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Escuelas turcas en todo el mundo

Como parte de la caza de brujas dirigida al Estado paralelo creado por Fethullah Gülen, Erdogan apunta a sus escuelas distribuidas en todo el mundo. Se las apropia y abre nuevas instituciones para difundir silenciosamente el concepto de neo otomanismo.

Desde junio de 2016, Recep Tayyip Erdogan está ejecutando un ambicioso plan de transferencia hacia el Estado turco de las escuelas pertenecientes al movimiento de Fethullah Gülen en distintos lugares del mundo. En muchos casos también presiona a los gobiernos para extraditar a Turquía a las personas que forman parte de esta organización.

En efecto, Ankara quiere desarticular totalmente al Movimiento Gülen, al que denomina oficialmente FETÖ (Organización Terrorista de Fethullah) desde 2013 pero puso especial énfasis luego del fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016 y además de la purga sin parangón de las estructuras del Estado turco comenzó a apuntar a las escuelas que eran una de las bases más sólidas de la gran estructura de esta oscura cofradía islámica.

Las escuelas fueron abiertas y operadas por Hizmet (el servicio), nombre con el que también se conoce al Movimiento Gülen, y funcionaron como una poderosa herramienta de presión y penetración para extender el dominio dentro y fuera de lo que fue el Imperio Otomano.

Si bien es difícil precisar el número de escuelas asociadas al movimiento se estima que existen 900 instituciones de educación superior fuera de Turquía distribuidas en, por lo menos, 160 países.

Lo cierto es que las escuelas de Gülen llegaron a algunos países antes aún de existir presencia del Estado turco y fueron inauguradas con el visto bueno del entonces primer ministro Erdogan ya que eran escuelas turcas “para turquificar” y para el reclutamiento y adoctrinamiento de futuros miembros de Hizmet.

Sin duda la expansión del movimiento Gülen favoreció a Erdogan al ser percibido como un buen medio de propagar la imagen de “una nueva Turquía”.

A la caza de las escuelas de África

Actualmente África es un terreno de pruebas de una audaz fase nueva de la ofensiva expansionista turca que empezó en ese continente, siguió por Asia Central, Europa, Oceanía, América del norte y que llegó a Sudamérica.

En octubre de 2017, el ministro de Educación turco, Ismet Yilmaz, convocó a una conferencia a 28 ministros de educación de países africanos en la que los instaron a cerrar las escuelas de Gülen en sus países desde una posición de indiscutible superioridad.

En África el Movimiento tenía una presencia con más de 115 escuelas en 36 de los 54 países del continente. La primera se construyó en Marruecos en 1994. Después abrieron en Malí, Camerún, Senegal, Burkina Faso, Sierra Leona, Chad, Gabón, Djibouti, Burundi, Madagascar, Gambia, Santo Tomé y Príncipe, Mauritania, República Democrática de Congo, Guinea Níger, Guinea Ecuatorial, Comores, Somalia, Congo, Seychelles, Zambia, Zimbabwe, Malawi, Somalilandia, Sudán, Liberia y Guinea Bissau.

“Deseamos que cierren las instituciones que desarrollan actividades antiturcas en sus países”, dijo directamente el ministro Yilmaz en la conferencia. “Esta organización terrorista que conforma una red mundial y que gestiona colegios y universidades formando a las elites es también una gran amenaza para ustedes porque un día hasta pueden fomentar golpes de Estado en sus países”, dijo el vocero presidencial Mehmet Akarca, en referencia a la inserción de los egresados de esos colegios que ocupan lugares importantes en las estructuras estatales de sus países de origen.

Fundación Turkiye Maarif

Para compensar el cierre de las escuelas proponen transferirlas a una fundación pública turca llamada Turkiye Maarif creada por ley en junio de 2016 para tal fin y para abrir nuevas escuelas fuera de Turquía y que cuenta con un generoso presupuesto proveniente del Estado. “Nos comprometemos a dar una educación de mayor calidad a través de la Fundación Maarif” dijo el ministro de Educación turco, conocido también por quitar el estudio de la Teoría de la Evolución de los programas educativos de Turquía. Una reestructuración de la enseñanza “basada en valores”, según dijo, algo acorde a la postura conservadora y orientada al Islam del gobierno.

Birol Akgün, director de Maarif, sostiene que la misión de la Fundación es ofrecer una educación que refleje la filosofía y la visión turca y promover el idioma turco. “Nuestro propósito es hacer de Turquía una marca prominente en educación y mejorar su presencia en el escenario mundial”, dijo. “Somos los sucesores de la tradición de coexistencia pacífica que ha existido desde los otomanos y queremos inculcarlos en nuestros esfuerzos educativos en los cinco continentes”, afirmó Akgün en una entrevista.

Como era de prever, la Fundación Maarif está totalmente controlada por Erdogan. Él nombra a los miembros clave para la Junta Directiva y los ministerios de asuntos exteriores y de finanzas, así como el ministerio de educación, designan a los burócratas que representan al órgano ejecutivo de decisión de la Fundación. Erdogan hace lobby personalmente por la transferencia de las escuelas cuando sale al extranjero durante las visitas oficiales o cuando recibe jefes de Estado.

Otros casos

El pasado 30 de junio, durante un encuentro con dirigentes locales luego de la reunión del G-20 en Japón, Erdogan denunció que las escuelas y las personas vinculadas a FETÖ todavía continúan sus actividades en ese país. “Esta organización terrorista mantiene una intensa campaña difamatoria contra Turquía”, dijo el presidente. “No debemos permitir que los miembros de FETÖ, cuyos ojos están cubiertos de odio y de rencor y cuyas manos están cubiertas de sangre, dañen el prestigio de nuestro país”, enfatizó Erdogan.

En noviembre de 2018 Nicolás Maduro entregó dos escuelas del Movimiento Gülen a la Fundación Maarif anticipándose a la llegada de Erdogan a Venezuela luego de su paso por la Argentina por al reunión del G-20. En diciembre del mismo año pasado la Corte Suprema de Pakistán dispuso el traspaso de 28 escuelas de Hizmet a la Fundación Maarif. Lo propio sucedió en otros 79 países que suman más de 265 escuelas agrupando a más de 28.000 alumnos en todo el mundo.

Escuela Hércules en el barrio de Floresta

En la Argentina

Ante sus pares de la cancillería argentina, el Ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlüt Cavusoglú, hizo referencia en dos oportunidades al cierre o a la transferencia de la escuela Hércules que funciona en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires perteneciente a la Fundación de Amistad Argentino Turca del Movimiento Gülen. La contraparte argentina tuvo evasivas explicándole la primera vez que el tema no era del área del Ministerio de Educación de la Nación. La segunda oportunidad a la que se refirieron al asunto fue durante la Reunión del G-20, en diciembre de 2018.

El cierre o el traspaso de Hércules fue una tarea en la que fracasó la embajadora turca Meral Barlas y a la que está abocado de lleno el actual embajador Sefik Vural Altay. Si bien se les manifestó de palabra que tienen vía libre para la apertura de una nueva escuela turca cumpliendo los mínimos requisitos del Ministerio de Educación porteño, el poco éxito de la escuela Hércules del barrio de Floresta sumado a que no pudieron abrir en su debido momento el secundario hizo, seguramente, que no sea de las prioridades más inmediatas de la Fundación Maarif.

Por otro lado, bajo los auspicios del presidente Erdogan, la Agencia de Cooperación y Coordinación de Turquía (TIKA), y el Centro Islámico de la República Argentina (CIRA) firmaron en marzo de este año un protocolo para la construcción de un nuevo edificio que servirá como jardín de infantes para el Colegio Argentino Árabe Omar Bin Al Jattab de la calle Humberto 1° 2046 de la ciudad de Buenos Aires. El nuevo jardín se inaugurará el próximo año. Aunque TIKA no está formalmente establecida en Argentina, la agencia cuenta con oficinas en 50 países desde donde son coordinados y distribuidos los proyectos.


A esta altura Erdogan no se ocupa de ocultar su voracidad y tiene menos problema en disimular sus objetivos que son los mismos que tenía su ahora enemigo Gülen: sembrar una generación de leales en tierras extranjeras con la creación de una diáspora turca afín a Turquía del entorno de las escuelas, la preparación de elites para integrar las estructuras estatales de los países que residen: la famosa “generación dorada” con la que soñó Fethullah Gülen.

Pablo Kendikian
Editor general
director@diarioarmenia.org.ar

El realismo trágico de Erdogan

Hay un cambio de paradigma en la construcción de la lógica del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que se afianza día a día y que conduce a una cada vez mayor impunidad de sus actos, ya sea dentro o fuera de su país.

Las actividades del MIT, la Organización Nacional de Inteligencia Turca, ponen de relieve un cambio estratégico importante en la escena mundial con la aparición de Turquía como exportadora del miedo y de la represión, ya que no sólo ejerce presión directa y de todo tipo en los propios territorios y en los vecinos, sino también en todo lugar en que se le presente la ocasión.

En colaboración con algunos servicios de inteligencia locales, Ankara saltó las fronteras nacionales para montar operaciones encubiertas, como los secuestros de ciudadanos turcos integrantes del Hizmet, la impresionante red global que armó Fethullah Gülen, el predicador islamista protegido por la CIA a quien Erdogan acusa de estar detrás del fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016.

En marzo de 2018, en una operación conjunta con los servicios locales, los agentes del MIT secuestraron y transportaron a Turquía a otros seis docentes turcos que trabajaban en la escuela Orizont del Movimiento Gülen en Kosovo, hecho que causó un gran revuelo en el ambiente político de ese país balcánico y desembocó en la destitución del Ministro del Interior y del jefe de los espías locales.

El MIT secuestró en Azerbaiyán a dos integrantes de la cofradía Gülen en julio del año pasado y, según la prensa turca, los condujo a Ankara en un avión privado. Casos similares se produjeron en Turkmenistán, Gabón, Ucrania y en Malasia. En Ulan-Bator, Mongolia, la policía local frustró el secuestro de un profesor de la cofradía al que cinco integrantes del servicio de inteligencia turco habían llevado hasta un avión del ejército turco para sacarlo del país.

Luego del secuestro masivo en Kosovo, el viceprimer ministro, Bekir Bozdag, declaró que el MIT logró atrapar a 80 ciudadanos en 18 países. Bozdag aclaró que esas personas no fueron secuestradas sino “empaquetadas” con el consentimiento de los gobiernos de los países donde se encontraban y reconoció que no pasaron por los procedimientos usuales de extradición.

Con estos antecedentes no sorprende la revelación del The Wall Street Journal en noviembre del 2017, donde se afirma que el fiscal estadounidense Robert Mueller investiga si Michael Flynn, quien fuera el asistente de seguridad de la administración Trump, estaba planificando el secuestro de Fethullah Gülen.

El artículo publicado en el prestigioso periódico afirma que Flynn evaluaba la posibilidad de trasportar a Gülen ilegalmente en un avión privado desde los Estados Unidos a Turquía. Según el FBI, Flynn mantuvo contactos con representantes y empresarios cercanos al gobierno turco justo antes de que Donald Trump lo nombrara Asesor de Seguridad Nacional, cargo en el que estuvo sólo 24 días.

P.K.

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