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La paradoja de la ley contra la violencia doméstica

Una mirada a una preocupante problemática

Paradoja-violenciaEreván.- (Anna Nikoghosyan para opendemocracy.net) En octubre último, el gobierno armenio reeditó su proyecto de ley contra la violencia doméstica y abrió el debate público. Esto inició acaloradas discusiones entre representantes estatales y varios grupos que se opusieron a la medida. Las organizaciones de mujeres y sobrevivientes de la violencia de género han quedado en la periferia de un círculo dominado por hombres. En este punto, el proyecto de ley ha sido convertido de una herramienta de prevención y protección a un mecanismo de “reconciliación familiar” entre abusadores y víctimas.

Una legislación real podría significar un cambio verdadero

La violencia doméstica sigue siendo un problema frecuente para la sociedad armenia. A pesar del carácter latente la cuestión y la renuncia en muchos casos de las mujeres a buscar refugio, este año  (2017) la policía armenia registró oficialmente 602 casos de violencia. Sin embargo, las ONG dedicadas a los derechos de las mujeres recibieron alrededor de 5.000 llamadas telefónicas.

En su forma más cruel de poder y subyugación, los femicidios en Armenia continúan demostrando la opresión sistémica contra las mujeres. Entre 2010 y 2017, casi cincuenta de ellas fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas, a menudo por “celos masculinos”. En muchos casos estos crímenes no fueron debidamente castigados, y se justificaron incluso en el nivel judicial.

Gracias a la creciente atención de los medios hacia esta problemática y el hecho de que más sobrevivientes tienen poder para hablar sobre los abusos que recibieron, el número de casos conocidos de violencia doméstica aumenta constantemente, rompiendo el silencio creado en torno a estos crímenes impunes.

De hecho, como lo expresan organizaciones feministas, la ley sobre la violencia doméstica ya hace tiempo que debería haber llegado a Armenia. Según explica Lara Aharonyan, cofundadora del Centro de Recursos para la Mujer: “Si se establecieran los mecanismos de la ley, se evitarían muchos de estos asesinatos”.

Pasos concretos

No hace mucho tiempo, los miembros del Partido Republicano de Armenia negaban la existencia de este tipo de violencia en el país. Por ejemplo en 2014, Eduard Sharmazanov, actual vicepresidente de la Asamblea Nacional, declaró: “No hay ningún problema de violencia contra las mujeres, ya que los armenios son una nación que honra a las madres”.

Hoy, tres años después, el gobierno parece haber “reconocido” la necesidad de una legislación específica y protectora. “La demanda pública de este tipo de ley ha existido por mucho tiempo. La legislación actual no garantiza mecanismos efectivos y necesarios para proteger y apoyar a las víctimas ni prevenir estos hechos”, señaló el Ministro de Justicia, Davit Harutyunyan, el 1º de noviembre pasado. La reforma del borrador de la ley de violencia doméstica por parte del gobierno armenio, sin embargo, no es un indicio de su conciencia sobre el tema, ni una manifestación de la voluntad política.

En el marco de su Programa de Apoyo Presupuestario a los Derechos Humanos, la Comisión Europea otorgó una subvención de once millones de euros al gobierno nacional. Una de sus condiciones era precisamente la adopción de una ley, de carácter independiente, contra la violencia doméstica.

Este pedido puede atribuirse a los persistentes esfuerzos de las organizaciones de derechos de las mujeres armenias, que vienen trabajando en la normativa desde 2007. Pese a sus intenciones iniciales un proyecto de ley fue rechazado por el parlamento armenio en 2013. Finalmente, la lucha de una década condujo al nuevo borrador, reconfigurado por el gobierno este año. Esto también desencadenó una controversia pública producida artificialmente por la manifestación de los medios.

Hombres (des) acuerdan los destinos de las mujeres

La primera audiencia pública sobre este nuevo proyecto de ley tuvo lugar en Ereván el 9 de octubre. Después de que los representantes estatales terminaran sus discursos públicos y presentaciones, varios grupos, furiosos e insatisfechos con el formato de preguntas y respuestas de la agenda, intentaron subir al escenario.

En el caso siguiente, estas demandas expresadas cada vez de forma más violenta finalmente se cumplieron. Hayk Nahapetyan, que dirige el grupo nacionalista “Por la restauración de la soberanía“, tomó la palabra y habló en nombre de las organizaciones que se oponen a la legislación. En este sentido declaró: “No hay necesidad pública de una ley, la demanda proviene de [el embajador de la Unión Europea en Armenia] Piotr Switalski”.

Algunos miembros de estos grupos se encargaron de distribuir folletos en idioma ruso con información sobre las diferencias entre los valores rusos y occidentales en relación a la legislación sobre violencia doméstica. Una mujer, que había hablado en ruso con el Ministro de Justicia, condenó el trabajo de una defensora armenia de los derechos de las mujeres de la diáspora. “¡No eres armenia!”, atacó a Maro Matosyan, directora del Women’s Support Center, que ha administrado un refugio para mujeres sobrevivientes durante muchos años.

En este estado de agitación, tomó la palabra el Primado de la Diócesis de Shirak, el obispo Mikael Ajapahian, quien trató de calmar a ambas partes, enfatizando la importancia de la educación cristiana para prevenir la violencia y alentando a la audiencia a no buscar conspiraciones en el proyecto de ley.

Pocos participantes cuestionaron el hecho de que ni las organizaciones de derechos de las mujeres ni las sobrevivientes de la violencia de género tuvieran la palabra para expresar sus profundas preocupaciones y desacuerdos sobre la medida.

La ausencia de críticas radicales por parte estas organizaciones hizo que pareciera que su punto de vista estaba alineado al del estado. Como resultado de esto, en lugar de exigir mejoras, la lucha se redujo a la mera preservación del borrador actual, que no solo no penaliza la violencia doméstica, sino que también contiene una serie de disposiciones problemáticas.

Paradoja-violencia-1Por ejemplo, el proyecto de ley incluye una “cláusula de mediación” que brinda a los abusadores la oportunidad de reconciliarse con los sobrevivientes a través de un “organismo independiente” llamado “Centro de apoyo”. Esta es una cláusula que hace que el proyecto de ley de violencia doméstica armenia sea distinto de legislaciones similares de otros países, ya que el estado comienza a cumplir una función de institución de reconciliación.

El borrador no contempla un castigo serio por el incumplimiento de las órdenes de protección y restricción, o por revelar la ubicación de un refugio. También sugiere crear un consejo para supervisar la implementación de la ley. Sin embargo, los miembros del consejo serían nombrados por el primer ministro, desacreditando por completo el carácter independiente de éste. Estas y varias otras ambiguas cláusulas no fueron ampliamente criticadas, y la discusión se convirtió en un intento de “justificar” la necesidad de cambios legislativos en este sentido.

De la violencia al empoderamiento

Durante la segunda audiencia pública, varias personas que participaron activamente en los movimientos en contra de este tipo de leyes en 2013, y que demostraron contar con el respaldo de Rusia, pronunciaron discursos en el parlamento armenio. “Esta ley prevé manipulaciones y chantajes”, declaró Arman Boshyan, coordinador del Comité de Padres Pan-Armenios, y presidente del Club Geopolítico de Ereván, un grupo destinado a fortalecer la influencia política de Rusia en el país.

De hecho, la iniciativa fue condenada también por grupos “opositores”, así como por un público más amplio que, afectado por la desinformación, acusaba al proyecto de ser un “nuevo mecanismo para sacar a los niños de sus padres y llevarlos a refugios estatales”. Las manipulaciones de estos sectores y de los medios fueron tan intensas que se prestó poca o ninguna atención al hecho de que tal cláusula ya existía en el Código de Familia Armenio.

Por su parte, Arman Ghukasyan, director de Desarrollo Humanitario Internacional, una ONG cuyo perfil es imposible de encontrar en las redes o en Internet, declaró: “Las ONG de mujeres tienen interés en la alta tasa de casos de violencia doméstica para poder recibir así más subvenciones”. A pesar de que ninguna de las personas que se oponen a la legislación es un profesional que trabaja en el campo de la violencia doméstica o un área relacionada, las opiniones de estos grupos fueron tenidas en cuenta tanto por los representantes estatales como por los medios de comunicación.

Hasmik Khachatryan, una sobreviviente de la violencia doméstica que fue víctima durante nueve años de su esposo, quien recibió una amnistía y fue liberado,  compartió su historia en el parlamento.

La mujer destacó que la primera vez que el investigador vino a verla, él le recomendó que regresara con su esposo: “Las mujeres deberían obedecer a sus maridos cuando las golpean”. Al enfatizar la importancia de la ley, ella se refirió a que muchas viven en un estado constante de miedo y no saben cómo buscar ayuda. A pesar del poderoso discurso de Hasmik, que fue acompañado por aplausos, el borrador no fue salvado de nuevas modificaciones por parte del gobierno.

Reconciliación patrocinada por el estado

Con el programa de apoyo presupuestario de la UE y la amenaza de una campaña en contra de la medida por parte de Rusia, el gobierno armenio decidió hacer cambios drásticos en el borrador, incluido su título. Por lo tanto, el 16 de noviembre, se aprobó rápida y silenciosamente el proyecto de ley y fue a la Asamblea Nacional. El nuevo proyecto ahora se titula “Prevenir la violencia en la familia, proteger a las víctimas de la violencia en la familia y restablecer la armonía en la familia”.

Tal como lo sugiere el nuevo encabezado y las disposiciones modificadas, esta ley cambia el enfoque de proteger a las personas y prevenir el crimen a “reconciliar a la familia”. Según miembros de la Coalición Armenia para Detener la Violencia contra la Mujer, este concepto “no solo carece de una definición legal, sino que también contradice las normas legales locales e internacionales”.

Además, el término “violencia doméstica” se ha cambiado por “violencia en la familia”, lo que reduce los objetivos de la ley. Uno de los principios consagrados en el nuevo borrador es ahora el fortalecimiento de los “valores familiares tradicionales”, mientras que una de las acciones apuntadas por la ley es una revisión de los materiales educativos para incluir información sobre estos mismos valores.

El gobierno armenio continúa siendo influenciado por grupos políticos cuya agenda parece alinearse con su propia política. Ignora los consejos de expertos del campo de la violencia doméstica y las voces de las sobrevivientes, las personas que deberían estar en la primera línea de estas discusiones.

¿Lucharán las organizaciones de derechos de las mujeres luego de la adopción final de la ley en su formato actual? ¿O pedirán su abolición total? Por lo pronto, una cosa está clara: los órganos estatales patriarcales de Armenia fomentan leyes y políticas que reflejan sus valores. Incluso a nivel de la Unión Europea.

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