"Lo estás deseando" de Kristen Roupenian

10 de marzo de 2020

Hace un tiempo entré a una librería con la firme decisión de buscar algo nuevo para leer. A pesar de las infinitas recomendaciones que abundan en internet o la pila de pendientes que se acumula en mi habitación, extrañaba la sensación de sumergirme entre libros y explorarlos hasta encontrar uno especial como quien descubre un tesoro en el fondo del océano. Después de ojear varios alcé la vista y frente a mí apareció, posado en un estante, Lo estás deseando de Kristen Roupenian. No sé si esto es frecuente entre mis compatriotas, pero a mí me pasa que los apellidos armenios me transmiten una sensación de credibilidad, de confianza. Ese ian es una especie de garantía implícita de que, sea lo que sea, no puede estar tan mal. Quizás porque entre nosotros sabemos que nos inculcaron desde pequeños la importancia de trabajar, de ser responsables y de hacer siempre lo mejor que podamos con lo que tenemos, algo así como un instinto hereditario para subsistir en el mundo actual, y porque las manifestaciones artísticas son un aspecto piramidal de nuestra cultura, su relevancia está marcada a fuego en nuestra sangre. Admito que igual con esa filosofía me llevé un par de chascos a la hora de guiar mis consumos, y un poco me emocioné e idealicé como quien cree fervientemente en el destino aquella situación puntual: la realidad es que después busqué sobre la autora en internet y no encontré alusiones de su parte sobre sus raíces.

De todas formas, no fue solo su apellido lo que me motivó a llevarme el libro: como explica en la contratapa de la edición en español de Anagrama, Roupenian saltó a la fama con un cuento incluído en dicha antología titulado “Un tipo con gatos” (“Cat person”, en inglés), y que se viralizó tras ser publicado en 2017 en la revista estadounidense New Yorker. Su relato, basado en una experiencia personal, ahonda en una relación casual entre Margot, una estudiante de veinte años, y Robert, un tipo de treinta y cuatro, y plasma de manera muy fidedigna las dinámicas contradictorias en las que nos vemos envueltas las mujeres jóvenes en la era actual, donde decir que “no” sin culpa o reconocernos como personas deseantes más allá de meros objetos todavía es un ejercicio interno constante -no importa cuán deconstruida estés-. Aún estamos despojándonos de viejas estructuras, modificándolas a la medida de los nuevos tiempos y tratando de comprender cuál es el camino a seguir -que probablemente no sea el mismo para todas-. Esta cuestión no está geolocalizada: Kristen Roupenian nació en Estados Unidos, pero posiblemente mujeres alrededor de todo el mundo se han sentido identificadas con su relato. Así como allá existe el #MeToo, en Argentina el movimiento feminista y el #NiUnaMenos hace ya varios años que ponen en agenda las formas de repensar los vínculos entre los géneros -no solo en el plano afectivo- desde una perspectiva más igualitaria, con la intención de desentrañar las dinámicas incluso inconscientes de las relaciones de poder. ¿Y por qué recomendar a Kristen Roupenian en esta edición del Diario ARMENIA? Porque no solo se trata de visibilizar nuestras voces, sino también de declarar que, desde nuestras subjetividades y a su vez desde nuestro rol comunitario, las mujeres armenias también estamos listas para - o mejor dicho, deseamos- hacer un movimiento. No desde el lado político o estrictamente revolucionario, sino desde el interior, desde repensar conductas o acciones naturalizadas en el peso de lo hereditario que quizás han quedado obsoletas, desde valorizar nuestros roles en las instituciones en las que nos desarrollamos o generar nuevos debates que nos permitan construir un futuro más sano y equitativo para las mujeres y los hombres que vengan después.

Lo estás deseando es una lectura de esas que se encarnan en el cuerpo, que nos dejan una sensación extraña al finalizar. En los doce relatos que componen la antología, la autora explora diversas manifestaciones del deseo que, la mayoría de las veces, nada tienen que ver con lo racional, en situaciones tan reales como inverosímiles -desde el cuento que citaba anteriormente hasta escenarios donde nadie es del todo culpable o inocente y en los que se juega lo fantástico, lo morboso y lo sobrenatural-. Con ingenio, humor inteligente y pequeños desvíos hacia el realismo gótico, el debut de Roupenian es una lectura ligera, absolutamente disfrutable, pero al mismo tiempo incómoda, difícil de procesar -¿no es así, acaso, el complejo encuentro con el deseo propio?-. De esas que, como todo gran libro, nos dejan reflexionando más allá de la ficción. Y es en estos momentos históricos en los que son palpables los aires de cambio, que primero nos obligan a cuestionar antes de accionar, cuando reafirmamos lo indispensable del arte como herramienta transformadora y bitácora de registro fundamental.

Romina Bedrossian
Comunicadora
romibedrossian@gmail.com

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