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La estrategia militar de la nueva Turquía

Thierry Meyssan* / Red Voltaire

tropas turcasEl ejército turco ha concebido una estrategia militar similar a las muñecas rusas. Las operaciones militares que acaba de iniciar tienen como objetivo oficial luchar contra los yihadistas. Pero su verdadero fin es impedir la creación de nuevos Estados: Rojava y el Kurdistán. Tras esas operaciones se esconde la posible realización del Juramento Nacional de 1920 –la conquista del noreste de Grecia, de todo Chipre, del norte de Siria y del norte de Irak– en aplicación del irredentismo públicamente reivindicado por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

Rompiendo con la doctrina Davutoglu de “cero problema con los vecinos”, ya abandonada de hecho –lo cual lo llevó a revocar a Davutoglu como primer ministro–, el presidente Erdogan definió los nuevos objetivos de su país en un discurso pronunciado, el 15 de octubre de 2016, en la universidad que lleva su nombre.

La operación del 8 de octubre de 2017

Como resultado de un acuerdo entre Rusia y Turquía, concluido durante las últimas negociones de Astaná, el ejército turco penetró en la gobernación de Idlib, violando la soberanía de Siria, para combatir allí a los yihadistas.

El ejército turco estima que hay diferencias entre:

- los sirios turcomanos que Turquía reagrupó bajo la bandera del antiguo Ejército Sirio Libre, a los que ahora pretende utilizar como fuerza de apoyo en la región,

- los yihadistas que aceptan continuar su lucha en el sudeste asiático y tendrían que ser trasladados a esa parte del mundo por los servicios secretos turcos (MIT),

- todas las demás fuerzas, que tendrían que ser eliminadas.

El ejército turco ya ocupa, por otra parte, la localidad siria de al-Bab, también en flagrante violación de la soberanía siria. La presencia turca en Idlib bloquea el acceso de Rojava al Mediterráneo. Su presencia en al-Bab le posibilita partir rápidamente Rojava en dos y aplastar ese seudo Estado kurdo.

La operación conjunta del 12 de octubre de 2017

Turquía, Irán e Irak han acordado ahogar la pretensión de independencia del seudo Kurdistán. El clan Barzani e Israel han ido ganando terreno gracias a los conflictos y la guerra. En 15 años, el territorio que los Barzani e Israel administran bajo la denominación de «Kurdistán iraquí», quintuplicó su extensión en detrimento de las poblaciones autóctonas, árabes y cristianas. El 25 de septiembre de 2017, el clan Barzani e Israel organizaron un referéndum de independencia. Como resultado de un escrutinio ampliamente “arreglado”, sobre todo en las zonas cristianas, el “sí” se impuso con el 92% de los votos. En medio de una fiesta popular, la familia Barzani, agitando banderas kurdas e israelíes, anunció que el proceso hacia la independencia era irreversible. La revista Kurds-Israel reveló que Tel Aviv y el clan Barzani, que gobierna en Erbil, pactaron el traslado de 200.000 ciudadanos israelíes al “Kurdistán” en cuanto se proclame la independencia. El ejército israelí pretende instalar rápidamente allí misiles que amenazarían simultáneamente Siria e Irán.

El oleoducto que conecta el seudo Kuristán con el puerto turco de Ceyhan será cerrado por el operador estatal turco BOTAS, propietario del mismo, lo cual cortará los ingresos que los Barzani obtienen del petróleo. La compañía francesa Total es actualmente el principal socio del clan Barzani en la explotación del petróleo kurdo, que se vende en la Unión Europea, Ucrania e Israel, cubriendo casi todo el consumo de esos 3 clientes.

Turquía e Irán cerrarán sus cielos al tráfico aéreo desde y hacia el seudo Kurdistán. Debido a la guerra, el espacio aéreo sirio no es utilizable para la mayoría de los vuelos civiles. Los vuelos desde y hacia Erbil, capital del Kurdistán iraquí, tendrán que pasar obligatoriamente por… Bagdad.

Todos los puestos fronterizos entre Turquía e Irán, por un lado, y el seudo-Kurdistán del otro se cerrarán, cortando así los ingresos aduanales del posible nuevo Estado. Para mantener los intercambios comerciales entre Turquía e Irak, se abrirá una nueva vía a lo largo de la frontera de Irak con Siria, lo cual permitirá conectar Ankara con Bagdad. El ejército iraquí desplegará 13 000 hombres para garantizar la seguridad de esa ruta, a lo largo de la cual se iniciará de inmediato la construcción de un nuevo oleoducto.

Esa ruta cortará la comunicación entre el seudo Kurdistán y Rojava. El ejército turco ya ocupa Bachiqa, en el seudo Kurdistán, desde 2015, en violación de la soberanía de Irak.

A la familia Barzani se le enviará un ultimátum intimándola a renunciar a la independencia, el 1º de noviembre a más tardar. En caso de respuesta negativa, el ejército turco ya está preparándose para entrar en guerra contra el seudo Kurdistán. Las tropas turcas atraparían Erbil en una tenaza, simultáneamente desde la frontera turca y desde la nueva ruta protegida por el ejército iraquí.

En 1920, el fundador de la República de Turquía, Mustafá Kemal Ataturk, redacta el Juramento Nacional con el que se opone a los vencedores de la Primera Guerra Mundial y reivindica la anexión de nuevos territorios poblados por mayorías o minorías musulmanas.

Los objetivos de la Nueva Turquía

Tres meses después del intento de asesinato y el fallido golpe de Estado de julio de 2016, el presidente Recep Tayyip Erdogan pronunciaba un discurso en la inauguración de la universidad que lleva su nombre (RTEU).

Erdogan hacía en ese discurso un esbozo de las ambiciones de la República de Turquía, desde su creación, y de las ambiciones de su nuevo régimen. Haciendo explícitamente referencia al «Juramento Nacional» (Misak-i Milli) que el Parlamento Otomano aprobó el 12 de febrero de 1920, Erdogan justificaba su irredentismo. Ese juramento, que marca el paso del Imperio Otomano a la República Turca, reclama los territorios del noreste de Grecia (Tracia occidental y el archipiélago del Dodecaneso), todo Chipre, el norte de Siria (incluyendo Idlib, Alepo y Hassakeh) y el norte de Irak (incluyendo Mosul).

Lo único que Francia concedió a Turquía, en 1939, fue Hatay (Siria). París quería con ello que Ankara le quitara de encima el problema de los cristianos ortodoxos, cuyo patriarcado tiene su sede en Antioquía. Después de haber enumerado uno a uno todos esos territorios, el presidente Erdogan también los reivindicó [1].

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan es el único jefe de Estado de un país desarrollado que cuestiona el orden internacional y que reclama públicamente nuevos territorios, incluso por la fuerza.

 

*Thierry Meyssan. Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa.

 

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