.

Organismos de derechos humanos como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional; denuncian desde hace semanas los sistemáticos ataques contra los opositores en el período previo a las elecciones. “Hay al menos una veintena de militantes políticos encarcelados por haber desafiado las políticas del gobierno”, reiteró Amnistía en Londres.

Finalmente, las elecciones se realizaron y como se esperaba Aliev “venció” obteniendo al menos 69 de los 125 escaños que tiene el parlamento azerí. Ahora, seguramente recrudecerán los ataques de francotiradores sobre las posiciones armenias, la opinión pública de Azerbaidján volverá a ser engañada por la retórica de un gobernante sin escrúpulos que no vacila en hambrear a su pueblo, privilegiando la compra de armamentos para “derrotar” a Armenia.

Pero lo llamativo es que a pesar de que es ampliamente conocido el comportamiento trasgresor de Aliev, sólo esporádicamente recibe algún llamado de atención por parte de Europa. Estados Unidos se mantiene al margen, y el resto del mundo prefiere ignorar lo que sucede en ese país que ha ganado adeptos a fuerza de las prebendas que distribuye a diestra y siniestra. Solo así puede explicarse cómo muchos gobiernos y sus legisladores siguen dando crédito a la propaganda azerí.

Parece ser que los viajes gratuitos y los regalos pueden más que las convicciones democráticas de muchos crápulas devenidos en representantes de sus pueblos.

Jorge Rubén Kazandjian

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