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La batalla de Avarair

Iglesia Evangélica Congregacional Armenia

avarairA pesar de los 1565 años que nos separan de este combate (26 de mayo del año 451) por la defensa del cristianismo, su impronta está todavía viva en la memoria del pueblo armenio.  Avarair es el símbolo de su voluntad inflexible de sobrevivir y de afirmar su estatus de nación.  Este ejemplo sirvió siempre de modelo e inspiró a generaciones sucesivas, tanto hoy como en los siglos anteriores.

A lo largo de su historia, Armenia, ubicada entre Oriente y Occidente, debió luchar por defender su existencia frente a los deseos de anexión y conquista de las potencias vecinas.  En el siglo V estas eran el Imperio Bizantino al oeste y el Imperio Persa al este, dos potencias con historia y cultura diferentes llamados a enfrentarse.

En 422, por un tratado entre Bizancio y Persia, se repartió el territorio de Armenia.  Pero debido a las tribus nómadas que atacaban a estos imperios, el problema de Armenia quedó en un segundo plano.  Por estas circunstancias el pueblo armenio disfrutó de un período de paz que favorecerá un desarrollo intelectual sin precedentes.

Sin embargo, a partir de 447, el peligro de los hunos disminuye, y el rey persa sasánida Yazdgard II (438-457) inicia su política de anexión de Armenia.  Él ordenará realizar un censo y un inventario de todos los bienes en Armenia bajo el pretexto de disminuir los tributos.  Este empadronamiento se revelará como una estratagema para triplicar los impuestos, que finalmente deberán pagar el pueblo, los señores, el clérigo, los monasterios, por los campos, por las montañas, por el agua, por todo. Algunos señores feudales armenios fueron reemplazados por señores persas, parte del ejército es enviado al norte a pelear contra los hunos, y de esta forma el rey Yazdgard II debilita a Armenia económica y militarmente, para poder luego imponer su religión mazdeísta a una población empobrecida y en necesidad. 

Finalmente en 449 el rey persa promulga un edicto en el que se ordena la conversión inmediata de los armenios al mazdeísmo: “sepa que todo el mundo que vive bajo este cielo y que no sea de la religión mazdeísta sea muerto”.  Yazdgard ejerce una presión muy fuerte sobre los armenios.  Es evidente que el objetivo del rey persa era asimilar completamente al pueblo armenio.

La respuesta por escrito no se hizo esperar, por asamblea formada por nobles armenios, clérigo y “todas las clases inferiores del pueblo” rechaza categóricamente renunciar a la fe cristiana:

 “En lo que concierne a nuestra religión, ella no es invisible, no es predicada solo en un rincón del mundo, es universalmente derramada sobre toda la tierra, sobre los mares, sobre los continentes, sobre las islas […] Nadie puede desviarnos de nuestra Fe, ni los hombres, ni el fuego, ni el agua, ni todas las más horribles torturas […] Nosotros no cambiaremos a Jesucristo por otro dios, porque no hay otro más que Él.  Si después de este solemne testimonio, tu demandas otra cosa, estamos entre tus manos, haz como te plazca […] Cuando seamos inmortales, si fuera preciso morir por amor a Cristo, lo haremos con la razón, porque Él, que es inmortal, nos amó hasta la muerte, para que por este medio nosotros seamos liberados de la muerte eterna […] No nos preguntes más, porque nuestra Fe no fue prometida a un hombre, sino que está ligada indisolublemente a Dios.  Es imposible que nos retractemos de nuestra promesa, ni ahora, ni después, ni en la eternidad, ni en los siglos de los siglos” (Yéguiché, historiador del siglo V).

La respuesta categórica de los armenios de no renunciar al cristianismo provoca la cólera del rey persa. Convoca a los señores armenios y al clero, y bajo amenaza los obliga a abjurar del cristianismo.  Los señores, luego de reflexionar, y con el consejo de un miembro de la corte del rey persa, creyente en secreto, deciden simular su conversión al mazdeísmo, logrando convencer al rey.

En septiembre de 450, un cortejo de 700 magos portando el “fuego sagrado” ingresa en Armenia, suprimen el culto cristiano, cierran iglesias, prohíben cantar salmos y leer a los profetas, confiscan los ornamentos de los santuarios.

La noticia de la conversión de los señores feudales se expande por todo el país.  El pueblo responde con una revuelta en contra de los señores convertidos al mazdeísmo.  Se confía la dirección del ejército a Vartán Mamikonian.  El pueblo y el ejército van liberando las poblaciones bajo dominio de guarniciones persas.

A inicios de mayo de 451, la armada persa ingresa en Armenia, con 90.000 hombres, entre caballería e infantería, y 12 elefantes de combate.  El ejército armenio contaba con 66.000 hombres en total, muchos eran paisanos y artesanos mal armados.  El Catolicós Hovsep y el Obispo Ghévont estuvieron presentes acompañando y orando por el pueblo.

La batalla decisiva entre los dos ejércitos tuvo lugar el 26 de mayo de 451 en Avarair, una villa al noroeste del actual Iran, no lejos de la frontera con Armenia.  Vartán Mamikonian y 1036 nobles armenios murieron en la batalla.  El Catolicós Hovsep y el Obispo Ghévont junto a otros eclesiásticos que combatieron en Avarair fueron deportados y martirizados en 454.

La batalla marca el inicio de una insurrección popular que durará hasta 484. En 484 el tratado de paz de Nvarsak devuelve la libertad religiosa y cierta autonomía a los armenios. 

Comentario: es admirable la convicción que expresaron estos cristianos, al punto de estar listos a padecer por Jesucristo. Nos dejan el ejemplo, ¿hasta dónde estamos nosotros dispuestos a seguir a Jesús?

Traducido y adaptado por el Dr.  Guillermo Hayetian, de:  “Les douze piliers de l’identité arménienne” (Los doce pilares de la Identidad  Armenia), Robert  Der Merguerian, Édit.  Thaddé

 

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