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Ese fenómeno llamado Tashnagtsutiún

Cuántas organizaciones existen en el mundo que hayan cumplido casi 130 años de vida y permanezcan renovadas con el mismo espíritu que en el inicio? Sin dudas son pocas. ¿Cuántas de ellas sobrevivieron a un genocidio, se organizaron nuevamente en torno a una causa, crearon una República en situaciones totalmente adversas, soportaron persecuciones y encarcelamientos, fueron proscriptos, desterrados y exiliados, organizaron más de veinte colectividades en distintos países y mantuvieron vivo un sueño que se hizo realidad luego de 70 largos años?

El Tashnagtsutiún es un fenómeno realmente inédito en el mundo. Desde su fundación en 1890, la Federación Revolucionaria Armenia (Hai Heghapojagán Tashnagtsutiún) marcó profundamente la historia contemporánea del pueblo armenio: supo interpretar cabalmente sus necesidades y sus anhelos y brindó un servicio incondicional a la nación, incluso en circunstancias muy difíciles.

La FRA – Tashnagtsutiún se creó cuando ni siquiera teníamos un país independiente. Luego del renacimiento intelectual, moral y político del pueblo armenio que surgió en la segunda mitad del siglo XIX, gracias al cual recuperó la conciencia nacional y la idea de la libertad y la justicia; la FRA – Tashnagtsutiún reagrupó a todas las fuerzas dispersas que luchaban por la liberación del pueblo y organizó la revolución.

Ese imperativo de lucha se transformó de allí en más en la razón de ser del nuevo partido político cuyos principales inspiradores y fundadores fueron Kristapor Mikaelian, Simón Zavarian y Stepan Zorian (Rostom). Ellos dieron contenido ideológico y un orden metodológico de trabajo y la lucha, todo ello plasmado en un programa y en un estatuto orgánico, con la idea de convertirse en la abanderada de las reivindicaciones del pueblo armenio.

Mario Nalpatian, integrante del Consejo Nacional Armenio Mundial y vicepresidente de la Internacional Socialista, sostiene en el prólogo de la traducción de Historia de la Federación Revolucionaria Armenia de Hrach Dasnabedian (Editorial Diario ARMENIA, Buenos Aires, 2013) que “la Federación Revolucionaria Armenia, desde su fundación en 1890 hasta la fecha, mantiene los principios rectores y los pilares organizativos que caracterizaron al partido”.

Sin embargo, no solo por su contenido ideológico-político, la FRA – Tashnagtsutiún llegó a su pueblo. Porque si durante estos años logró reunir a las masas armenias a su alrededor; si pudo actualizarse y rejuvenecerse constantemente y forjar generaciones enteras con sus ideales; fue porque por encima de todo, antepuso el trabajo y el esfuerzo permanente. Desde Kristapor Mikaelian hasta los combatientes de la liberación de Artsaj, las sucesivas generaciones fueron transmitiéndose unas a otras el ejemplo de la lucha y el trabajo constantes, dando, muchas veces, con su propia sangre la sublime demostración de una voluntad inquebrantable bajo el lema de “Libertad o muerte”.

Fue el Tashnagtsutiún el generador de los hitos más importantes de la historia armenia contemporánea y quien ligó su suerte a la de su pueblo. Gracias a la capacidad de comprender cabalmente los momentos históricos, abrió camino al proceso que desembocó en la Armenia unida, libre e independiente del 28 de mayo de 1918. La FRA dirigió los destinos de la República y aplicó desde el gobierno un programa político y social de avanzada constituyéndose en el primer Estado del mundo donde se instalaron los principios democráticos y socialistas.

Durante los 70 años del exilio impuesto por el totalitarismo del régimen soviético, lejos de la Madre Patria, organizó y lideró las diversas comunidades de la diáspora dispersas por el mundo preservando los valores nacionales, manteniendo en alto los ideales de una Armenia unificada y el legado del 28 de Mayo de 1918. Fue el Tashnagtsutiún quien liberó en parte las conciencias de las víctimas del Genocidio con la Operación Némesis.

Fue la tercera generación nacida en la diáspora e imbuida en esos ideales y principios defendidos por la FRA quienes quebraron el muro de silencio impuesto a la Causa Armenia por parte de Turquía en los años 80.

“La realidad de la diáspora y sus condiciones particulares hicieron que la FRA traspase los límites estrictos de la actividad partidaria y trasladase su accionar a otros ámbitos constituyendo la creación de organizaciones hermanas en los ámbitos de la cultura, la educación, el deporte y la acción humanitaria”, sostiene Nalpatian.

Con una Armenia independiente reconociéndose como la continuación de la República de 1918, tomando de ella su nombre y su bandera estatal, la FRA – Tashnagtsutiún está presente orgánicamente en la Madre Patria y en Artsaj para asumir su cuota de responsabilidad en la nueva etapa de la vida de las dos Repúblicas sin distraer el fuerte armado que constituyó en las comunidades de la diáspora.

Con 129 años de vida a cuestas, la FRA – Tashnagtsutiún tiene acumulados sacrificios, esfuerzos y logros en pos del reconocimiento de los derechos del pueblo armenio; experiencia en la lucha de liberación nacional y generaciones de servidores a su pueblo y a su causa. Para una gran parte de la masa de simpatizantes y seguidores, ese pasado es la mejor garantía para continuar en el presente. De ahí el apoyo incondicional.

Revolucionario. El historiador Pascual Ohanian destaca en un pasaje de un libro de historia armenia que “la circunstancia de que en el nombre mismo del partido sus fundadores quisieran incluir la palabra revolución, expresa el extraordinario valor que atribuyeron a este medio político fundamental”.

La lucha por la Causa Armenia

“Si hay algo que ha caracterizado el accionar de la FRA – Tashnagtsutiún en la diáspora ha sido su empeño y tenacidad en la defensa de la Causa Armenia, que en largos períodos asumió en soledad. Hoy, afortunadamente se han sumado prácticamente todas las corrientes políticas y sociales que componen el inmenso abanico de organizaciones de la realidad armenia”, afirma Mario Nalpatian en el escrito antes mencionado.

Como ejemplo de este trabajo permanente y profesional se pueden recordar muchos logros. En Sudamérica los reconocimientos de Uruguay y de la Argentina y en el plano internacional estrictamente actual, el trascendental resultado de la Resolución 296 de la Cámara de representantes de los Estados Unidos en relación al Genocidio Armenio. “Este logro es el producto del trabajo consistente, planificado y preciso de las estructuras y organismos de la FRA – Tashnagtsutiún de los Estados Unidos Es un testimonio de coraje y de compromiso que caracterizó a los voluntarios tashnagtsagán que juraron dedicarse a Armenia y a la Causa Armenia”, según dijo Hagop Der Khatchadourian, representante del Buró del partido.

En el frente de la República de Artsaj, la recientemente creada Red Internacional de Amigos de Artsaj, con más de 150 intelectuales, políticos y periodistas reunidos es Stepanakert, es otro de los esfuerzos realizados con un objetivo claro y conciso.


Testimonios

Ser tashnagtsagán es la representación de la lucha colectiva, del trabajo en equipo, de saber que el deseo individual está siempre último y que elegimos vivir y luchar por causas comunes. Es saber que las victorias cuestan pero que estamos dispuestos a dejarlo todo para conseguirlas. El Tashnagtsutiún es amistad y hermandad.

Florencia Zanikian
Licenciada en Comercio Internacional y Magister en políticas públicas
Buenos Aires

El compromiso que tiene el Tashnagtsutiún con la armenidad es muy importante. Eso lleva a que esta vigencia sea permanente. Primero con la independencia de Armenia del 28 de Mayo de 1918 que se gestó con el esfuerzo, la capacidad y la formación de los dirigentes armenios de esa época. En los años posteriores, la actividad de los dirigentes tashnagtsagán en defensa de las víctimas del genocidio. Luego, con la migración de los armenios a diferentes países donde se tuvo que organizar desde cero la creación de escuelas e instituciones que sirvieron para que la diáspora mantenga esas ganas de ser armenios.

Arturo Ohanessian
Empresario
Buenos Aires

El Tashnagtsutiún es la única fuerza política que le puede ofrecer al pueblo armenio una verdadera opción de cambio y no más de lo mismo. La juventud hoy es tashnagtsagán porque sienten que es un partido que los representa y gracias a ellos se puede obtener cambios en Armenia. La lucha por la Causa Armenia también es muy importante para entender su vigencia.

Gari Guerguerian
Ingeniera
Montevideo

Ser tashnagtsagán, más allá de luchar por la Causa Armenia, el reconocimiento y reparación del Genocidio, la Armenia libre, unificada e independiente, con la inclusión de Artsaj, de Javakh, de Najicheván y de todos los territorios usurpados con Turquía, significa identificarse y poner en práctica los principios humanísticos que tiene el partido. Hacer esos principios parte de uno, de su vida cotidiana, de su accionar y de su forma de ser.

Alberto Aksarlian
Médico
Buenos Aires

Ser tashnagtsagán es ser fiel a esos ideales y principios para con Armenia, es decir, trabajando desde el lugar donde vivamos o militando en aquellos partidos donde estemos convencidos que generan algún bien a la población.

Silva Arslanian
Estudiante
Córdoba

Desde su fundación, el Tashnagtsutiún tuvo como razón fundamental de su existencia resolver los problemas políticos y de subsistencia del pueblo armenio. Y supo hacerlo. Antes y durante el genocidio. Y con posterioridad, en el exilio forzoso durante la época soviética. En todas las situaciones coyunturales, críticas o de desafíos importantes, en la vida o en la historia del pueblo armenio, el Tashnagtsutiún supo siempre asumir sus responsabilidades y actuar en consecuencia para dar solución a los problemas.

Pedro Tateosian
Arquitecto
Buenos Aires

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