Juliana Del Águila Eurnekian: “Cada armenio tiene una historia diferente con el Ararat”

10 de febrero de 2020

Juliana Del Águila Eurnekian, sobrina nieta del empresario de origen armenio Eduardo Eurnekian, brindó una entrevista a La Nación Revista el 7 de febrero en la que relató sus proyectos y dio su visión sobre Armenia.

Presidenta de las bodegas Fin del Mundo, en la Patagonia, y Karas, el primer establecimiento vitivinícola de Armenia sobre el valle del monte Ararat y que cuenta con unas 200 personas trabajando ahí, Juliana estudiaba Psicología en la UBA a los 20 años, cuando su tío la invitó a conocer el proyecto en 2010.

«Cuando llegué a Armenia por primera vez, todo se me puso en perspectiva y empecé a entender un montón de cosas. Mi familia es así por esto, hay otras personas a las que le pasa lo mismo que a mí, fue como una revelación y en el mismo momento conocí el vino de otro lugar. Volví a Buenos Aires, estudié Psicología, y al mismo tiempo me metí recopada en la carrera de sommelier. Al poco tiempo, empecé a trabajar en la bodega. Hice todo junto al final», relató Del Águila Eurnekian a La Nación, quien luego se haría cargo de Eurnekian Family Wine Estates.

«Nosotros somos mitad armenios y mitad argentinos. Mi bisabuelo Panos llegó a la Argentina en 1915 escapando del Genocidio Armenio, y empezó trabajando en el puerto, era el padre de mi abuelo y de Eduardo, mi tío abuelo; el abuelo de mi mamá. Nos criaron hablando armenio y en la cultura armenia. Panos empezó como textil y Eduardo fue el único que siguió en la fábrica familiar. Lo expandió y después empezó a diversificar. Fue el primero que trajo la televisión por cable a la Argentina, se metió en servicios, en los aeropuertos -que son el fuerte-, luego con negocios de agro y energía. Llevó a otra escala el negocio familiar de inmigrante», detalló la empresaria. «Cuando arrancamos, el impacto que tuvo hizo renacer la cultura del vino y generó una revolución tremenda. El primer vino salió en 2011, que elaboramos en una bodega vecina, y en 2012 se hizo en nuestra bodega. Luego de nuestro vino cambió todo, hasta se modificó la forma de consumir en los restaurantes», explicó.

«Este año sacamos un vino de línea de entrada, ya que hasta ahora teníamos solo desde gama media alta hasta el Gran Karas de alta gama. En el mercado en Armenia está todo por hacer, es muy divertido. Ahora sacamos una etiqueta más disruptiva y en inglés, se llama A Tale of Two Mountains, y habla de la historia del Ararat, dos montañas que fueron testigos de la historia de la humanidad, romances, masacres guerras, emprendimientos. Cada armenio tiene una historia diferente con el Ararat, de cómo se te puso la piel de gallina la primera vez que lo viste, cuándo pasaste y sacaste una foto, de las historias que te contaban tus abuelos… Son dos montañas que unen al pueblo entero, pero que ahora están del lado de Turquía y eso duele muchísimo», agregó Del Águila Eurnekian.

Además, no perdió la oportunidad para tocar los temas de la geopolítica de la región: «Armenia está en Medio Oriente y tiene unos vecinos un poco complicados: está entre Irán, Azerbaiyán, Turquía y Georgia. Las fronteras con Turquía y Azerbaiyán están cerradas, y con Irán tampoco es tan fácil. Pero Armenia es un oasis en medio de Oriente. Es un país católico, muy tranquilo, en donde hay una paz impresionante. Está bastante militarizado por hallarse en esa región, pero no tiene nada que ver con sus vecinos».

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