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Ideas argentino-armenias en un debate sobre refugiados, expresadas con voz de mujer

“Entre poetas y juristas”

Tres-poetas-en-VeneciaLa escritora Ana Arzoumanian llevó la visión latinoamericana a un Festival Internacional de la Palabra en el Mundo, con la poesía como acción de paz, realizado en Venecia, Italia. El encuentro inicial fue organizado por el Centro de Estudios y Documentación de la Cultura Armenia (CEDCA).

En una típica casona veneciana, denominada Loggia del Temanza (jardines del Palacio Zenobo), tuvo lugar una mesa redonda convocada por Minas Lourian, director del CEDCA y presidente de la Unión de Armenios de Italia. Llevó por título: “La palabra poética y la palabra de la ley. Los refugiados de guerra: legados de las mujeres que huyen”. En su participaron del mes de mayo, la Dra. Arzoumanian habló por la Argentina como poeta y abogada, exponiendo el valor del decir poético, que se hace escucha toda vez que la palabra de la justicia está en falta.

Hablaron también el poeta afgano y refugiado político en Italia, Basir Ahang, Nenand Glisic de Serbia, Efe Duyan y Melike Inci de Turquía, y los juristas Simona Pinton y Lauso Zingato por Italia. Coordinó la directora del festival, Anna Lombardo y la artista plástica, inspiradora de los lazos entre la voz poética y la voz de la ley, Debra Werblud.

Palestra poética cosmopolita, por la paz

Por la tarde, en el Liceo Artístico Guggenheim, sito en el Campo dei Carmini de Venecia, se reunieron varios poetas de España, Serbia, Turquía, Italia, EE.UU., Afganistán, y por la Argentina hizo lo propio Ana Arzoumanian. Ella abrió su ponencia con el poema Káukasos leído en español con traducción al italiano. Un poema que poetiza acerca del encuentro-desencuentro entre una armenia y un turco en Nueva York. El poema culmina con el sujeto poético nombrándose armenia, luego de atravesar las violencias del mundo tan encarnizadas en el siglo XX. Fue significativo el sentido saludo que se propició luego con la poeta turca Melike Inci, funcionando la palabra como puente de una dolorosas geografías. El festival fue seguido por la radio de la Universidad Ca’ Foscari y tuvo el auspicio de la Fondazione Venezia per la Ricerca Sulla Pace y por la Università Ca’ Foscari Venezia, departamento de estudios lingüísticos y literatura comparada.

Armenios y turcos, frente a frente   

El encuentro estuvo centrado alrededor del problema de los refugiados, de los perseguidos políticos, las minorías, los genocidios, y los poetas en su polifonía dieron su voz a una palabra que albergó modos de vivir en comunidad. La tradición cosmopolita veneciana fue el marco adecuado para que poetas armenios, representados por Arzoumanian y turcos, como los poetas y traductores Selahattin Yolgiden, Melike Inci, Efe Duyan y Kadir Aydemir  pudieran leerse, escucharse, y nombrarse.

Epílogo con coloridos matices

Entre el paisaje de canales, pasando por callejuelas salidas casi del Renacimiento, y ya cuando la tarde caía, los escritores llegaron al abrigo del hogar de la psicoanalista italiana Giuliana Grando quien ofreció una despedida en su residencia de ventanas ojivales, un antiguo monasterio que guardaba intacto el estilo de sus pisos en mosaicos y sus muros abovedados. Debra Werblud invitó a nuestra poetisa Ana Arzoumanian a su impactante estudio en Giudecca, al sur de Venecia, donde la artista trabaja sobre sus obras. Allí, entre la fruición de la mesa italiana, el “Sarde in Saor”ese plato típico hecho de anchoas y cebollas que suele servirse en la cocina durante la fiesta del Redentore, se consolidó el compromiso de sumarse a la palabra que nos hace libres. La hospitalidad italiana fue un marco auspicioso para la paz y la convivencia entre las naciones y sus intelectuales.

INFORME: C.L.H.

Imagen: De izquierda a derecha: Debra Werblud, artista plástica, residente en Venecia y Nueva York, Zingonia Zingone, poeta, traductora  y licenciada en economía, formada entre Italia y Costa Rica y Ana Arzoumanian, abogada y poeta argentino-armenia de Buenos Aires.

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