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Kevin Koruk: “Los jóvenes tenemos que involucrarnos más en la colectividad”

Con su familia, casi todos zapateros del barrio de La Boca, Kevin Koruk no comparte oficio ni profesión pero sí una gran dedicación por la comunidad. Actualmente estudia Administración de Empresas y trabaja desde hace ocho años en la Municipalidad de Vicente López donde lo conocen como “el armenio”. Esta labor en política le permitió participar activamente en lo que fue la instalación del jachkar en esa ciudad.

Kevin Koruk lleva con orgullo su apellido, el de su abuelo Aram, al que todavía hoy muchos recuerdan con cariño dentro de la colectividad y en La Boca. “Es el motivo que me lleva a reafirmar mi compromiso con la comunidad”, afirma. Egresado del Instituto Tertzakian, hoy tiene 28 años y trabaja en la Municipalidad de Vicente López, en el área de Ceremonial y Protocolo del intendente Jorge Macri y la diputada nacional Soledad Martínez, buscando combinar su labor política con su continua lucha por la Causa Armenia.

—¿De dónde viene tu familia?

—Del lado de mi mamá son de Marash, aunque mi abuelo Martín nació en Buenos Aires. Mi familia paterna vino de Kayseri. Mi abuelo Aram llegó en 1957 con 20 años a vivir a Argentina y tres años después se casó con mi abuela Ángela, que nació acá. Toda mi familia paterna es de La Boca y tiene sus raíces allí. Tuvieron su negocio de zapatillas desde que llegaron a Argentina, la mayoría de los Koruk somos zapateros menos yo. En la Boca fueron relacionándose mucho con la comunidad y el barrio en distintos aspectos. Mi abuelo es reconocido por mucha gente tanto en la comunidad armenia como en Boca Juniors.

—¿Siempre quisiste trabajar en política?

—No, pero siempre tuve un cariño especial hacia la política desde muy chico, mientras veía noticieros o leía los diarios. A los 13 o 14 años, sin entender mucho, me llamaban la atención las cosas que pasaban en el país y eso despertó un interés muy fuerte en la política y en lo social. Yo veo y concibo a la política como una realidad que ayuda a transformar la vida de las personas, por eso cuando hablamos de política tenemos que ser muy responsables. Es una herramienta de cambio social muy importante. Creo que todas las acciones que tomé siempre fueron apuntando a mi lugar, que es la comunidad armenia, tratando de tender una mano al que realmente lo necesita.

Un objeto. Tengo varios objetos que me representan como armenio y me hacen sentir orgulloso todos los días. Elegí esta cadenita que me regalaron cuando me recibí en el Instituto Tertzakian y fue bendecida en la Santa Sede de Echmiadzin.

—¿Cómo ves a la colectividad?

—La comunidad armenia dio un gran paso que fue la conformación de IARA. Era necesario que todas las instituciones se sienten en una mesa y sean representadas por una institución madre. A la vez, es importante que haya rotación de poder y por parte de grandes personas de la comunidad. Creo que se está haciendo un buen trabajo. Todas las personas que integramos la comunidad armenia, empezamos a relacionarnos y a interactuar con IARA. Realmente fue un paso necesario que todos se centren en los objetivos en común, para empezar a entender y resolver cuáles son los distintos focos de conflicto que van surgiendo de manera conjunta. Creo que la comunidad armenia está pasando un buen momento, a pesar de que hay situaciones como el sponsoreo de Turkish Airlines a River, que son un gran avance del negacionismo sobre nuestro país. Vamos a tener que apoyar mucho el trabajo de IARA sobre estos temas para que no vuelvan a ocurrir cosas así.

—¿Ves alguna falencia en la comunidad sobre la que haya que trabajar?

—Siempre hay cosas para mejorar, eso es parte de la construcción propia de las personas y de las instituciones. En lo que respecta a la colectividad, deberíamos empezar a trabajar más con las comunidades locales. La provincia de Buenos Aires, por ejemplo, tiene comunidades muy fuertes. También las hay en el sur, en Córdoba y Rosario. Hay que hacer foco en esto porque al final del día las comunidades locales somos los que estamos en los barrios, en las calles, somos los que le contamos al almacenero o al carnicero cuál es la Causa Armenia, qué es lo que tenemos que hacer y contra qué estamos luchando. Realmente no es una crítica, pero me gustaría que en algún momento también sean convocados los actores locales. Me sorprende que haya tanta gente interesante que conozco gracias a estas entrevistas en el Diario ARMENIA, justamente. Yo, que me relaciono con la comunidad, no sabía que estaban. Hay que hacer hincapié en esto porque tienen mucho que aportar y necesitamos sumarlas.

—¿Cuál puede ser tu aporte a la comunidad desde la política?

—Lo que pienso de IARA también lo pienso en la política. No es uno u otro, sino uno y otro. Tienen que participar las instituciones, los partidos políticos, las personas y las sociedades civiles, todos juntos, así se logran grandes objetivos. Tuve la suerte de poder articular un poco eso, el trabajo con las instituciones privadas y públicas de Vicente López, y como resultado pudimos instalar un jachkar, que no hubiese sido posible si no fuera por el aporte de todas las personas que trabajan en la comunidad. Es algo que realmente me da orgullo que esté ahí y no es solo de Vicente López sino de todos los armenios. Por otro lado, pienso que los jóvenes tenemos que involucrarnos en la comunidad armenia. Realmente necesitamos acercarnos a la comunidad porque somos el futuro y parte del presente. Es casi un llamado a todos a involucrarse, a ver lo que pasa en cada una de sus instituciones, a aportar ideas y a colaborar en todo lo que sea necesario con lo que es la Causa Armenia en la lucha diaria contra el negacionismo.

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