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Hechos decisivos para la República de Armenia en el Siglo XX

Reflexiones

Compsicion-1Una excelente nota publicada en varios capítulos en www.hetq.am, un periódico independiente de investigación de Ereván, presenta con fundamentos y amplitud documental los nuevos sufrimientos del pueblo armenio de la Madre Patria, en los años que siguieron al fin de la Segunda Guerra Mundial.

En una columna de dicha serie, aparecida la semana pasada en el Diario ARMENIA, se afirma que José Stalin era un tirano, un asesino en masa, y que la mayoría de sus millones de víctimas, eran los idealistas militantes del partido único y entonces gobernante, precisamente sus correligionarios.

Esta dramática realidad y tremenda afirmación la escuché en Buenos Aires tiempo atrás de una personalidad indiscutible como fuente, cuando visitó la Argentina el entonces diputado del Parlamento de la nuevamente independizada República de Armenia, y Primer Secretario del PC de Armenia. Tuve la oportunidad de dialogar con él cuando me comentó algunas divergencias profundas que tenía con su padre, quien retenía la creencia en la “inocencia” de aquel aborrecido tirano. Luego de la conferencia dictada en el entonces salón “Centro Armenio”, me expuso una realidad indiscutible. Eran los propios comunistas las primeras y mayoritarias (pero no únicas) víctimas del estalinismo; y por lo tanto, no podía menos que compartir la condena partidaria post mortem que mereció en su momento, por parte de las autoridades que lo sucedieron en la URSS.

Le respondí que su observación era acertada, porque recién varios años después de su muerte en 1953, Nikita Kruschev y Anastás Mikoyan pudieron presentar sus denuncias a ese “culto de la personalidad” por los crímenes estalinistas, que además sirvieron para recuperar un pensamiento, que de no haber sido ocultado por Stalin y sus seguidores, hubiera significado una mejor política de convivencia entre las naciones del Cáucaso. La definición de Vladimir Ilich Lenin diferenciaba entre el nacionalismo de los países oprimidos, como un “pensamiento” progresistas, contrariamente al “nacionalismo de los opresores”.

Seguramente habría sido mucho mejor la suerte de la República de Armenia, después de la sovietización, si hubiera imperado ese concepto en el liderazgo de las siete décadas del Kremlin, en lugar de la cesiones ilegales de la soberanía de Najicheván y Nagorno Karabagh a Azerbaidján, que siguió a la firma de los nefastos tratados de Kars y de Moscú de 1921, como nueva pérdida para los sobrevivientes del Primer Genocidio del Siglo XX, perpetrado por Turquía entre 1915 y 1923.

En 1936, al sancionarse la primera constitución soviética, por la cual se incorporaban las repúblicas del Cáucaso por separado -en lugar de hacerlo como República Transcaucásica-, su artículo 24 formalizó el despojo cometido por Stalin a favor de Bakú. Esa fue la verdadera causa del asesinato del patriota vanetsí Aghasí Jandjian, entonces Primer Secretario del PC de Armenia en 1937.

Existen más hechos posteriores que demuestran lo opuesto a la igualdad jurídica de ignoran los derechos proclamados de la autodeterminación de los pueblos y las naciones, cuando éstos están políticamente sujetos al arbitrio de los “intereses de estado” de algunas superpotencias tanto de Oriente cono de Occidente subordinadas al panturquismo genocida, y reconocible claramente como practica imperialista.

Citaré conceptos de una carta que dirigió el escritor y patriota Sero Jandzatian (del PCUS), dirigida al todopoderoso Leonid Breznev en 1977. Allí manifiesta su sorpresa (y reclamo implícito) cuando, en la revista “Problemas de la Paz y el Socialismo” (que se distribuía masivamente en 145 países y en 38 idiomas), ante la pregunta de por qué la Región Autónoma de Nagorno Karabagh se encontraba bajo la indebida administración y jurisdicción de la RSS de Azerbaidján, sin contacto y carente de libre circulación con la RSS de Armenia, le contestaron increíblemente que era porque había “montañas de por medio”. Realmente, la causa era otra. Leonid Brézhnev pretendió justificar esa falacia con la falsificación estalinista de que “los armenios de Karabagh se habían integrado voluntariamente a la RSS de Azerbaidján”. Hace 25 años que la creación de la República de Nagorno Karabagh (hoy Artsaj), inspirada con los ideales del Movimiento de Liberación Armenia, demuestra la verdad de los hechos.

El conocimiento documentado y preciso de todos los hechos históricos, junto al compromiso firme con los principios que aseguran la autodeterminación de los pueblos, son los fundamentos que hoy permiten y facultan a ambas Repúblicas de Armenia y de Artsaj, accionar por la paz, la seguridad y la justicia social para estar sostenidos socialmente y protegidas legalmente de las usurpaciones panturquistas de Ankara y Bakú, que pasaron del gobierno de los Sultanes-Jóvenes Turcos a los kemalistas-erdoganistas, y de Stalin -Brézhnev – Gorbachov a los Aliev (padre e hijo).

Resulta imprescindible analizar con profundidad la historia para comprender cabalmente su influencia en el pensamiento político, enriquecer las ideas y actualizar las ideologías, para vislumbrar su proyección en la actualidad mundial.

Carlos Luis Hassassian

 

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